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Kafka y las convalidaciones de títulos de catalán con Catalunya

La joven lamenta que, a pesar de que existen muchas instituciones trabajando por la unidad de la lengua catalana, casos como el suyo «hacen mucho daño» al idioma

Aspirantes a obtener el título C1 de catalán en una convocatoria del Govern. | CAIB

Recurrir a Kafka para hablar del sinsentido burocrático está muy trillado, pero de momento no tenemos ningún autor en lengua catalana que sirva para ilustrar mejor el caso de Apol·lònia Barceló. Esta joven mallorquina ha estudiado el máster de Formación del Profesorado en la especialidad de lengua catalana, ha dado clases de catalán en institutos catalanes, ha trabajado en TV3 y ahora empezará a estudiar el nivel C2 de catalán y el Postgrau en Correcció i Assessorament Lingüístic en la Universitat Autónoma de Barcelona. Pero la Generalitat de Catalunya le ha denegado una beca al no dar por válido el título C1 de catalán que le otorgó el Govern balear en 2012.

La joven acabó los estudios de musicología el curso pasado y solicitó una beca de la Generalitat para unas prácticas en el tratamiento de documentación, inventario y catalogación de fondo, en el ámbito de la cultura popular y el patrimonio etnológico (en concreto, el de documentación musical).

Su perfil encajaba y pasó el primer filtro, pero en septiembre le llamaron desde la Oficina de Suport a la Iniciativa Cultural (OSIC) informándole de que seguramente desestimarían su petición porque su certificado C1 de catalán, que obtuvo en 2012 cuando acabó Bachillerato en Mallorca con una nota de más de un 8 en catalán, no valía.

Habló con la Plataforma per la Llengua (una organización no gubernamental que desde 1993 trabaja «para promover la lengua catalana como herramienta de cohesión social) que le confirmó que efectivamente los títulos otorgados ‘por los institutos’ sólo son válidos en las comunidades autónomas donde son expedidos. Son títulos oficiales de conocimiento de una lengua que los gobiernos autonómicos acreditan al acabar la ESO o el Bachillerato (cada gobierno tiene sus criterios). Es otra manera de conseguir estos certificados, al margen de los exámenes oficiales.

Apol·lònia Barceló.

Así, la Generalitat de Catalunya otorga un nivel C1 a los alumnos que acaban 4º de ESO (sin mirar qué nota tienen en catalán) y la Generalitat Valenciana empieza a dar el B1. Aquí el nivel otorgado varía: según la nota obtenida en catalán se da el nivel B1 o B2 en 4º de ESO y B2 o C1 en 2º de Bachillerato.

«He nacido y he sido educada en Mallorca, éste es el problema lingüístico», concluía la joven en una denuncia que hizo de su caso en Twitter, ilustrando su reflexión con una foto de un acto por la unidad de la lengua catalana en el que se celebraba que Som 10 millions, una llengua. Barceló ahonda en el absurdo de la situación señalando que ella ha dado clases a alumnos catalanes que acabarán 4º de ESO obteniendo un nivel C1 que la Generalitat sí les reconocerá mientras que a ella, que ha sido su profesora, le niega.

Ha contactado con diversos departamentos y ha presentado un recurso de alzada, pero este ya ha sido desestimado. Desde la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat le han dicho que «se ha llegado a un acuerdo» para hacer equivalentes los certificados expedidos por los gobiernos catalán, balear y autonómico pero que «hoy por hoy» no lo son «por los diferentes criterios a la hora de otorgarlos».

Barceló cree que en su caso la Generalitat hace una interpretación «muy restrictiva» de lo que dicen las bases de la convocatoria, «obviando el espíritu de la norma».

La mallorquina deplora que tras años de formación (con grados estudiados en catalán en universidades catalanoparlantes) y de trabajo, esta vez los organismos den más importancia a la «literalidad» de una orden «absolutamente desfasada», cuando en otras convocatorias y concursos públicos no ha tenido problemas.

Ella ve lo sucedido como un caso de «catalanofobia», ya que la gran perjudicada al final es la propia lengua. Cree que este tipo de episodios «hacen mucho daño» a la unidad de la lengua, una realidad por la que tanto trabajan muchas instituciones de los distintos territorios desde hace años.

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