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Valldemossa

La exigencia del catalán en terrazas divide a los negocios de Valldemossa

El tejido comercial oscila entre el desconocimiento del nuevo reglamento municipal, que condiciona las licencias de ocupación de la vía pública a la presencia de la lengua catalana, y cierta desconfianza al tratarse de un destino internacional

El cartel de un restaurante de Valldemossa anunciando el menú del día en inglés y en castellano. | I.MOURE

A lo lejos, Valldemossa se presenta, como siempre, majestuosa ante el visitante. Es una mañana de final de verano, pero no da la sensación de que Mallorca vaya a cerrar pronto la persiana de la temporada. Hay cola para entrar en el pueblo. El tráfico de coches de alquiler es incesante y de los autobuses salen grupos de franceses a la caza del selfi. Cámara en mano, entran en las tiendas en busca de algún souvenir o se toman un café en la terraza disfrutando de un calor bastante soportable.

La oferta comercial es amplia. A día de hoy, hay muchos carteles publicitando large cup of ice (copas grandes de helado), caps (gorras), hats (sombreros), a dish to choose (plato a elegir), menú del día, ensalada, escalope... En cambio, hay pocos carteles con esa oferta en catalán, pese a que es la lengua cooficial de Balears.

Una situación que quiere revertir el ayuntamiento de Valldemossa, que ha aprobado un nuevo reglamento para el uso de la lengua catalana, que, entre otras disposiciones, establece que la presencia de la lengua catalana en un «lugar preferente» será «un requisito» para otorgar las nuevas licencias de ocupación de la vía pública, así como las renovaciones.

Uno de los pocos carteles en catalán. | I.MOURE

Esta prescripción, que acaba de ser oficializada esta semana en el Boletín de la Comunidad (BOIB), implica que el catalán debe estar presente en cualquier elemento de señalización o cartelería de los establecimientos u otro tipo de puestos comerciales.

A pie de calle, entre los dueños y empleados de tiendas, bares y cafeterías, las reacciones a la medida son de todo tipo. Abunda, sobre todo, el desconocimiento.

– Ah, ¿pero ahora tendremos que atender los clientes sólo en catalán?- se sorprende una camarera después de servir un café con leche a una pareja de excursionistas.

-No, la medida sólo afecta a la cartelería exterior. Tiene que estar presente el catalán en un lugar preferente. Eso es lo que dice la norma- se le aclara.

-Pero es que aquí hay mucho turismo inglés y alemán. Nosotros tenemos la carta sólo en castellano y lo que nos piden es que la tengamos en inglés- asegura a este diario la camarera.

Julia, en la tienda donde trabaja. | I.MOURE

«Es graciosa la cosa»

Tampoco tenía noticias del nuevo reglamento Lidia, quien trabaja en una tienda de moda delante de la Cartoixa. Mientras coloca unos vestidos, se dice a sí misma: «Es graciosa la cosa». No entiende muy bien a qué viene la medida, pero tampoco cree que les cause grandes problema su aplicación. Si no queda otra, viene a decir, adaptarán los carteles en los expositores situados en el exterior del negocio. «Pero la verdad es que aquí está casi todo en inglés, es el idioma que más usamos. Españoles hay muy pocos. No sé si habrá mucha gente que lo pueda entender», dice.

"Aquí hay mucho turismo inglés y alemán. Nosotros tenemos la carta sólo en castellano y lo que nos piden es que la tengamos en inglés"

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En otro negocio cercano de objetos de regalo, Julia asegura que el nuevo reglamento municipal supone un «imprevisto» para su negocio. Afirma que, si ahora tiene cartelitos donde pone discount (descuento), se supone que ahora tendrá que poner descompte.

Francisca, quien trabaja como empleada, coloca unos expositores de hats, caps y sunglasses (gafas de sol), entre el paso incesante de turistas. Cree que lo que se debería primar, en todo caso, es el «mallorquín y no el catalán». «El idioma de aquí es el mallorquín», reitera. Dicho esto, y sin tener muchos detalles de las implicaciones de la normativa, asegura que Valldemossa vive del «turismo internacional». «Este año ha habido mucho turista del este y franceses, sobre todo», señala.

Un céntrico forn de la localidad es uno de los pocos donde la rotulación exterior está escrita únicamente en catalán: Sobrassada pagesa d’alta selecció, llangonisses, botifarrons. Cuando se le pregunta a la dependienta sobre esta circunstancia, responde que no era ni consciente de ello. Tampoco va más allá cuando se le inquiere sobre el reglamento idiomático: «No opino. El Ayuntamiento hace lo que quiere». A su lado, una mujer que sí estaba enterada de la noticia arremete contra el enfoque que le han dado algunos digitales de la órbita conservadora, tras la publicación adelantada por este diario. En todo caso, manifiesta sentirse cansada de reglamentos e imposiciones, tras el precedente que ha marcado la pandemia.

«Sí, he leído la noticia sobre el reglamento», dice un joven mallorquín desde detrás del mostrador de un coqueto bar de la plaza de la Cartoixa.

-¿Y qué opina?- se le pregunta.

-No me ha dado tiempo de formarme una opinión. No he estudiado el tema- responde, enigmáticamente. En esa misma plaza, se leen mensajes motivadores en pequeños cuadritos de las fachadas, como uno que dice ‘Today is going to be a great day’ (Hoy va a ser un gran día), dejando claro que al Ayuntamiento le queda una ingente labor para normalizar la oferta comercial del pueblo desde el punto de vista lingüístico.

·Más noticias de Valldemossa en Diario de Mallorca.

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