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Biodiversidad

Investigadores de Asturias denuncian un posible caso de furtivismo de osos en León

El hallazgo de un collar de radiomarcaje colocado semanas atrás en un plantígrado con un corte "muy preciso" hizo sospechar a los científicos

Captura de una hembra de oso por el equipo que trabajó en el programa de radiomarcaje en León. Junta de Castilla y León

El Grupo de Investigación de Oso Pardo Cantábrico, que forma parte del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB), con sede en el edificio de investigación del campus de Mieres (Asturias), ha denunciado un posible caso de furtivismo en la vecina provincia de León, donde desarrollan un programa de radiomarcaje de osos pardos en colaboración con la Junta de Castilla y León. Hace unos días encontraron uno de los collares de radiomarcaje que habían colocado tres semanas atrás en un plantígrado, así que denunciaron los hechos ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que se encuentra investigando el caso.

Detalle del corte en el collar de radiomarcaje.

Los indicios de que puede tratarse de un caso de furtivismo los encontraron en el estado en que se encontró el collar. "Tenía un corte raro, muy preciso, y el resto estaba perfecto, sin ningún rasguño ni mordisco que hiciera pensar que se hubiera caído tras una pelea entre dos osos o que el propio animal hubiera intentado quitárselo", explican desde el grupo de investigación. El collar fue analizado en el IMIB, donde se llegó a la conclusión de que el corte "ha podido realizarse con un objeto cortante". También se pusieron en contacto con un grupo de investigación del oso pardo escandinavo, con una amplia experiencia en el radiomarcarje de osos "y nos dijeron que no se puede descartar la hipótesis del furtivismo, ya que nunca se les había roto un collar en tan poco tiempo, porque éste llevaba colocado sólo tres semanas".

El collar apareció en el Alto Sil, cerca de la localidad leonesa de Villar de Santiago, con lo que el grupo de investigación denunció lo ocurrido en el cuartel de la Guardia Civil de Villablino, quien trasladó la investigación al Seprona. El programa de radiomarcaje de osos pardos cuenta en la actualidad con seis animales controlados, que se reducen a cinco tras la aparición del collar roto de uno de ellos. "El furtivismo es solo una hipótesis, y también puede ser que el oso haya conseguido deshacerse del collar", destacan en el grupo, donde explican que sería "imposible" localizar al oso en el caso de que se hubiese liberado del collar porque "no tiene ninguna marca evidente para detectarlo en el monte".

También consideran que lo ocurrido puede ser un toque de atención a los furtivos, "para que conozcan la importancia de la telemetría, que no sólo nos sirve para tener información sobre la conservación de la especie, sino que también se puede controlar el furtivismo". Y es que ésta ha sido la principal causa de la disminución de la población de osos en los años 80 dentro de la Cordillera Cantábrica. Desde el grupo destacaron el trabajo desarrollado en los últimos años por la Patrulla Oso, los técnicos de campo o la guardería, "cuyo control ha reducido el impacto del furtivismo".

Sin embargo, sigue habiendo furtivos. De hecho, muchas de las cámaras trampa de osos colocadas por el Fondo para la protección de los animales salvajes (Fapas) han desaparecido, "un indicio de que algo está ocurriendo". Y no sólo le ha pasado a Fapas, también al grupo de investigación del oso pardo. "Cada año perdemos decenas de cámaras trampa o aparecen furtivos en ellas", explican. Una vez, señalan, "nos quitaron la cámara que estaba colocada en un árbol y escribieron un insulto en su lugar, en otra ocasión, vimos a través de las cámaras cómo el hijo de un furtivo volvía para hacerlas desaparecer".

Programa

El programa de radiomarcaje de osos pardos que desarrolla el grupo de investigación arrancó hace ahora un año con la intención de desarrollarse durante cuatro ejercicios. El objetivo, como explicaban entonces, era radiomarcar entre 20 y 30 ejemplares en la Cordillera Cantábrica. En una etapa inicial, el programa se desarrolla en León, pero a medio plazo se trabajará también en Galicia, Palencia y Cantabria.

Tal y como explicaron desde la Junta de Castilla y León, "la ejecución de este programa de radiomarcaje mediante la integración de equipos multidisciplinares y expertos pertenecientes a grupos de investigación y a las administraciones de las comunidades autónomas supone una herramienta clave para la mejora del conocimiento sobre la especie, y para hacer frente a los nuevos retos que supone su evolución favorable". En concreto, este plan tiene como objetivos favorecer la coexistencia entre osos y humanos en el paisaje humanizado de la Cordillera, para facilitar la conservación y expansión de la especie.

También pretende aumentar el conocimiento sobre el uso del hábitat y los movimientos de los diferentes tipos de osos a lo largo de los diferentes períodos principales de su ciclo vital, "que se traducirá en una mejora en los criterios de gestión del hábitat". Asimismo, se busca la reducción de conflictos entre osos y hombres, mediante la mejora del conocimiento en las características de los desplazamientos y ritmos de actividad de los "osos conflictivos", es decir de aquellos individuos que más frecuentemente producen daños a propiedades humanas, así como de osos problemáticos, cuyo comportamiento pudiera ser perjudicial para las políticas de conservación de la especie. Por último, pretenden la individualización de las principales causas de mortalidad de estos animales para reducirlas.

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