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Souvenirs | Nieva sobre la catedral

Nieva sobre la catedral

Nieva sobre la catedral

Escena final de Ciudadano Kane, la mítica película de Orson Wells. Charles Foster Kane muere. En el instante del óbito, una bola de cristal cae de sus manos y estalla al chocar con el suelo.

Se trata del que es, probablemente, el souvenir más reiterativo de la historia: las esferas de vidrio a las que se da la vuelta y simulan una nevada sobre cualquier monumento que uno pueda recordar en cualquier lugar remoto del mundo. Nieva sobre la Tour Eiffel en París. Sobre el Big Ben en Londres. Sobre la estatua de la Libertad en Nueva York. Sobre el Atomium de Bruselas. Sobre el Coliseo de Roma. Sobre la Sagrada Familia de Barcelona. Sobre la Puerta de Alcalá de Madrid. Sobre las pirámides de Guiza. Y, por supuesto, sobre la catedral de Mallorca... Y no me cabe la menor duda de que existen monumentos con bola que precipita la nieve sobre lugares en los que no ha caído un solo copo en los últimos cinco siglos.

Nieva sobre la catedral

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La invención se atribuye a Erwy Perzy, un mecánico de instrumentos quirúrgicos de Viena. El descubrimiento fue casual. Como lo de Isaac Newton con la gravedad o lo de Alexander Fleming con la penicilina. Solo que, en el caso de Perzy, absolutamente inútil para que el mundo avance.

Corría el año 1900 cuando el austriaco intentaba mejorar la luz de las bombillas para instalarlas en quirófanos. Colocó delante unos globos de cristal rellenos de agua con copos de sémola. Pretendía que el rebote incrementara la luminosidad. Lo que logró fue que los copos cayeran lentamente y se produjera algo parecido a una nevada. Perzy metió dentro una miniatura de la Basílica del Nacimiento de la Virgen María de Mariazell (Austria) y la selló. Había nacido el souvenir que nadie sabe dónde colocar en casa, se tira directamente a la basura o se oculta en el fondo del último estante del cuarto de los trastos.

Esta es la historia oficial. Otras fuentes sostienen que en las exposiciones universales de París de 1878 y 1889 ya se comercializaron estos recuerdos. En la primera de las citas contenían la figura de un hombre con paraguas. En la segunda –¡oh sorpresa!–, la torre Eiffel.

Nieva sobre la catedral

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Existen bolas de nieve para recordar un viaje fantástico a Mallorca. Un sinsentido en esta isla en la que nieva al nivel del mar una vez cada década. Por recordar algunas de las históricas, están las de 1936, 1956, 2005 ó 2012. Algunas bolas de nieve para recordar la isla irreal reinterpretan una escena marinera con delfines, otras tienen su molino con una pareja de payeses que bailan bajo los copos. Sin embargo, la estrella de este souvenir es, una vez más, la Seu.

Algunas fuentes sostienen que en las exposiciones universales de París de 1878 y 1889 ya se comercializaron

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La imponente catedral gótica se comenzó a construir en el siglo XIII por iniciativa de Jaume II. Ocupó el solar de la mezquita mayor de la Madina Mayurca rendida a los conquistadores catalanes en 1229. Su construcción se prolongó durante siglos. Su fachada principal es obra de Juan Bautista Peyronnet, encargado de reconstruirla después de que se resquebrajara a raíz del terremoto de 1851.

Nieva sobre la catedral

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La catedral encapsulada muestra todos los detalles. La fachada desproporcionada de Peyronnet. El robusto campanario de planta rectangular. El inmenso rosetón con la estrella de David de la nave central (aunque resulta difícil discernir si reproduce los 1.236 cristales del original). Y su fachada del Mirador, con su portal obra de Guillem Sagrera (irreproducible en la escala del souvenir) en el centro del conjunto de contrafuertes y arbotantes, que alguien comparó con un gigantesco órgano pétreo.

En una de las numerosas clasificaciones que circulan por internet, las bolas de nieve figuran en lo más alto del podio entre los souvenirs más horteras. Sin embargo, en Mallorca pueden servir como consuelo a los nostálgicos de la nieve. Basta acercar la cara al cristal y voltear la bola.

Nuestro museo ya acoge a un imprescindible de los recuerdos de viaje. Si nieva habrá que abrigarse. Si mejora el tiempo será el momento de visitar Mallorca en cueros.

Nieva sobre la catedral

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