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Diario de Mallorca

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Surf | Preparados para el deporte de moda

Las escuelas calientan motores para practicar «un deporte fácil, económico y una manera divertida de entrar en conexión con el mar»

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Surf | Preparados para el deporte de moda

El surf es el nuevo deporte de moda y la comunidad surfera mallorquina es cada vez más numerosa. Ahora empiezan a calentar motores para el inicio de la temporada alta, a partir de octubre, y los amantes de esta afición ya se están preparando: «En invierno es cuando más practicamos surf, por la previsión de olas y porque somos más libres, puedes ir a cualquier playa sin restricciones. En Mallorca, en verano, es casi una misión imposible surfear. Solo se puede entrar en los canales que hay en las playas de arena, que son de diez metros. Normalmente los socorristas tampoco ayudan, aunque es verdad que algunos son surfistas y colaboran», afirma Cristina Rozalén, la encargada de BonaOna Surf School.

En la isla hay muchas escuelas destinadas al aprendizaje de deportes acuáticos, entre ellas BonaOna Surf School y El Niño Surf Center, ambas en Can Pastilla, una de las zonas donde más se practica. «El surf está en auge, lo disfruta mucha más gente ahora que hace unos años. Creo que es por la cantidad de publicidad que hay en todas partes», añade.

Este deporte cuenta con otras muchas ventajas, según Rubén Salvador, uno de los socios de El Niño Surf Center: «Es un deporte fácil, económico y una manera divertida de entrar en conexión con el mar. Es cierto que no tenemos una isla con olas todo el año, somos más bien atemporales. En invierno siempre tenemos más tormentas. Pero para lo poco que hay es algo muy demandado».

La parte económica es algo fundamental y, según Rubén, este deporte cuenta con unos precios asequibles: «El tema es que no es caro, cuando te estás iniciando puedes tener una tabla sencilla por 100 o 200 euros y con eso ya te puedes ir a surfear, y es una tabla que puede durar muchos años. La primera toma de contacto es fácil, alquilar una tabla son diez euros, es algo muy accesible para todo el mundo», remarca.

El verano del 2022 ha estado marcado por las altas temperaturas, «el agua está muy caliente y casi no ha habido olas», destaca Cristina. La calidez del agua «ha llegado a ser incluso desagradable. El Mediterráneo tiene la misma temperatura que la piscina del SPA», expresa el socio de la escuela El Niño.

El factor negativo del surf es que depende de factores como el mar, las olas y su movimiento. Según la responsable de BonaOna, los puntos más frecuentados de la isla por los surferos locales y visitantes son la costa noreste. «Hay lugares donde las olas son muy buenas, aunque hay que tener mucho tiempo para ir. La zona de Llevant y la parte norte de la isla reciben mejores potencias de olas». Rubén añade las que para él son las mejores: «Cala Agulla, Cala Mesquida y Son Serra de Marina son mis favoritas. Allí siempre hay olas. Las mejores zonas son donde hay fondo de roca. Es lo que hace que la ola suba. También hay mucha ola secreta», confiesa entre risas.

Para muchos, surfear es algo imposible pero «todos hemos bajado alguna vez una ola, ya sea con la colchoneta hinchable o con el propio cuerpo. Ahora toca aprender a surfearla». Así es como el socio de El Niño anima a sus alumnos. «La parte positiva del surf es que no te cansas, no es nada aburrido, estás concentrado y eso hace que puedas estar en el agua sin parar durante tres y cuatro horas», añade.

Mallorca «está muy enfocada hacia el turismo. Se olvidan de los que queremos hacer deporte y de los niños», indica Cristina. Y Rubén añade: «Cada empresa puede pedir permisos al ayuntamiento para trabajar en un canal. En España para ganar dinero hay que pagar. Nosotros tenemos nuestro propio canal. 30 metros es suficiente para dar clases, siempre y cuando cumplas el número de alumnos».

El deporte de moda, concluye, tiene una buena previsión de futuro: «El surf es temporal, no puedes hacer solo este deporte, porque no sabes cuándo podrás practicarlo. Yo creo que Mallorca va a seguir así siempre, nuestras condiciones de olas van a seguir siendo las mismas, seguiremos siendo la isla de la calma». Como a mediados de los años 70, cuando Julio Balaguer, considerado el primer surfista mallorquín, compró una tabla de surf que llegó directa del País Vasco y empezó a recorrer la costa.

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