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Lletra menuda

Trapos sucios en el cartel

El PP de Inca concurrió a las pasadas elecciones locales con déficit de liderazgo y de cohesión interna. Es una de las peores imágenes que puede presentar un partido. Pagó por ello con unos resultados que redujeron a la mitad el número de sus concejales. No era la primera vez en política que el electorado castigaba la división interna y los personalismos huecos.

Lejos de enmendar la plana y aprovechar la legislatura para consolidar trabajo y clarificar mensaje, los problemas se han agravado entre los conservadores inquers hasta el extremo de que los trapos sucios que no consigue lavar en casa ya mancha por completo el cartel y el peso de la formación a nivel local. Costará trabajo limpiarlo. Y queda poco tiempo.

Una de las cosas más llamativas del embrollo es que el peso de los incidentes y zancadillas se carga sobre hombres avezados y duchos en la política regional. Parece ser que retirarse de las instituciones ha significado en este caso manejar los hilos con contundencia desde la trastienda.

Félix Sánchez y Sonia Franco se han ido. Andrés Gil queda como único concejal fiel al partido mientras los dos primeros cargan, por falta de confianza y marginación, contra Pere Rotger y Rafael Torres. Se desmienten unos a otros pero con todo, ante las explicaciones insuficientes y poco transparentes, se desvela incuestionable la afirmación de los disidentes en el sentido de que el PP de Inca está inmerso en su peor crisis posible.

La recomposición se presenta tan urgente como arduo complicada y, por lo menos desde fuerza, en estos momentos no se ve al partido con capacidad suficiente para presentar una oferta solvente a sus electores.

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