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Tendencias

Las barbas siguen de moda

La subcultura ‘hipster’ remite, pero deja huella en la forma en que los cordobeses cuidan su imagen | Las barberías de la ciudad se adaptan a las nuevas tendencias

The Fire Barbers 8 Ángel Blanca, a la derecha, atiende a un cliente. A.J. GONZÁLEZ

Aunque el término, de origen estadounidense, se puede trazar hasta los años cuarenta del siglo pasado, 'el hipster' contemporáneo, el que conocemos, aparece por primera vez a fines de los 90. A partir de 2010 se hacen célebres sus 'looks' despreocupados a la vez que escrupulosamente confeccionados y, con ellos, las gafas, preferiblemente de pasta; la camisa a cuadros; los pantalones ajustados; el pañuelo o bufanda a través de las estaciones y el sombrero, el gorro pero, sobre todo, el moño a juego con una barba larga y espesa, de cultureta, de leñador pequeñoburgués, acomodado pero alternativo. 

Es cierto que en Córdoba esta subcultura no ha tenido tanta vigencia como en otros lugares. Es más, ha convivido, interactuado y probablemente aportado a tendencias propias, más de la tierra, como la que surgió con la emisión del programa 'Mujeres y hombres y viceversa'. Sea como fuere, con la muerte de la década parece haber llegado el declive de la subcultura hipster. Lo que sobrevive de ella, lo que nos lega, entre otras, es su característica más reconocible: las barbas. Así las cosas, los cordobeses no han dejado de cuidar el vello facial. En este punto coincide José Gorbano: "La moda hipster ha dejado marca". José lleva 6 años dirigiendo una barbería en el centro de Córdoba, La Barbería de Gorbano, claro. Desde su experiencia ve una tendencia hacia barbas más recortadas, más cómodas; las grandes barbas, si se cuidan, son una esclavitud. Eso sí, nada especialmente peculiar, "Córdoba es una ciudad clásica". 

La Barbería de Gorbano 8 Cada vez hay un mayor cuidado de la barba. D. C.

Hasta La Barbería de Gorbano viene Juanma, de la sierra a Fray Luis de Granada, directo. Encantado con el trato y el servicio. La vez que intentó recortarse él mismo... un trasquilón, así que fía de buena gana el cuidado de su barba. Juanma siempre había estado afeitado, con su cabello corto, "engominado". Ahora, en su madurez, ha virado a lo contrario. También cree que tras estas últimas modas ha cambiado la forma en que los hombres tratan su imagen.

No todos los hombres, sin embargo, lo hacen de la misma manera. De Estudio 35 salieron hace poco unos chicos con el bigote encerado hacia arriba, a lo Camilo. "¿Para qué?", pensó Zakaria, que atendió la petición sin saber quién era el cantautor colombiano. Esta barbería se encuentra en Huerta de la Reina y, en ella, Zakaria Dekdouk atiende a una clientela generalmente joven, "mucho chaval de 18 que está deseando que le salga la barba". Entre los afortunados que sí pueden lucirla se cuentan unas diez personas que van diariamente a arreglarla. Lo más común, el degradado, desde los laterales y con barba en pico. Para él, la tendencia hacia un mayor cuidado del vello facial se ha hecho perceptible de 15 años para acá: "La gente de hoy cuida muchísimo la barba, cada vez más, ahora hay mucho producto: hay aceite, hay jabón de barba, muchas cosas". Entre esas muchas cosas Zakaria cuenta el tinte, al que da mucho uso, y un producto que da la apariencia de una mayor densidad en el vello.

David, de 35 años, es de esas personas que acuden regularmente a Zakaria para cuidar su barba. Este cuidado lo ha realizado desde los 16 y, durante mucho tiempo, él mismo. Ahora va a la barbería por comodidad. En su entorno percibe variedad, aunque, en ocasiones, forzada porque, apunta, no todo el mundo tiene el vello suficiente. 

Ángel Blanca lidera la popular The Fire Barbers, en Doctor Fleming. Allí atiende a toda clase de clientes, aunque la mayoría de ellos son jóvenes pues, al fin y al cabo, son los jóvenes, de entre 20 y 30, los que dedican hoy día más cuidado a su barba. 

Ángel no lo duda, la moda hipster ha pasado, pero ha dejado su rastro y de él reconoce el impulso que ha dado a las barberías. "Ahora hay que prestar atención a más detalles", indica. No sólo un preciso delimitado o un degradado bien ejecutado, también la aplicación de todo un repertorio de productos que esta moda ha dejado tras de sí. El afeitado de toda la vida ya solo lo solicitan los más mayores y "algún guiri". Ahí ve Ángel una diferencia generacional, la barba antes estaba mal vista. Y es cierto, antes ‘el hombre de bien’ iba, valga la redundancia, bien afeitado. 

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