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Caso Abierto - Diario de Mallorca

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Estafas

Cuatro estafadores dejan un rastro de más de 200 afectados en Asturias gracias a su "simpatía"

Cuatro personas, detenidas varias veces este año en Gijón y con más de 200 afectados en la región, hacen del engaño su forma de vida gracias a su amabilidad y buena apariencia para ganarse la confianza de sus víctimas

De profesión, estafadores.

Cuatro asturianos, tres hombres y una mujer, han sido detenidos en decenas de ocasiones en Gijón tras dejar un reguero por toda la región que supera los 200 afectados solo este año. Todos ellos, cada uno utilizando distintos pretextos para conseguir embaucar a sus víctimas, han hecho de la estafa su forma de vida gracias a su buena apariencia, carisma y un carácter encantador que, o bien por lástima o bien porque prometen soluciones, termina por convencer a quien se les pone por delante. En ocasiones hasta suplantan la identidad de terceros. Sus edades, de entre 30 y 45 años, también ayuda a que los engañados empaticen con ellos para entregarles el dinero sin desconfiar. Como las sumas no son abultadas, logran esquivar la privación de libertad prolongada y una y otra vez vuelven a actuar. “No saben hacer otra cosa, y siempre se muestran colaboradores, tratando de justificar que todo es un error y que ellos no han estafado a nadie”, describen fuentes policiales.

Los responsables de estos delitos, que se acumulan en los Juzgados, mantienen conductas similares, pero los hay que emplean medios telefónicos o digitales para perpetrar sus estafas y quienes optan por el cara a cara. En todos los casos logran dar con la tecla que activa el fraude, amoldándose a sus propias necesidades y aprovechando ganchos que saben pueden funcionar. Este último es el caso de una mujer de 38 años, con 17 detenciones en los dos últimos años, que este mismo mes de diciembre fue arrestada de nuevo por estafar a dos comerciantes de Gijón con la compra de televisores y tablets. Siempre educada, con buenas palabras y mejores intenciones. O, al menos, eso hace creer. Aduce enfermedades, como el covid, alguna terminal, o incluso llegó a fingir su propia muerte.

En su última acción se presentó como madre de gemelos y empleó el covid como treta para desarmar a su objetivo. Más de 1.300 euros fue el botín. Intentó pagar con tarjeta, pero no pasaba. En sustitución, realizó una transferencia que nunca llegó. Con ese mismo modo de actuar se había embolsado 6.000 euros por engañar a un joyero de Gijón en el mes de febrero y otros 2.000 euros en junio con la instalación de un videoportero en Corvera. La misma conducta, cuando los afectados se saben engañados, facilita la labor de la Policía Nacional –también ha sido arrestada varias veces por la Guardia Civil– al ser vieja conocida.

Del covid a fingir la muerte

Fingir ser otra persona es la técnica utilizada también por un treintañero gijonés que el pasado mes de octubre volvió a ser detenido y acusado de una decena de delitos. En su caso se ha especializado en comunidades de vecinos, a las que acude interpretando el papel de gerente comercial de empresas de gas y energía. En sus primeras fechorías proponía a los propietarios de la comunidad –actuó en 2020 en el barrio de Laviada– un cambio de compañía con grandes ventajas que hacía la oferta irrechazable. Como todos, se mostraba educado y ducho en la materia, pues hilvanaba datos y palabros que le hacían pasar por un experto.

En los últimos meses cambió la estrategia, pero interpretando el mismo papel. Llamaba por teléfono a distintas casas de Gijón y de Pola de Siero advirtiendo de impagos de la luz y exigiéndoles dinero a cambio de no cortarles el suministro. Su discurso convincente envolvía de realismo sus indicaciones sin que las víctimas se diesen cuenta de que estaban siendo estafadas. Es por ello que los agentes de Delitos Económicos, encargados de dar caza a estos delincuentes recurrentes, siempre aconsejan de no realizar ninguna transacción económica ni facilitar el número de cuenta sin comprobar antes la veracidad del caso. Y mucho menos creer en negocios ventajosos, pues detrás puede haber una estafa.

Máxima precaución

A través del teléfono también se embolsó 40.000 euros con sus estafas. Este individuo, muy conocido en la Comisaría de El Natahoyo, lograba datos personales de sus víctimas y duplicaba sus tarjetas SIM para acceder a sus cuentas bancarias. Se nutría de las redes sociales, el BOPA y hasta revisaba los buzones en busca de cartas con esos datos. La Policía Nacional le detuvo la pasada semana, tras recibir 25 denuncias que apuntaban hacia este individuo que, además de por estafa, se enfrenta ahora a los delitos de falsedad documental y usurpación civil.

El cuarto estafador es otro hombre, de 40 años y de Ribera de Arriba, especializado en los engaños a través de portales digitales de compraventa. Más de una veintena de personas de Gijón, Pola de Siero, Noreña, Mieres y Oviedo han sido víctimas en lo que va de año. Es más, acumula hasta 13 detenciones, pues, como confirman las mismas fuentes policiales, “ha hecho de la estafa y del engaño su forma de vida y una manera de obtener ingresos de forma fácil”. En marzo y en mayo de este año se había interesado por artículos ofertados en portales de internet, prometiendo transferencias que luego no realizaba. Hasta enviaba un justificante falso para lograr su objetivo. Como con el resto, ninguna de sus víctimas sospechaba nada ante tanta profesionalidad para delinquir.

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