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Caso Abierto - Diario de Mallorca

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La Paca, una libertad (otra vez) truncada por la droga

El hallazgo de numerosos billetes en su casa de s’Hostalot le implicaban con el narcotráfico

Francisca Cortés Picazo, La Paca, a la llegada a los juzgados en uno de sus juicios. MANU MIELNIEZUK MANU MIELNIEZUK

Francisca Cortés Picazo, más conocida por la Paca, siempre trató de evitar su ingreso en prisión a toda costa. La histórica matriarca de la droga de Son Banya presumía de haber pasado página, de haber dejado a un lado sus décadas al frente del narcotráfico en Mallorca. A una edad equivalente a la jubilación, 66 años, la Paca vislumbraba este mismo año su acceso a la libertad condicional. Con sus cuentas con la Justicia aparentemente saldadas, todas sus expectativas de no volver a pisar la cárcel se vieron truncadas abruptamente con su detención el pasado jueves en s’Hostalot. La sombra del tráfico de drogas se volvía a cernir de forma inexorable sobre ella.

La Paca alardeaba de haber dejado atrás sus décadas al frente del mayor imperio de la droga en Mallorca. Ella siempre se preocupó mucho de no tocar nunca la sustancia estupefaciente. En su lugar dirigía un entramado de una decena de testaferros que se ocupaban de blanquear las ingentes cantidades de dinero obtenido con la venta de narcóticos. Ahora presumía de ejercer de abnegada abuela cuyo mayor quehacer era pensar qué comida le hacía a sus numerosos nietos.

Durante el registro realizado el jueves por la Guardia Civil en el chalé en el que vivía, en s’Hostalot, apareció dinero y una pequeña cantidad de droga. Los investigadores consideran que el peso de la antigua matriarca del poblado en el narcotráfico era ya muy secundario, aunque eso no ha evitado que fuera detenida de nuevo.

El 7 de noviembre de 2019, en principio, era el último paso de La Paca por los Juzgados. Se sentó acusada de blanqueo de capitales. La venta de droga las 24 horas del día durante décadas le había hecho amasar un descomunal patrimonio. Tras abonar 12 millones de euros, su condena se redujo a tres años y tres meses de cárcel. También se le requisaron cuatro millones de euros que fueron intervenidos enterrados bajo su vivienda.

Patrimonio o cárcel

En el año 2000, la Paca ya tuvo que desprenderse de buena parte de su patrimonio para evitar pisar la prisión. Pero Francisca Cortés Picazo siempre se sintió tremendamente engañada por el denominado Caso Son Banya que le acarreó su mayor condena: 16 años de prisión. Ella pensó siempre que evitaría la cárcel después de denunciar la extorsión a la que la sometió el entonces jefe del Grupo de Atracos de la Policía Nacional José Gómez Navarro. Su hija, La Guapi, escondió un mp3 en el escote para acreditar la mordida de 600.000 euros que le reclamaba el inspector. El robo de siete millones de euros en billetes y las torturas a sospechosos del robo pesaron en exceso en su contra y no logró eludir los barrotes.

La Paca, madre a los 14 años, se abrió camino en el mundo de la droga en vista de que la chatarra no conseguía que pudiera mantener a su prole. Ahora, a los 66 años, volverá a prisión.

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