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Caso Abierto - Diario de Mallorca

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Investigación policial

Nueva pista de las peleas ilegales de gallos en Cataluña

Los Mossos consideran que no es una práctica generalizada pero alertan de que se trata de un maltrato animal cruel y perseguido por el Código Penal

Gallos transportados en la furgoneta detenida el 31 de mayo. Mossos d'Esquadra

Hace cuatro días, el pasado 31 de mayo, se detectó el segundo indicio de peleas ilegales de gallos en Cataluña con tan solo dos meses de diferencia. Lo descubrió una patrulla de Trànsit de los Mossos d’Esquadra que detuvo en Girona una furgoneta que circulaba por la AP-7. Al registrar su carga, los agentes vieron que transportaba más de cincuenta gallos que, supuestamente, iban a ser forzados a combatir.

El indicio anterior de la existencia de esta práctica cruel con los animales en Cataluña fue detectado antes de Semana Santa. Agentes de la comisaría de Sabadell sorprendieron in fraganti a medio centenar de personas que participaban en una pelea de gallos con apuestas. Los policías sospechaban desde hacía tiempo que se organizaban este tipo de encuentros en una zona de huertos y barracones para guardar herramientas ubicada cerca del hospital del Parc Taulí. Pero hasta entonces no habían podido sorprenderlos. Y ese día por poco ocurre lo mismo otra vez: en cuanto las patrullas se acercaron al lugar, una multitud emprendió la huida corriendo campo a través. Solo permanecieron junto al reñidero en el que estaban obligando a luchar a los gallos sus propietarios.

Reñidero de Sabadell donde se celebraban peleas con apuestas. EPC

A pesar de que las fuentes policiales consultadas por EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, medio que, al igual que este diario, pertenece al grupo Prensa Ibérica, subrayan que no consta que se trate de una práctica extendida, lo cierto es que en tan solo dos meses el cuerpo autonómico ha hallado al menos dos evidencias de que esta práctica, en mayor o menor medida, se da en Cataluña.

Peleas prohibidas

Las peleas de gallos con apuestas son una práctica prohibida en el Estado. Sin embargo, en dos comunidades –Andalucía y Canarias– si están permitidos los combates bajo algunos condicionantes. En Andalucía, por ejemplo, pueden celebrarse riñas entre ejemplares de criadores de gallos con el propósito de seleccionar machos para la crianza y, en teoría, no deberían morir. En ningún caso, no obstante, están permitidas las apuestas –como se sospecha que estaba ocurriendo con el reñidero hallado entre los huertos de Sabadell– ni tampoco los enfrentamientos a muerte o la mutilación de los animales.

Según han informado los Mossos, los gallos transportados en la furgoneta de Girona habían sufrido mutilaciones en sus crestas, habían perdido plumas y presentaban espolones de grandes dimensiones. A veces, para evitar que los gallos se maten o que la pelea termine enseguida, los criadores pueden limar los espolones, apunta un agente de la policía catalana. En otras ocasiones, en cambio, los organizadores de los combates afilan los espolones o incluso anudan cuchillas metálicas a la pata del animal para asegurar la letalidad de la lucha.

Durante el registro de Sabadell, los Mossos intervinieron cinco folios de un reglamento que contaba con el sello de la FADGCE (Federación Andaluza de Defensores del Gallo Combatiente Español). En los documentos se detallan las normas que deben cumplirse para que celebrar adecuadamente riñas que permitan seleccionar a los mejores machos. Ahí consta que las aves deben ir "afeitadas" de "crestas" y "barbas" y también "peladas de muslos". Lo que llama la atención es que la muerte de unos de los dos contrincantes durante la pelea se contempla como uno de los posibles desenlaces. Llama la atención porque, en principio, las riñas para seleccionar machos no pueden ser a muerte.

Este diario ha intentado obtener la versión de la citada federación de criadores de gallos. No ha resultado posible contactar con ningún directivo. En su web, el organismo detalla que defiende una tradición milenaria, arraigada también en España desde hace siglos.

Jaulas de gallos en el reñidero descubierto de Sabadell. EPC

Los agentes que intervinieron en Sabadell tuvieron que dejar los gallos en manos de sus dueños, salvo uno que había sido salvajemente herido –había perdido un ojo en la pelea–. Aquella operación se saldó con la apertura de diligencias que han sido trasladadas al juzgado, por si considera que puede instruirse una causa por delitos contra los animales, y también a la Generalitat, por si conviene gestionarse como infracciones administrativas. Junto al reñidero y las jaulas, también había billetes fraccionados –que indicarían que los enfrentamientos se aceptaban apuestas–, básculas, relojes de arena, alcohol y cronómetros. O directamente se estaban celebrando con ese propósito.

Un detenido

En la furgoneta de Girona que detuvo la patrulla de Trànsit el pasado 31 de mayo viajaban tres personas que respondieron con evasivas a los agentes que preguntaron a dónde iban con los cincuenta gallos. Y al cabo de unos minutos, se presentó el dueño de las aves, una pista que indica que no residiría lejos. Tampoco el propietario de los animales quiso aclarar qué iba a hacer con ellos.

Los Mossos arrestaron a este hombre y dejaron con la condición de investigados a los otros tres. Ninguna de las diez personas identificadas en Sabadell fueron tampoco detenidas. El dueño de los gallos, que sigue ocultando con qué fin los transportaba metidos en claustrofóbicas cajas, es el primero que la policía autonómica detiene en mucho tiempo por esta actividad ilegal en Cataluña.

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