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Caso Abierto - Diario de Mallorca

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Violencia machista

El padre del asesino machista de Zaragoza: "Le decía que era agresivo pero ella volvía y volvía"

Este martes se ha celebrado la segunda sesión del juicio en el que Rubén Calvo Ropero afronta 26 años de cárcel

El acusado se presentó este lunes algo más lúcido ante el jurado popular. JAVIER CEBOLLADA

Sin aparentemente resaca tras el colocón que el lunes hizo que Rubén Calvo Ropero -que afronta 26 años de cárcel- se quedara dormido y obligara a aplazar el juicio. El joven de 32 años que asesinó a su expareja en mayo del pasado año en el zaragozano barrio de Las Fuentes se presentó ante el jurado como un enfermo mental y un politoxicómano desde los 16 años. No se extendió en su declaración en la que solo contestó a preguntas de su abogada defensora, Carmen Sánchez Herrero, pero dijo no recordar ni el momento en el que cosió a puñaladas a Katia ni el intento de suicidio posterior. Eso sí, detalló que aquel día consumió "dos gramos de speed, un porro, algo de vino y ocho latas de cerveza de medio litro", mientras fue menos específico de lo que el lunes hizo en la cárcel de Daroca para estar semiconsciente en el primer día de juicio y lo achacó a no dormir. Un estado mental, unido a su drogodependencia, que estuvo muy presente en el informe de la Policía Nacional que llegó a reconocer "que no es habitual cómo encontraron los cuchillos doblados por la violencia extrema" y en las palabras del padre del acusado: "Un día tuve que salir corriendo de casa porque si no mi hijo me mataba. Le decía a Katia que era agresivo, pero ella volvía y volvía".

Ambos, tanto el progenitor de Rubén Calvo como la víctima mortal, tenían una orden de alejamiento con respecto al acusado para intentar protegerles ante los diferentes episodios violentos que sufrían por parte de este joven, si bien la realidad demostró aquel 23 de mayo que no fue suficiente y que el sistema falló. Lo explicó, visiblemente emocionado el padre de Rubén, quien pidió cárcel para su hijo porque "es donde mejor está. No puede estar fuera" a la vez que lamentó que "nadie le haya escuchado". "Lo llevé a Proyecto Hombre a psicólogos, pero todos echaron balones fuera", afirmó a la vez que recordó que en una ocasión fue al juzgado a pedir ayuda "para que lo encerraran en un hospital", pero todo siguió igual. "Mi mujer se suicidó porque no podía más con esta situación, rompía cristales, nos pegaba... un día tuvimos que llamar a la Policía Nacional que estuvo a punto de pegarle un tiro porque iba con un cuchillo en la mano", recordó este hombre, quien no dudó en poner nombre al problema: "Es un esquizofrénico como mi otro hijo que está en la cárcel". Su otro vástago fue condenado por violar y agredir gravemente a una prostituta a la que dejó abandonada en un descampado de la capital aragonesa.

Que Rubén Calvo era un peligro lo sabía la propia Katia, tal y como explicó el padre del procesado y pudo verse en las conversaciones que ambos intercambiaron aquel día en el que ella decidió ir a la casa del encausado y que posteriormente fue asesinada. "Igual le pegó 50 veces, yo le decía que era muy agresivo, pero volvía siempre, estaba obsesionada con él", afirmó este hombre que destacó que aquel día "estaba totalmente ido". "Me dijo que había resucitado, que éramos ricos y algo de un viaje a Colombia", señaló. Una conversación a través de audios de Whatsapp que los miembros del tribunal popular pudieron escuchar.

"Era muy posesivo con ella", dice la prima de la víctima

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Katia llegó a Zaragoza dos años antes procedente de Nicaragua en busca de oportunidades. Eligió la capital aragonesa porque en esta ciudad estaba una prima y se dedicó a cuidar a ancianos. Su única familiar en España, Ángeles, reconoció que hizo todo lo que pudo para que la víctima no estuviera con Rubén Calvo Ropero, pero que era imposible. Incluso le ocultaba que quedaba con él. "No me gustaba, era una persona violenta, muy posesivo con ella porque no le dejaba ir a ningún sitio y si lo hacía no paraba de llamarla", aseveró.

Sobre el día del crimen, Ángeles fue conocedora de que habían quedado porque él la estuvo llamando y ante su insistencia le cogió el teléfono. Por lo que pudo escuchar y la marcha repentina de ella le hizo pensar que habían quedado. "No era una relación sana", insistió.

Que la víctima debía estar de forma habitual en el 31 de la calle Leopoldo Romeo quedó también patente en la declaración de una vecina. Ella, que vive en el segundo piso escuchó los gritos de ayuda aquella noche que procedían de la quinta planta y no dudó ni un segundo en llamar al 091. "Oí tres veces auxilio y luego unos golpes, me asusté mucho", afirmó. Esta mujer afirmó que la veía más a ella que a él, si bien cuando se cruzaba con Rubén Calvo Ropero se cambiaba de acera porque le daba miedo. "Se le veía peligroso".

Siete cuchillos en la escena del crimen

Hasta siete cuchillos encontró el Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Aragón en la escena del crimen. Tres de ellos manchados de sangre y dos escondidos debajo de la cama. Los agentes que acudieron al piso y que están acostumbrados a los asesinatos admitieron la "agresividad " que se percibía en el piso de 72 metros cuadrados por las proyecciones de sangre y porque varios cuchillos "estaban doblados". "A uno le faltaba una punta y este, aunque apareció en el pasillo, la parte que no tenía estaba junto a la víctima", destacó el inspector jefe de Homicidios. También hallaron un mechón de pelo sobre el suelo.

Explicaron también que la víctima presentaba "solo a plena vista medio centenar de puñaladas en todas las partes de su cuerpo, tanto por delante como por detrás", así como varios depósitos de sangre sobre el suelo.

Estos agentes llegaron con posterioridad a la Brigada de Seguridad Ciudadana que fueron activados por el 091. Estos explicaron que al llegar no les quiso abrir la puerta y que un vecino les avisó que estaba en el balcón, que parecía que quería tirarse como al final hizo. Una de ellas recordó que Rubén Calvo gritó: "Esto ha pasado por culpa tuya, hija de puta" y "No quiero estar 30 años en la cárcel, me cortarán la polla, llamad a mi padre".

El miércoles continuará la vista oral con los informes de los especialistas del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Aragón (Imlcfa) y de los peritos propuestos por la defensa. El estado mental del encausado volverá a enjuiciarse.

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