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Las claves de la nueva Selectividad: más competencias y menos memoria

La comunidad educativa balear coincide en que la reforma de la PBAU es «la consecuencia lógica» después de la transformación de toda la enseñanza

Varios estudiantes en un examen de Selectividad en junio de este año en la UIB. MARÍA PEDRAZ

La antigua Selectividad, hoy conocida como Prueba de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (PBAU), dejará de ser tal y como la conocíamos. El Gobierno ha diseñado un nuevo sistema que reduce a la mitad el número de exámenes y gira en torno a una prueba de madurez académica, que representará el 75% de la nota.

Es la mayor reforma del sistema de acceso a la universidad desde que se creó. Pone el foco en la evaluación de competencias con el fin de que los jóvenes demuestren que son capaces de aplicar los conocimientos aprendidos, y deja de lado el sistema de memorización que lleva tantos años anclado en la enseñanza.

Son tiempos convulsos para todos, pero el sector educativo en especial se prepara para cambios muy profundos. La Lomloe ha transformado la manera de entender la enseñanza, y la nueva Selectividad que propone el Ejecutivo central llega con la misma intención.

En lo que a la PBAU respecta, la comunidad educativa vive en un mar de incertidumbre. El Gobierno todavía está gestando el proyecto y gran parte de la información que trasciende es muy genérica. Sindicatos y asociaciones del sector insisten en que es «pronto» para opinar, aunque esperan con expectación a entrar en el debate allá por septiembre u octubre.

«El Ministerio de Educación ha presentado una propuesta unilateral, ahora nos toca trabajar para presentar cambios y enmiendas», subrayan desde la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) de Mallorca. Para la entidad, hay «poca información y muchas dudas», aunque destacan dos puntos importantes. El primero, los calendarios, «que deberían ajustarse a la realidad y no suponer un problema». El segundo, que la transformación de la Selectividad tiene que ir en consonancia con los cambios en Bachillerato para que sea una medida «realmente efectiva». Sin embargo, coinciden en la opinión que predomina en casi toda la comunidad educativa: la nueva PBAU es la «consecuencia lógica» de los cambios recientes en todas las etapas educativas. Reformar la Selectividad era el ineludible siguiente paso.

El líder de ANPE Balears, Víctor Villatoro, pone el acento en la formación del profesorado: «Es imprescindible flexibilizar el tiempo para garantizar la formación a todos los docentes», insiste. A la espera de información más precisa sobre el nuevo examen, Villatoro celebra que las pruebas competenciales permiten saber si el alumno tiene la capacidad de enfrentarse o adaptarse a dificultades y a problemas reales.

Una perspectiva que coincide con la del presidente de la Asociación de Directores de Secundaria de Mallorca, Joan Ramon Xamena, quien también pone en valor que, por lo que parece en las primeras propuestas, el cambio de la ESO al Bachillerato «ya no será tan abrupto» con esta transformación, ya que el enfoque competencial será transversal en todo el sistema educativo.

Por su parte, Lluís Segura, del STEI, subraya la importancia de rediseñar una Selectividad «que no deje a nadie atrás»: «Es un filtro que abandona por el camino a un número importante de estudiantes que se quedan sin opciones de acceder a estudios superiores», señala. Para el sindicato, es «fundamental» que las PBAU no supongan «un impedimento» para seguir estudiando, y recuerdan que evaluar la madurez de un alumno en un momento concreto puede convertirse en una «trampa»: «Depende de la edad y de cada persona, unos alcanzan la madurez antes que otros. Esperemos que no acabe siendo un obstáculo».

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