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Diario de Mallorca

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Recuerdos de un militar canario

Un año de la caída de Afganistán: una misión que marca la vida

El sargento primero David Martín, que participó en las labores de rescate en Afganistán, recuerda la experiencia un año después

Una misión que marca la vida. LP / DLP

El 15 de agosto de 2021, hace justo ahora un año, los talibanes se hicieron con el control de Kabul, retomando el poder en Afganistán tras 20 años. Los días siguientes fueron frenéticos. La prioridad era evacuar a la población para mantenerla a salvo del régimen, y en esto participaron decenas de militares del Éjercito español. Desde entonces el Gobierno ha logrado evacuar en los últimos 365 días a casi 4.000 afganos, los últimos 300 llegaron hace tan solo seis días a Madrid. El primer vuelo de evacuación despegó el mismo día 15 y desde esa jornada el Ejecutivo ha llevado a cabo tres operaciones con decenas de vuelos. Los que vivieron esas primeras horas de locura e incertidumbre recuerdan ahora, un año después, cómo se produjeron unos hechos que marcan para toda la vida. Es el caso del canario David Martín Schwartz, sargento primero del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), –con base en Zaragoza– quien participó durante doce días en el traslado desde Kabul de unos 2.200 ciudadanos afganos a España. "Una experiencia así te marca de una forma u otra, son imágenes que no se olvidan por mucho tiempo que pase", aclara el canario.

Una misión que marca la vida.

Martín estaba disfrutando de sus vacaciones cuando su teléfono sonó. "Nos vamos en tres días a Afganistán", fueron las palabras que dieron el pistoletazo de salida a una experiencia que en principio estaba planeada para un par de días y acabó alargándose hasta los doce. El destino no era nuevo para él, ya en dos ocasiones –2013, 2014– había visitado el país. Las misiones de este tipo "son así, caóticas", recuerda el militar. "Todo se desarrolló muy rápido, llegamos, arreglamos temas de permisos y estancia en Dubai y en cuestión de horas nos vimos cargando el primer avión con evacuados afganos", cuenta sobre aquellos primeros días. La sensación al pisar Kabul fue que nada había cambiado un ápice desde su última visita. "Parecía que llevaba cuatros días sin ir cuando en realidad habían pasado siete años", apunta.

Las caras de los evacuados

A pesar de que para ellos era una misión más, algo a lo que están acostumbrados en su trabajo, al echar la vista atrás Martín no puede evitar recordar las caras de la gente que se amontonaba para ser rescatados. "Vimos de todo, niños con quemaduras, madres con recién nacidos, ancianos. Fue una locura", asegura. La adrenalina generada por la situación y la atención que deben poner los miembros del operativo en el trabajo provoca que muchos no se den cuentan de lo vivido hasta que llegan a casa. "No te da tiempo a pensar en el miedo o la muerte porque estás pendiente de tu función, de la tarea encomendada y no te paras a pensar porque tienes todos los sentidos puestos en estar atento a todo", indica.

En el caso de Martín fue suficiente el abrazo de su hijo pequeño al llegar a la Base Aérea de Zaragoza para terminar con el estrés generado durante los días anteriores. "Contamos con servicios de ayuda psicológica para aquel que lo necesite, solo basta pedirlo", explica el canario. En su caso no fue necesario pero reconoce que no todo el mundo "gestiona" de la misma forma las experiencias en destinos tan complicados que en ocasiones pueden "desbordarte".

Al llegar a España tanto Martín como su equipo fueron recibidos como héroes y recibieron varias condecoraciones. Entre ellas la Medalla al Mérito Aeronáutico. "Es importantes que recompensen a la unidad para que la gente conozca el trabajo que hacemos, no solo en Afganistán, sino en otras partes del mundo", señala.

El canario siguió de cerca las noticias sobre lo sucedido en Kabul durante algunas semanas posteriores a su viaje pero reconoce que con el paso de los días tuvo que desconectar para poder centrarse en su día a día. "Nosotros tenemos otras misiones abiertas en Senegal y Lituania y otras funciones, son muchos frentes abiertos para estar centrado en uno todo el tiempo", explica.

Lo cierto es que esa fue la última vez que Martín participó en una misión en el país asiático ya que por cuestiones personales, que nada tienen que ver con esta última experiencia, ahora el militar ocupa un puesto diferente, "menos activo y más administrativo".

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