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Más de 2.400 personas se han autoprohibido la entrada en locales de juego de Baleares

Investigan timbas clandestinas en viviendas

‘Operación Naipe’. Desarrollada en diciembre de 2020, permitió desmantelar una timba clandestina en un domicilio de Son Sardina. En la imagen, los policías, durante la inspección en la casa.

Más de 2.400 personas se han dado de alta voluntariamente en el Registro Nacional de Interdicciones de Acceso al Juego, lo que supone que tienen vedada la entrada a cualquiera de los salones de juegos de azar, bingos y casinos de las islas. La cifra se ha incrementado notablemente en el último año. El Servicio de Control de Juegos de Azar de la Policía Nacional realiza inspecciones continuas en estos establecimientos para comprobar que no se permite el acceso a estas personas ni a menores de edad. También mantienen bajo vigilancia las empresas de apuestas por internet, que han experimentado un gran auge en los últimos años. Se dedican sobre todo a apuestas deportivas y el póker online, y afectan especialmente a los jóvenes.

El subinspector Rafael Vich es desde 2008 el jefe del Servicio de Control de Juegos de Azar de la Policía Nacional, conocido en el gremio como la Brigada del Juego. Su trabajo a lo largo de los últimos quince años le convierte en uno de los mayores expertos en juegos de azar y los peligros que conllevan. «El perfil de las personas que se autoprohíben los juegos de azar es muy diverso», explica. «Hay desde jóvenes de 18 años hasta personas de setenta, y de todas las nacionalidades. Y desde personas trabajadoras a gente con dinero, aunque estas últimas prefieren las timbas clandestinas». El denominador común es que todos ellos tienen graves problema de ludopatía, que les lleva a pedir que no les permitan la entrada en estos establecimientos.

‘Operación Naipe’. Desarrollada en diciembre de 2020, permitió desmantelar una timba clandestina en un domicilio de Son Sardina. En la imagen, Las mesas precintadas.

En la actualidad existen en Baleares 140 salones de juego -59 de ellos en Palma-, así como tres casas de apuestas, cuatro bingos y tres casinos. Uno de los cometidos de la Brigada del Juego es realizar inspecciones en estos establecimientos para asegurarse de que no permiten la entrada de personas autoprohibidas ni menores. A mediados de diciembre los agentes realizaron un gran operativo, en el que fueron inspeccionados una decena de locales. Estos controles se repiten varias veces al año y abarcan todas las islas, incluido el único salón de juegos que hay en Formentera.

«Durante la última campaña no encontramos ninguna irregularidad, la mayoría de los locales cumple con la normativa», explica el subinspector Vich. «Son conscientes de que en el caso de que encontremos en el interior a una persona autoprohibida o a un menor les puede suponer una sanción de 30.000 euros y el cierre temporal».

‘Operación Naipe’. Desarrollada en diciembre de 2020, permitió desmantelar una timba clandestina en un domicilio de Son Sardina. En la imagen, había 20.000 euros en juego.

Timbas en domicilios

Pero las investigaciones de la Brigada del Juego no se limitan a los establecimientos legales. El mundo de las apuestas es muy opaco, y los jugadores de mayor poder adquisitivo organizan timbas clandestinas en domicilios, sobre todo para jugar al póker. Estas partidas se suelen celebrar en chalés aislados en la Part Forana, con el acceso muy restringido y grandes medidas de seguridad. No se puede entrar si no te presenta un conocido.

Los investigadores de la Policía tienen conocimiento de que cada semana se llevan a cabo varias de estas timbas, con crupieres profesionales, elevadas cantidades de dinero en juego y que pueden durar todo un día. En algunas ocasiones se llegan a jugar los vehículos en los que han llegado, y también actúan prestamistas profesionales, que ofrecen al jugador un dinero rápido para seguir apostando, que deberá luego devolver con intereses leoninos.

Por debajo de este nivel hay otras timbas, con personas menos pudientes. Los participantes suelen quedar a través de grupos de whatsapp para jugar al póker. Y todavía por debajo estarían los grupos de amigos que quedan para jugar y pueden apostar unos cien euros. Aunque el subinspector Vich advierte: «Sigue siendo juego ilegal, y supone una infracción»

Un mundo aparte lo representan algunos miembros de la comunidad china de Mallorca, que suelen jugar al Mahjong o al denominado «póker soja». Estas partidas se celebran en pisos y en trastiendas de locales de la zona de Pere Garau. Suelen ser personas de alto poder adquisitivo y en algunas partidas se juegan cantidades importantes, con un mínimo de 1.000 euros por cabeza.

En todos los casos se trata de círculos cerrados, muy opacos, en los que el control policial es muy difícil. Los agentes de la Brigada del Juego han llevado a cabo en la última década 16 entradas y registros con autorización judicial tras acreditar que en determinados domicilios se estaban realizando timbas ilegales. Las sospechas apuntan, sin embargo, a que cada semana se celebran unas veinte de estas partidas clandestinas en Mallorca, con una media de 6.000 en juego. También han constatado viajes de mallorquines a la península para participar en alguno de estos encuentros, donde se apuestan grandes cantidades al póker.

Y luego está el juego a través de internet, que es un fenómeno que ha crecido notablemente. De entrada las casas de apuestas no pueden aceptar a menores de 18 años, pero se están dando casos de chicos que apuestan con el documento y la tarjeta de crédito de alguno de sus progenitores. Por lo general realizan apuestas deportívas o juegan al póker online.

«El volumen de apuestas en internet ha crecido mucho, sobre todo durante la pandemia, y es uno de los sectores en los que es necesario incrementar los controles», comenta Vich.

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