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Diario de Mallorca

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Vocación

Ser médico más allá de los 70: "La profesión se lleva en la sangre"

Manuel F. Barrial, Carlos F. Benítez y Herminio Martín exponen los motivos que llevan a la mayor parte de los médicos asturianos a prorrogar su actividad más allá de los 65 años, edad de jubilación obligatoria en el Sespa

De izquierda a derecha, Carlos Fernández Benítez, Manuel A. Fernández Barrial y Herminio Martín Villacorta, en el puerto deportivo de Gijón. | Ángel González Ángel González

Los 70 años, e incluso más, son una edad estupenda para ejercer la medicina. Al menos, esto es lo que sostienen Manuel Amadeo Fernández Barrial, Carlos Fernández Benítez y Herminio Martín Villacorta, aportando como prueba irrefutable su propia experiencia en la sanidad pública. Los dos primeros continúan trabajando como médicos de familia, uno con 70 años, en Blimea, y el otro con 71, en Noreña. El tercero, con 69 años, trabaja (ahora mismo como jefe provisional) en el servicio de Urgencias del Hospital de Cabueñes (Gijón).

LA NUEVA ESPAÑA, medio del grupo Prensa Ibérica al que también pertenece este diario, publicó el pasado jueves que ocho de cada diez médicos asturianos de la sanidad pública que cumplen 65 años –edad teórica de jubilación obligatoria– solicitan continuar en activo. La respuesta del Servicio de Salud del Principado (Sespa) es afirmativa en la práctica totalidad de los casos, todo lo contrario de lo que hizo a partir de 2009, cuando el Gobierno regional adelantó de 70 a 65 años la jubilación de los facultativos, con gran irritación por parte de la mayoría de los afectados.

Este periódico ha hablado con varios médicos que, por distintas razones, continúan en activo a una edad a la que la mayor parte de los facultativos del Sespa ya llevan tiempo fuera del sistema. "Entiendo que jubilar a los 65 años a un médico que tenga buena salud es un despilfarro. Estás prescindiendo de profesionales con experiencia y la medicina es una actividad basada en la experiencia", subraya Herminio Martín.

Tarjeta de presentación

CARLOS FERNÁNDEZ BENÍTEZ (C. F. B.): "Nací en Oviedo, en junio de 1951. Tengo 71 años y dos especialidades: médico de familia y análisis clínicos. Trabajé en Pola de Lena 35 años, entre 1982 y 2017. Me jubilé con 65, estuve cinco años jubilado y me reenganché en enero de este año para reforzar frente a la pandemia de covid-19. Ahora trabajo en Noreña".

HERMINIO MARTÍN VILLACORTA ((H. M. V.): "Nací en 1953 en Cornoncillo (norte de Palencia). Cumplí 69 años en abril. Fui de los iniciadores del Hospital de Jarrio (Coaña) en 1989. Allí compatibilicé ayudante médico-quirúrgico de traumatología con urgencias. Estuve hasta 2010. En estos últimos doce años estoy en Cabueñes, en Urgencias. Ahora de responsable hasta que tome posesión la nueva jefa. He ido prorrogando la actividad, nunca he dejado de trabajar. La prórroga actual termina en octubre, pero he pedido otra. Mi idea es seguir mientras me dejen, dada la situación en la que estamos, con escasez de médicos. Estoy voluntariamente, a gusto y bien".

MANUEL AMADEO FERNÁNDEZ BARRIAL (M. A. F. B.): "Nací en abril de 1952 en El Entrego. Soy un producto de la cuenca. Fui de los primeros médicos del servicio de Urgencias del Hospital Valle del Nalón; luego estuve en el Sanatorio Adaro, cuando era monográfico de traumatología; y después 42 años en el centro de salud de Blimea. Me jubilaron el 3 de abril pasado, al cumplir 70 años. Estuve un mes y medio en casa y el 15 de mayo volví por la pandemia. Fueron unas vacaciones. He sido presidente en Asturias de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen)".

El retorno a la medicina

C. F. B.: "Volví porque echaba de menos la profesión y la actividad. En esa transición a la jubilación, al principio te metes en cosas: inglés, natación, viajes... Pero, al final, te sobra tiempo. Tienes la sensación de no estar aprovechando la vida. Estoy muy contento de haber tomado esta decisión. La profesión la llevas en la sangre. En teoría, nuestro contrato [el de los contratados con motivo de la pandemia] acaba a finales de año. En nuestra situación, nos pagan la pensión y el sueldo que nos correspondería, aunque a este último le quitan algunos complementos que sí cobrábamos antes".

M. A. F. B.: "Me encuentro bien físicamente y pensé que podía echar una mano. Eso sí, mi idea era la continuidad: pedí a la empresa seguir donde estaba o lo más parecido posible. Lo único que sé es atender pacientes. Por eso volví al centro de salud de Blimea".

Balance de la decisión

C. F. B.: "No he querido limitarme a tareas burocráticas. Estoy pasando consulta como cualquier otro médico. Estoy viendo unos 60 pacientes al día. En Noreña, hay cuatro plazas de médicos y solemos estar dos o tres. ¿La consulta telefónica? En teoría, es una buena oferta para los pacientes, y seguramente consultan cosas que de otra manera no consultarían. Pero hay cosas que exigen ver al paciente. Hay gente que protesta porque van al centro de salud y ven poca gente, y se preguntan qué estamos haciendo. Pues bien, una buena parte del tiempo estamos atendiendo consultas telefónicas".

M. A. F. B.: "El seguir trabajando por encima de la edad de jubilación es un banco de tres patas. Que el médico quiera, que se encuentre bien físicamente y que la empresa te necesite, o sea, que no haya compañeros jóvenes esperando. Si se dan los tres requisitos, sin problema".

H. M. V.: "Fue un error adelantar la jubilación de 70 a 65 años. Parece que no hubo un estudio previo de lo que podía pasar con el relevo, que era evidente. Nosotros somos del baby-boom y muchos llegábamos a la jubilación en un plazo corto. Entiendo que jubilar a un médico a los 65 años que tenga buena salud es un despilfarro. Estás prescindiendo de profesionales con experiencia y la medicina es una actividad basada en la experiencia. Tengo 69 años, me gusta la profesión, me encuentro bien físicamente... Como jefe de servicio podía haber reducido la labor asistencial, pero tengo la misma actividad que el resto de mis compañeros. Entiendo que debería haber más flexibilidad y dar más facilidades, por ejemplo para desarrollar una jornada parcial, no completa. Otra cosa es que no voy a seguir trabajando si hay un montón de médicos en paro. Pero eso ahora no sucede. No es cuestión de que los nuevos médicos tengan que estar esperando a que a mí se me ocurra jubilarme. Siempre es importante que la empresa te trate bien".

¿Qué está pasando en la red de Atención Primaria?

C. F. B.: "El problema es la falta de personal. Te obligan a atender al doble de pacientes en el mismo tiempo. La gente quiere que la atiendas bien, y eso requiere tiempo. Y la gente protesta y con razón. Y luego los domicilios. Todo eso te genera tensión".

M. A. F. B.: "La Atención Primaria ha demostrado todo su valor durante la pandemia y en otras situaciones extremas. Pienso que a la especialidad de medicina de familia tiene un problema de imagen, se le da menos valor de manera injusta, frente a otras especialidades que brillan más que el sol. No sé si es culpa nuestra –de los profesionales– o del sistema. Cuando un paciente tiene que ver a un cardiólogo, y hay una lista de espera de varios meses. es el médico de familia el que tiene que gestionar a ese paciente durante ese tiempo".

H. M. V.: "Tanto los médicos de familia como los de urgencias hospitalarias somos el cajón de sastre de las listas de espera médicas y quirúrgicas. Claro, nosotros decimos al paciente: ‘¿Y yo qué te voy a ofrecer si lo que necesitas es que te vea un especialista?’ En urgencias también tenemos limitaciones para resolver ese problema".

M. A. F. B.: "No sé qué le pasa a Atención Primaria que, siendo polivalente y una especialidad muy guapa, no consigue interesar a los jóvenes".

H. M. V.: "Un paciente llega a urgencias en una situación muy complicada. Lo atendemos, va a la UVI, después a planta... Y, cuando recibe el alta, resulta que solo se acuerda del personal de la UVI o del personal de la planta, pero no de los que le salvaron la vida en urgencias en la primera asistencia que recibió. Es algo que le pasa a Primaria y a urgencias".

C. F. B.: "Estoy observando que, cuando me llegan pacientes que han pasado por urgencias, veo los informes y me asombra la calidad de la asistencia que han recibido. Se está construyendo una especie de segundo nivel asistencial mientras el paciente llega a los especialistas. No es simplemente atender una urgencia, es un paso intermedio que va a ir adquiriendo mucha potencia y mucho prestigio".

H. M. V.: "Aliviamos muchas consultas externas... Nos vienen pacientes extranjeros y lo primero que les sorprende es que, si tienen la tarjeta europea, no tienen que pagar. Te dicen que en su país sí pagan".

M. A. F. B.: "Los tres somos servidores públicos, y lo que más nos duele es el deterioro del sistema. Estamos luchando constantemente por mejorarlo, corrigiendo errores. Nuestro único interés es mejorar la sanidad pública".

¿Se sigue en activo por dinero?

H. M. V.: "El continuar en el servicio activo por supuesto que conlleva un componente económico, pero no es el más importante".

M. A. F. B.: "Es lógico que haya un móvil económico, pero muchos de nosotros superamos los 35 años de trabajo. Quien no haya resuelto para esa edad su estabilidad económica, mala cosa. Por lo tanto, pesan mucho el resto de factores y, además, la necesidad de la sociedad de que sigamos dándole servicio en este periodo transitorio hasta que vengan nuevas generaciones a suplirnos".

C. F. B.: "El factor económico en nuestra decisión es bastante relativo. Lo mas importante es el sentirte útil en una situación de emergencia sanitaria. Durante el confinamiento del covid, una persona mayor cayó por la escalera y estaba sangrando muchísimo. Yo salí a atenderla mientras llegaba la ambulancia. No tenía en casa bata ni guantes para protegerme. La atendí con guantes de fregar la cocina. Somos médicos y el juramento Hipocrático lo tenemos grabado en nuestra mente".

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