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Un resbalón y seis goles

El Mallorca más irreconocible sucumbió ante el Real Madrid, encajando una dolorosa goleada que quebranta la defensa, el gran baluarte sobre el que se ha cimentado el equipo este curso

Benzema dispara para lograr el quinto gol del Real Madrid.

Todo arrancó con un resbalón, pero fue mucho más que eso. Solo se perdieron tres puntos en el Santiago Bernabéu, pero encajar seis goles -y pudieron ser muchos más- trastoca la idílica imagen de equipo competitivo con la que había aparecido de nuevo el Mallorca en Primera. Porque precisamente lo que faltó fue competir, esa palabra tan manida y que ha representado habitualmente a este grupo de jugadores. Seis goles en contra, algo que, por poner en perspectiva, los aficionados menores de 30 años no habían visto nunca encajar por el Mallorca. 

Por suerte, es solo la jornada seis y los objetivos todavía son muy lejanos. Una victoria este domingo ante Osasuna hará que la derrota en el feudo merengue se pierda en el olvido. Es fútbol y te brinda la oportunidad de corregir a los pocos días. Pero los pupilos 'B' y 'C' de Luis García quedaron en evidencia en cada uno de los goles madridistas. Errores de marca, de concentración, falta de contundencia… Son muchos los fallos que condenaron a una plantilla poco acostumbrada a verse en estas situaciones. 

1- Un mal control y un resbalón, el inicio de la pesadilla

La mitad del estadio todavía estaba buscando su asiento. El marcador apenas señalaba el minuto dos. Falta a favor del Mallorca en el centro del campo. Battaglia cedió atrás para Valjent. Este hizo lo mismo con Gayà, que si bien no olvidará que debutó en el Bernabéu, tampoco olvidará el cómo, saliendo en la foto de los tres primeros goles. Mal encarado, su control se le fue dos metros. Y aterrado viendo que Benzema se acercaba, trató de acelerar y se resbaló. El error no fue resbalarse, fue hacer mal un control sencillo. Carrera limpia para el francés y 1-0. Y todo el castillo, sujetado por débiles naipes, se vino abajo. Cualquier plan ideado por Luis García desapareció. 

2- Demasiadas facilidades a Asensio y Rodrygo en el área

El segundo tanto vino por falta de contundencia. El partido había entrado en una zona de mareas tranquilas, con el Madrid dominando y el Mallorca más sereno, habiéndose sacudido parcialmente el terror escénico. Un simple pase al hueco para Rodrygo dentro del área avisó de lo que sucedería a continuación. Valjent acudió a presionarle, con una tímida ayuda de Sastre. El brasileño se revolvió en la línea de fondo y buscó un centro que pegó en las piernas del eslovaco. Reina la sacó como pudo con el pie, dejando el balón muerto en el área pequeña. Y ahí apareció Asensio, libre de marca, para remachar a placer con la pierna izquierda y lograr el primero de sus tres tantos de la noche, para desesperación del guardameta del Mallorca. 

3- Un error de marca dejó libre un pasillo para Asensio

El tercero, el último de la primera mitad, obra también del calvianer, volvió a evidenciar que el salto entre filial y primer equipo es demasiado grande. La línea de contención del Mallorca, con Battaglia y Febas, hacía aguas por todos lados. Corría el minuto 28 -cuatro minutos antes Kang In había recortado distancias en el marcador- cuando Militao filtró un pase hacia Benzema. El francés estaba de espaldas y defendido por Valjent, pero incomprensiblemente Gayà abandonó su posición para ir a ayudar al corte, dejando su lado desprotegido. Un caramelo que el 9 no iba a desaprovechar. Asensio, que tenía todo el espacio del mundo ante la inacción de los centrocampistas, empezó a correr. El galo detectó el desmarque y con un toque le dejó en bandeja la carrera hacia la portería. Oliván intentó corregir, pero ya era tarde. 3-1 y adiós al partido. 

4- Triplete de Asensio bajo la atenta mirada de Febas

Posiblemente el cuarto gol, con las armas ya entregadas, fuese el menos evitable. A pesar de Febas, espectador de lujo de la jugada siguiendo al trote la acción de Asensio y sin ayudar a Battaglia, perdedor en todos los duelos por velocidad. El mallorquín, con su noche más mágica como madridista, recibió a varios metros de la frontal del área. Tenía al argentino enfrente, sin ayudas, y con un pequeño movimiento hacia la izquierda se abrió hueco y colocó el balón cerca del palo, inalcanzable para Reina. 

5- La suerte también quiso dar la espalda al Mallorca

Para el quinto, si todo hasta el momento había salido «muy mal», en palabras de Luis García, se le unió la mala suerte. Además, por dos veces. Pase en largo buscando a Benzema. Oliván y Valjent van al mismo lugar. El francés vio cómo el balón le pegó en la espalda. Fue a por la pelota, se giró y, casi sin ángulo, disparó a portería. La pelota tocó en Valjent y esquivó a Reina. El quinto chicharro y la goleada ya comenzó a ser sonrojante. 

6- El sexto gol, un golpe muy duro a la moral del equipo

La fiesta en el Santiago Bernabéu no había acabado. El equipo, ya deseando que Alberola Rojas les enviara a los vestuarios, vagaba por el campo más por inercia que por intención. Sastre perdió otra batalla contra Vinicius, que se marchó disparado hacia el área. Con pausa, oteó el horizonte y detectó a Isco solo. Pase de la muerte y sexto gol a placer. Un castigo que apenas se recordaba en el Mallorca y que puso el broche a una noche para olvidar.

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