El 6 de julio de 1885 Louis Pasteur inoculaba la primera dosis de la vacuna de la rabia, una enfermedad causada por un virus y transmitida de los animales a los humanos. Pero no es la única que se conoce. Solo tenemos que rememorar aquel marzo de 2020 para hablar de la Covid-19 y lo que supuso para la salud mundial. 

  • Y es que científicos de todo el mundo están advirtiendo que las enfermedades zoonóticas son una realidad y que todos debemos contribuir a su prevención y control.

Como explica Salva Cervantes, veterinario y miembro del Comité Científico del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona (COVB),

  • “Tras la experiencia de la llegada de la COVID-19 a nuestras vidas, nuestra sociedad no puede permitirse otra pandemia con los mismos errores que se cometieron en la anterior”
  • Por eso es imprescindible que los responsables sanitarios trabajen de manera coordinada, incluyendo al veterinario y su papel como garante de la salud pública, para asegurarnos que hemos aprendido la lección”.

“El Día Mundial de la Zoonosis siempre es una oportunidad para educar y recordar al público la importancia de la vigilancia sanitaria y la colaboración entre veterinarios, médicos y otros profesionales de la salud para prevenir brotes y proteger a la comunidad. Esta colaboración es lo que hoy conocemos como One Health” afirma Mònica Aguilera, veterinaria y miembro del Comité Científico del COVB.

Es a los veterinarios a los que corresponde la vigilancia de todos los alimentos de origen animal. Adobe Stock.

Cómo transmiten los animales sus infecciones a los humanos

Como explican los especialistas del COVB, las enfermedades zoonóticas se dividen en:

  1. Zoonosis no alimentarias (transmitidas por contacto directo con el animal o mediante un vector (por ejemplo, mosquitos o paparas)
  2. Zoonosis alimentarias (asociadas al consumo de ’alimentos).

Para las zoonosis alimentarias existe un control muy eficiente por parte de los organismos gubernamentales dado que son enfermedades de declaración obligatoria. Tal es así que en Europa y el Reino Unido se reportaron un total de 5.763 brotes en 2022 (últimos datos disponibles). Un 43.9% más que en 2021 (4.005), lo que evidencia un mayor control, explican los veterinarios catalanes. 

Las enfermedades zoonóticas alimentarias más frecuentes son provocadas por virus o bacterias como:

  • La salmonella
  • El campylobacter
  • La listeria
  • El norovirus.

Todos estos patógenos causan molestias gastrointestinales que pueden, en algunos casos, como entre la población infantil y o la geriátrica, ser más graves. 

El otro grupo de estas patologías son las que no están provocadas por la ingesta de animales y son menos frecuentes, aunque puede provocar problemas graves de salud en los humanos.

La Fiebre Q 

La globalización y el cambio climático están reforzando en muchos casos el aumento de estas enfermedades zoonóticas ya que aparecen en lugares en los que no eran conocidas hasta hace poco. Los especialistas del COVB hacen un repaso de cuáles son las más habituales y conocidas. 

  • La primera de ellas es la Fiebre Q, una patología causada por la bacteria Coxiella burnetii.

Esta enfermedad no tiene un origen alimentario, sino que se contagia por inhalación “y puede causar neumonía, fiebre e inflamación cardíaca y/o hepática”, advierten los expertos. 

En su versión animal son los pequeños rumiantes los portadores y contagiadores de esta bacteria, cuya prevalencia en España se mantiene en los últimos años estable y baja (entre el 0.3-0.7%). 

El virus del Nilo occidental es transmitido por mosquitos. JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo

El Virus del Nilo Occidental

Un flaviovirus es el responsable del Virus del Nilo Occidental. El primer contagio que se registró en España se produjo apenas hace 20 años y desde entonces se han realizado muchos esfuerzos para vigilarla y controlarla.

  • “Actualmente, es una enfermedad endémica y el mayor número de casos se da en el suroeste de la península”, señalan desde el COVB. 

Esta patología tampoco es alimentaria, sino que está causada por un virus que se encuentra en aves y se trasmite a équidos y humanos a través de la picadura de mosquitos, cuya actividad es mayor durante el verano. 

A pesar de que en la mayoría de los casos la enfermedad cursa sin síntomas, hay casos que presentan fiebre, dolor de cabeza, fiebre, mialgias (dolor muscular), alteraciones gastrointestinales o incluso neurológicas (menos de un 1%).

La rabia y la toxoplasmosis: dos enfermedades zoonóticas controladas

Aunque los expertos advierten de que las enfermedades zoonóticas son un peligro presente y futuro, lo cierto es que gracias al enfoque One Health algunas de estas patologías si no han desaparecido, sí que han sido completamente controladas. Es el caso de la rabia o la toxoplasmosis. 

En el caso de la rabia, los veterinarios señalan que en los últimos tres años en Europa no ha habido casos reportados en humanos y en nuestro país no se ha informado de casos en animales de compañía.

Y si hablamos en la toxoplasmosis, una enfermedad zoonótica que puede provocar abortos, muerte perinatal o enfermedades congénitas, España puede presumir de que durante el año 2021 solo se registraron 2 casos, frente a los 150 detectados en Europa. 

La toxoplasmosis y la rabia están controladas en España. Adobe Stock.

Los veterinarios, esenciales para prevenir y controlar las enfermedades zoonóticas

La prevención y el control de las enfermedades derivadas de los animales implica a autoridades sanitarias, profesionales de la medicina y ciudadanos. Pero hay otros profesionales que resultan esenciales en el ámbito de las zoonosis: los veterinarios. 

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Y es que es a ellos a los que corresponde, tal y como señalan desde el COVB:

  • La vigilancia de todos los alimentos de origen animal de la granja a la mesa
  • La protección de la fauna silvestre, origen de muchas enfermedades zoonóticas
  • El trabajo en los laboratorios para estudiar “enfermedades y patógenos, e investigando fármacos, vacunas, etc. para la prevención de la salud animal y humana
  • En el ámbito de la seguridad alimentaria y la salud pública elaborando protocolos de higiene, haciendo inspecciones en los mataderos y empresas de manipulación de alimentos, bares, restaurantes, supermercados y en cualquier local de venta de alimentos
  • Y, por supuesto, en las clínicas diagnosticando y tratando a los animales que conviven con las personas”.