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Ecología

Ingenieros de varias universidades diseñan impresoras 3D que reutilizan plásticos para obtener recambios a bordo de barcos

La Escuela de Industriales participa en un proyecto europeo para recuperar los residuos del sector marítimo

Laboratorio Ricardo Marín, en la Escuela de Industriales. / JOSE LORES

Aprovechar los residuos plásticos generados por la industria marítima y pesquera para fabricar en 3D piezas de recambio en los barcos o de interés para la acuicultura. Con este objetivo arrancaba hace dos años el proyecto europeo CircularSeas, liderado por el centro tecnológico vasco Leartiker y cuyos resultados finales se presentarán a finales de este año en la UVigo, uno de sus nodos principales junto con las universidades de Leiría (Portugal), Cork (Irlanda) y Plymouth (Reino Unido) y una agencia de cooperación territorial de La Rochelle (Francia).

La participación viguesa está liderada por el grupo de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Escuela de Industriales, cuyos integrantes han desarrollado diferentes impresoras y explorado la posibilidad de utilizarlas no solo en tierra, sino también a bordo de un barco en alta mar.

Cada nodo identificó los residuos plásticos de interés, así como los productos finales que se podían elaborar con ellos. Y los expertos en materiales del centro Leartiker estudiaron cómo tratar esos desechos para poder llegar a convertirlos en filamentos susceptibles de fabricación aditiva.

Los investigadores vigueses, que contaron con el apoyo y la colaboración de la Autoridad Portuaria, el Igape y varias empresas, seleccionaron unos residuos generados en Frigoríficos del Morrazo que hasta ahora no eran reutilizados.

“Y para imprimir elegimos una pieza de plástico de las cintas transportadoras, que pueden ir tanto en los barcos como estar en tierra para procesos de almacenaje y empaquetado. Es una pieza que se encaja en el rodamiento y que puede sufrir roturas”, detalla Julio Garrido, investigador principal de proyecto.

Además de este caso demostrativo, los ingenieros han diseñado y fabricado una plataforma robótica (robot paralelo) que les permite simular los movimientos de la cubierta de un barco y sobre la que han montado una impresora 3D comercial para estudiar cómo funcionaría a bordo.

Los investigadores vigueses, que contaron con el apoyo y la colaboración de la Autoridad Portuaria, el Igape y varias empresas, seleccionaron unos residuos generados en Frigoríficos del Morrazo que hasta ahora no eran reutilizados.

“Y para imprimir elegimos una pieza de plástico de las cintas transportadoras, que pueden ir tanto en los barcos como estar en tierra para procesos de almacenaje y empaquetado. Es una pieza que se encaja en el rodamiento y que puede sufrir roturas”, detalla Julio Garrido, investigador principal de proyecto.

Además de este caso demostrativo, los ingenieros han diseñado y fabricado una plataforma robótica (robot paralelo) que les permite simular los movimientos de la cubierta de un barco y sobre la que han montado una impresora 3D comercial para estudiar cómo funcionaría a bordo.

Y para poder replicar las oscilaciones del mar en el laboratorio cuentan con información real suministrada por sensores instalados en barcos. “Actuando sobre el programa de control de la impresora podemos compensar esos movimientos y mejorar el proceso de fabricación. Los resultados ya están publicados en revistas científicas”, destaca Garrido.

De forma paralela, el grupo ha fabricado máquinas demostrativas para triturar el plástico y convertirlo en filamento, y está terminando una impresora que incluye una cámara térmica. “Algunos materiales necesitan de una especie de horno y esto conlleva su complejidad porque la electrónica tiene que estar fuera. Esperamos acabarla a tiempo, pero tenemos problemas de suministro por la escasez de chips. Esto nos ha complicado más el trabajo durante el proyecto que la pandemia, pues hubo equipamientos que llegaron tarde y otros que nunca lo hicieron”, revela el investigador.

“Es difícil llevar a cabo un proyecto disruptor, pero sí es posible presentar pequeños casos que contribuyan a eliminar el plástico de los mares. Y los resultados de los diferentes nodos también ayudarán a apostar en el futuro por las propuestas más prometedoras”, plantea Julio Garrido sobre el proyecto, que cuenta con una financiación de 1,9 millones de euros dentro del programa Interreg.

En el caso del nodo vigués, la fabricación de la plataforma robótica que simula el oleaje ha abierto una nueva área de investigación dentro del grupo.

“Desde hace tiempo, contábamos con una línea de trabajo enfocada a la fabricación a bordo. El objetivo es cómo lograr que un robot que funciona bien en tierra pueda seguir haciéndolo bien en un barco. Y, dentro del proyecto CircularSeas, decidimos probar con la impresión 3D. El objetivo inicial era hacerlo en el puerto, pero nosotros también planteamos probarlo en el mar”, detalla Garrido.

Por ahora, la fabricación de la pieza plástica de la cinta transportadora se demora unas 8 horas, por lo que quizá todavía no sea posible evitar que la embarcación deba regresar a puerto, pero los resultados suponen un interesante avance para aprovechar los residuos en el contexto de una economía circular.

Reunión final en Vigo

Los socios del proyecto decidirán entre hoy y mañana la fecha definitiva de su congreso final en Vigo. La jornada se celebrará en la Escuela de Industriales, en el campus, y además de ponencias incluirá demostraciones prácticas de los casos de cada nodo.

A principios de este mes, representantes de los distintos equipos ya participaron en una reunión organizada en el País Vasco por Leartiker y la Fundación Leartibai para ir avanzando algunos de esos logros a empresas de esa comunidad –de los sectores de la pesca, la gestión de residuos y la industria plástica–, así como a representantes de la administración pública.

Los asistentes conocieron los equipamientos desarrollados por el grupo vigués, así como las cajas para el pescado reutilizables que usan la Cofradía de pescadores y los armadores de Ondarroa, las cuerdas de base biológica para la acuicultura desarrolladas por una empresa vasca o un sistema de recogida organizada de redes en los puertos para su tratamiento y valorización.

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