La mujer acusada de atacar a religiosos y feligreses en varias iglesias de Palma rechazó ayer un acuerdo de conformidad con la Fiscalía. La sospechosa, que padece un trastorno psíquico y está en prisión preventiva, compareció en la Audiencia Provincial a través de videoconferencia. Ante la falta de acuerdo, el tribunal señaló el juicio para los próximos 14, 15 y 16 de noviembre.

El ministerio público reclama para la mujer penas que suman cinco años y siete meses de prisión por 25 delitos de amenazas, daños, contra los sentimientos religiosos, maltrato y robo con violencia con la agravante de discriminación. La procesada, de 49 años, está acusada de una retahíla de agresiones y ataques en iglesias y centros religiosos de Palma, incluido el Obispado, cometidos entre noviembre de 2018 y diciembre de 2021. A lo largo de estos tres años fue detenida varias veces y se dictaron órdenes de alejamiento de las víctimas y los templos que incumplió de forma reiterada.

Según la fiscalía, la mujer actuaba con un «evidente ánimo de menosprecio» en sus «agresiones, acometimientos y actos vejatorios y despectivos de todo tipo». El ministerio público señala en su escrito de acusación que la mujer ha sido diagnosticada en varias ocasiones de enfermedades mentales y considera por ello que debe apreciarse la atenuante de trastorno psíquico.