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Retención ilegal

Condenado por secuestrar a un joven que entró a robar marihuana en su finca

La sentencia impone dos años de cárcel al acusado por maniatar y retener durante una hora al ladrón en un terreno donde tenía 29 plantas - El intruso sufrió lesiones graves, pero no queda probado que fueran por una paliza del procesado

El hombre condenado, durante el juicio celebrado en un juzgado de lo penal de Palma. | M.O.I.

Un hombre ha sido condenado a dos años de prisión por secuestrar a un joven que entró a robar marihuana en su finca en Pina, en Algaida. La sentencia considera probado que el acusado, tras sorprender al intruso en el terreno donde tenía 29 plantas de cannabis, forcejeó con él, lo maniató y lo retuvo durante una hora. El ladrón, al que la jueza impone dos meses de cárcel, fue hallado con lesiones por todo el cuerpo pero la sentencia considera que no está probado cómo se las produjo.

Los hechos ocurrieron hacia la una de la madrugada del 11 de septiembre de 2017 en un terreno situado a las afueras de Pina. Un joven de 30 años acudió a la finca junto a varias personas que no han sido identificadas para robar las plantas de marihuana que había. Saltó un muro de dos metros de altura para colarse en el terreno, donde fue sorprendido por el hijo de la propietaria.

Este hombre forcejeó con el intruso y acabó maniatándolo con bridas o cuerdas para que no escapara. El intruso estuvo secuestrado durante aproximadamente una hora, hasta que el acusado lo desató y lo dejó marchar.

El joven fue hallado horas después por un repartidor cuando deambulaba malherido por una carretera. Presentaba graves heridas en la cabeza, los brazos, el pecho, las piernas y tenía varios dientes rotos. Tuvo que ser trasladado a un hospital y tardó casi un mes en recuperarse. En el juicio, el joven explicó que durante su cautiverio en la finca de Pina recibió una paliza, pero la jueza considera que su relato no es suficiente para acreditar que las lesiones fueran fruto de una agresión por parte del acusado, al que absuelve del delito de lesiones, por el que la fiscalía reclamaba tres años de prisión.

La Guardia Civil, tras entrevistarse con la víctima en el hospital, detuvo ese mismo día al dueño de la finca, donde los agentes encontraron 29 plantas de marihuana. Además, en otro domicilio del procesado hallaron varias cajas con cogollos de marihuana. El ministerio público reclamaba por ello una pena de cuatro años de cárcel por un delito contra la salud pública, pero la sentencia concluye que no ha podido acreditarse el peso total de la droga incautada ni que esta estuviera destinada a la venta a terceros, por lo que también lo exculpa.

Así, el fallo impone al propietario de la finca una pena de dos años de cárcel por un delito de detención ilegal, la mínima prevista en el código penal. La jueza explica que debe tenerse en cuenta que el propio acusado dejó en libertad al intruso. El joven que entró a robar en la finca es declarado autor de un delito de robo con fuerza en grado de tentativa, por el que le impone dos meses de prisión y 480 euros de multa.

La jueza critica la «absoluta falta de rigor» sobre la droga incautada

La sentencia absuelve al dueño de la finca donde ocurrieron los hechos del delito contra la salud pública y critica la «absoluta falta de rigor» de los investigadores de la Guardia Civil acerca de la droga que fue intervenida al acusado. «Respecto a las plantas intervenidas en la finca hay una total falta de concreción, una absoluta falta de rigor», sostiene la magistrada. «Ninguno de los guardias civiles que depusieron en el plenario, hicieron la tala, ni el traslado, ni el pesaje ni las desmenuzaron, ni hicieron las fotografías. Únicamente ha quedado probado que se intervinieron 29 plantas, sin que haya quedado probado el tamaño, las características, o pesaje de las mismas», dice. El fallo concluye que de la prueba practicada no se puede deducir que el cultivo de marihuana que llevaba a cabo el acusado tuviera otra finalidad distinta de la de «procurarse sustancias para el autoconsumo».

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