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Letizia cumple 50 años: así es la Reina en la intimidad

Las cronistas Carmen Duerto y Mábel Galaz retratan en dos nuevas biografías a la mujer (real) de Felipe VI

La Reina Letizia cumple 50 años.

Exigente, perfeccionista, mandona, nerviosa, visceral, rigurosa, incisiva, orgullosa... De la reina Letizia se dice mucho pero se sabe muy poco. Zarzuela controla hasta el más mínimo gesto de los Reyes. No cabe la espontaneidad ni la improvisación. Por eso, ahora que Letizia (Oviedo, 1972) alcanza los 50 años -este 15 de septiembre- dos periodistas que la han seguido desde hace casi dos décadas, en audiencias, cócteles y galas, y que se han entrevistado con ella, sus parientes, amigos y familia política, tratan de arrojar luz en sendas biografías recién llegadas a las librerías, sobre la mujer real que hay detrás de la figura pública de la esposa de Felipe VI.

Carmen Duerto firma 'Letizia. Una mujer real' (Harper Collins) mientras que Mábel Galaz presenta 'Letizia real' (La Esfera de los Libros), dos retratos llenos de anécdotas y curiosidades que hasta ahora no habían salido de los corrillos de los cronistas palaciegos, y que con más luces que sombras, es verdad, muestran todas las 'letizias' que ha habido en estas dos décadas. De la periodista a la princesa, y luego a la reina. "Del durísimo camino para encontrar su sitio" en palacio -asegura Duerto-, y "pasar de ser periodista a no poder hablar, lo que le hizo ser una mujer obsesionada con la perfección y distante" -prosigue Galaz-, hasta el día de la coronación [19 junio 2014], "cuando se dio cuenta de que ya no había nadie por encima de ella y todo cambió", remata Duerto.

Según las autoras, este es su retrato cuando las cámaras se apagan y los micros se cierran:

La Z del nombre

El periodista Jesús Ortiz le contó a Duerto el origen de la zeta en el nombre de su primogénita. Fue un capricho de su entonces mujer Paloma Rocasolano. Poco antes había alojado en casa a una joven italiana que viajaba con el megacojunto Viva la Gente, en su gira por España. Le gustó la sonoridad del nombre, pronunciado a la italiana, con 'ch'. El padre tuvo que pedir autorización al obispado. Por suerte, dieron con una virgen italiana, la Madonna Letizia.

Una periodista en Zarzuela

Explica Galaz que tras romper con Eva Sannum, el príncipe Felipe le pidió a su amigo el periodista Pedro Erquicia ('Documentos TV') que montase un encuentro 'casual' para conocer a la periodista que daba las noticias, primero en CNN+ y luego en el Telediario de TVE. Se sentaron juntos en aquel ático de la calle Alcalá, y no pararon de hablar de actualidad, y de que ambos se acababan de mudar. Él a la Residencia, un palacete de 2.000 metros, y ella, a un piso de 70 metros de Valdebernardo. Tras la pedida real a toda prisa del 6 de noviembre del 2003, en la que la nerviosa periodista mandó callar al príncipe con aquel "déjame terminar", nunca más volvió a su casa de soltera. Sus primeros meses en Zarzuela se los pasó libreta en ristre, mejorando su inglés y preguntando sobre el protocolo.

Letizia muestra a los medios su anillo de pedida, junto a su prometido, el príncipe Felipe. Jesús Farpon

"Come como una lima"

"Su constitución genética es así. Los suyos afirman que come como una lima pero que todo lo quema debido a su carácter hiperactivo, al que se suma su afán de perfección, es puro nervio quemagrasas", escribe Duerto, que asegura que la talla de la Reina está entre la 36 y la 34. Prefiere lo salado a lo dulce, las infusiones al café, desayuna tostadas empapadas en aceite, no le hace gracia el cordero, y le encantan las legumbres, el pescado y las verduras. Prueba de todo. "Es capaz de comer hormigas fritas si es la costumbre del país que visita", cuenta Duerto, aunque lo que más le chifla son las fabes con almejas que prepara su padre. No le gusta beber alcohol, aunque en ocasiones acepta un vaso de un buen tinto o un gin tonic (el rey los prepara muy bien con un trozo de manzana, desvela la periodista).

Cultureta: leída e indie

Dice Duerto que Letizia es una ávida lectora, una afición que ha contagiado a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Durante su petición de mano, expresó que se había enamorado de Felipe por ser "un gran lector", y ella misma selló su compromiso regalándole una primera edición de una novela del siglo XIX sobre el amor en la corte, 'El doncel de don Enrique el Doliente', de Larra. A Zarzuela se llevó sus discos de Dire Straits, Coldplay, Billy Joel, Robbie Williams, Víctor Jara y Sabina. Le gusta Wagner y con el 'Réquiem' de Mozart "le saltan las lágrimas". Y aunque con Felipe ha ido a ver los Hombres G y Shakira, su lado indie lo disfruta con sus "colegas de música". El verano de 2013, por ejemplo, bailó con The Killers en el FIB de Benicàssim. 

Los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, en el concierto de Shakira en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, en noviembre de 2010. EFE

Un armario con mensaje

"No quiere ser una mujer florero y trata de evitar que se hable más de la ropa que lleva que del contenido del acto al que acude", dice Galaz. Como mal menor, trata de rentabilizar la gran repercusión que genera su presencia enviando mensajes a través de su vestuario. "Se ha apuntado a la moda de dejarse las canas de las mujeres modernas del siglo XXI", y la hemos visto con una camisa con bordados ucranios, o con ropa hecha en La Palma, tras el desastre del volcán. Aunque tiene diseñadores de referencia, como Pertegaz -autor de su vestido de boda-, Carolina Herrera, Caprile y Juan Vidal, viste mucho de marcas más asequibles, como Massimo Dutti, Zara y Mango (al igual que sus hijas, con las que a veces se intercambia prendas). Le gusta reciclar (vestidos de su suegra) y repetir modelo, y hace tiempo que dejó aquellas alzas llamadas 'letizios' por los salones y las alpargatas. Se perfuma con Allure de Chanel o Thé Vert, de Bvlgari, y ahora ya no usa el anillo de brillantes de prometida ni su alianza. Prefiere la pieza de 114 euros de la diseñadora británica Karen Halla, chapada en oro, regalo de sus hijas.

Chapa y pintura

Si desde hace siete años cuenta con Eva Fernández, exestilista de 'Vogue', en su equipo, de su maquillaje se ocupa Asunción. Cuenta que le gustan las sombras claras y el colorete coral. Se peina las cejas y es muy fan del 'eyeliner. "No hace falta que preguntemos si se ha operado, basta comparar fotos de antes con las de ahora", dice Galaz. Se quitó el caballete de la nariz y se rebajó el mentón. Algunos expertos aseguran también que se ha sometido a un posible aumento o levantamiento de busto y a una bichectomia para afinar su rostro. Otros afirman que se ha pegado un poco las orejas y que ha aumentado el volumen de sus nalgas. Además, recurre a rellenos, vitaminas, 'peelings', radiofrecuencias, extensiones de cejas, pestañas...

La Reina, en una imagen de 2004, y del pasado agosto. EP

Plan de entrenamiento

"Su conexión anterior con el deporte se limitaba a ir de vez en cuando a la piscina municipal", relata Duerto. Aunque lo intenta, no le ha encontrado el gusto ni a la vela ni a las monterías, aunque a veces acompaña a Felipe a alguna. "Prefiere un ejercicio físico que le permita sentirse bien y tonifique su musculatura para conseguir un cuerpo lo más perfecto posible", prosigue. El resultado es evidente en sus brazos, que le encanta mostrar. "Aparte de trabajar con máquinas y pesas, también hace yoga y zumba, sesiones a las que a veces invita a sus amigos", corrobora Galaz.

Su 'troupe' leal

Aunque nada se sabe de las "vacaciones privadas" tras las cacareadas de Marivent, ni se informa de los fines de semana de ocio, Letizia se deja ver por la capital con las amigas de profesión que ha mantenido: Cristina y Sonsoles Ónega, Mar Peiteado, Inma Aguilar y Almudena Bermejo. En su círculo fiel también se encuentra la actriz Penélope Cruz y el poeta Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, y declarado republicano. Tanto el Rey como la Reina le mostraron su apoyo al morir su esposa hace menos de un año, la escritora Almudena Grandes. El matrimonio iba de vez en cuando a cenar a la Zarzuela.

Madre y profesional entregada

Leonor y Sofía son el orgullo de sus padres y la devoción de Letizia. Dice Galaz que "es una madre exigente y protectora. Le gusta pasar mucho tiempo con sus hijas, con las que comparte muchas aficiones como el cine, la literatura y el ballet. Con ellas hace 'escapadas de realidad': van al cine en vaqueros o de compras, al Corte Inglés. "Casi dos décadas después -subraya Galaz-, la periodista trabaja ahora en primera fila junto a su esposo para dar sentido a la monarquía en el siglo XXI (...). La Constitución no le otorga ningún papel (...). Pese a ello es una reina activa y comprometida". Ha llenado su agenda oficial con sus preocupaciones: la formación profesional, la investigación de enfermedades raras, la lucha contra el cáncer y la nutrición.

Letizia, leyendo un libro con Leonor (izquierda) y Sofía, en los jardines de su residencia, en agosto de 2012. Casa de S. M. el Rey

"Estamos limpios"

"Su círculo más próximo explica que aún queda mucho de aquella periodista. Salvo el incidente de la Catedral de Palma [con la reina Sofía], no ha cometido grandes errores (...) [Ahora] la distancia entre ambas es grande, ya que los conflictos familiares las ha separado mucho. Letizia se ha mostrado inflexible ante los comportamientos de su suegro y su cuñada. La reina emérita, por el contrario, ha sido más condescendiente. 'Estamos limpios, estamos limpios. Nosotros no tenemos nada que ver', es la frase que ella repite en privado una y otra vez cuando algún escándalo de Juan Carlos se ha hecho público", sentencia Galaz.

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