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Tecnología

Los insectos, mucho más que molestos bichos

El grupo BiotecnIA colabora con la empresa Galinsect y Feuga en un estudio piloto para aprovechar los residuos generados en las granjas de gusanos de la harina

Gusanos de la harina en su fase larvaria. / CEDIDA

Los insectos son una fuente extraordinaria de proteínas y su cría ofrece grandes ventajas en cuanto a sostenibilidad frente a la ganadería tradicional. De hecho, la FAO ya los considera “el alimento del futuro” y la UE aprobó el año pasado la comercialización del gusano de la harina (Tenebrio molitor) para consumo humano. Las potencialidades para la industria agroalimentaria son muchas y la Universidad de Vigo ha abierto una prometedora línea de investigación relacionada con la obtención de productos de alto valor nutricional a partir de los residuos generados en las propias granjas.

“El valor proteico de los insectos es muy elevado. Contienen aminoácidos esenciales comparables a los del pescado o la soja, que es una de las principales fuentes a nivel mundial. El problema, sobre todo, en la fase adulta, es su alto contenido en quitina. Por eso estamos trabajando en bioprocesos con enzimas para separarla de las proteínas y lograr así que éstas sea fácilmente digeribles”, explica José Manuel Salgado Seara, investigador del grupo BiotecnIA en el campus de Ourense.

Para poner a punto esta nueva tecnología, los expertos de la UVigo colaboran con Galinsect, la única empresa gallega dedicada a la cría de gusanos de la harina, y también con Feuga en el proyecto piloto Bioproinsect, cofinanciado con fondos Feader dentro de una convocatoria de la Xunta y con un presupuesto total de 181.000 euros.

“Las granjas de insectos son un concepto muy interesante que debería extenderse de cara al futuro. Suponen nuevas ideas de negocio para el desarrollo del medio rural y además tienen un bajo impacto ambiental porque tienen menos requisitos de agua y espacio que la ganadería y además emiten menos gases de infecto invernadero. Nosotros les ayudamos a que desarrollen el concepto de economía circular y obtengan productos de alto valor añadido a partir de las fracciones que ellos no utilizan, que son los gusanos en su fase adulta y las heces”, añade Salgado.

El gusano de la harina se comercializa en su fase larvaria, cuando tienen poca quitina y se utiliza para la elaboración de harinas animales. Pero las granjas también cuentan con una “producción importante” de ejemplares adultos, cuando ya son escarabajos, solo dedicada a la obtención de nuevas crías.

Los expertos de la UVigo están diseñando un tratamiento con proteasas (enzimas) para separar la quitina de las proteínas en estos escarabajos y así obtener tres productos. Por un lado, proteínas hidrolizadas y ácidos grasos que pueden ser utilizados como ingredientes alimentarios. Y, por el otro, la propia quitina extraída, que tiene propiedades antimicrobianas, ofrece aplicaciones para la protección de alimentos o su uso como biopesticida.

“Con estos bioprocesos no solo logramos que las proteínas sean digeribles, sino que incluso mejoramos su capacidad antioxidante. Y además solventamos otro problema y es que la gente en los países occidentales es reacia a consumir insectos directamente. De esta forma, podemos beneficiarnos de su alto valor nutritivo a través de yogures o barritas energéticas. La demanda de productos con alto contenido en proteína está aumentando hoy en día”, añade José Manuel Salgado.

El investigador también apunta a la acuicultura, donde se buscan nuevas fuentes de proteína que no contribuyan a la sobreexplotación de los caladeros naturales.

El proyecto empezó en noviembre y los expertos de la UVigo ya están haciendo ensayos con proteasas comerciales, que son muy caras, pero el objetivo es sustituirlas por otras producidas a partir de las heces generadas por los insectos.

“Es un subproducto muy importante y que hasta ahora solo se utiliza como fertilizante. Se producen dos kilos de heces por cada kilo de larvas de insectos. Nosotros lo utilizamos como sustrato, inoculamos hongos que producen las enzimas y luego las extraemos para llevar a cabo los bioprocesos con los insectos”, detalla.

El equipo BiotecnIA tiene previsto seguir colaborando con la empresa viguesa Galinsect y optar a convocatorias europeas para avanzar en sus estudios. “Hay mucho que investigar, por ejemplo, en cuanto a la dieta. Una de las ventajas de los insectos es que pueden alimentarse de subproductos de otras industrias agroalimentarias. Y sería muy interesante estudiar cuáles son los más adecuados para que los insectos tengan una mejor calidad nutricional en cuanto a proteínas y ácidos grasos. Ahí hay un campo amplio y lo vamos a desarrollar con Galinsect”, avanza.

Proyecto nacional para avanzar en bioprocesos de bajo impacto

José Manuel Salgado comenzó a trabajar con insectos en Portugal, donde desarrolló su carrera durante ocho años en el Centro de Ingeniería Biológica (CEB) de Braga y en el CIIMAR de Oporto. “Esos primeros estudios estaban enfocados a utilizarlos como alimento para peces en acuicultura”, comenta el experto, que recientemente regresó al grupo BiotecnIA, en el que desarrolló su tesis, como investigador Beatriz Galindo.

Además de la iniciativa Bioproinsect, el equipo acaba de conseguir otro proyecto de la convocatoria Generación de Conocimiento, del Ministerio de Ciencia, para seguir desarrollando esta novedosa línea de trabajo. La empresa Galinsect, aunque no forma parte de la iniciativa, les proporcionará los gusanos para los estudios.

“Continuamos con procesos para separar la proteína de la quitina, pero aquí planteamos tratamientos con solventes eutécticos. Tienen un bajo impacto ambiental comparados con otros tratamientos químicos que se utilizan ahora y que son muy contaminantes. Y además esos solventes pueden ser reutilizables”, explica sobre el nuevo proyecto.

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