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Lletra Menuda | Del diagnóstico a la reparación

Vista de la playa de Cala Millor. Biel Capó

Hace tiempo que se habla del desgaste que sufre la playa de Cala Millor. Crece la preocupación sobre ello porque, al margen de los efectos medioambientales que comporta el retroceso de la arena seca, están en juego muchos aspectos socioeconómicos. Este punto del Llevant no es el único castigado por el cambio climático, pero sí parece soportar peor el aumento de temperaturas. Ha habido algunos tímidos intentos de evaluar qué pasa y porqué.

El Consorcio de Turismo de Son Servera y Sant Llorenç se muestra entusiasmo porque ha obtenido de la Unión Europea un proyecto específico de evaluación y adaptación climática para Cala Millor. Dice que es el fruto del trabajo iniciado hace años. Todo un pelotón de instituciones y entidades encabezadas por el Govern y la Universitat, se suman a un festín prometedor de buena imagen y excelente dotación económica. Hay dinero. Un presupuesto de 2,2 millones, de los que 1,3 proceden de fondos europeos, para trabajar de forma multidisciplinar durante cinco años, a partir del próximo 1 de enero.

Como se ha demostrado en los últimos tiempos a fuerza de desgracias, el Llevant de Mallorca se vuelve un lugar con el que se encaprichan los temporales y las lluvias alocadas. El verdadero reto de AdaptCalaMillor, que así se llama el invento, será el de saber hacer un buen diagnóstico y sobre todo después, pasar a la prevención y la reparación efectiva. La rentabilidad de la alta inversión de dinero público así lo exige, pero también la normalidad de la vida cotidiana. Resulta comprensible que la iniciativa haga especial hincapié en los aspectos turísticos, pero no puede obviar que la reparación climática tiene aspectos más amplios.

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