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Diario de Mallorca

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Antoni Riera | catedrático de economía aplicada en la UIB y director de la Fundació Impulsa

Antoni Riera: «Manacor tiene aún una base industrial y agrícola suficiente como para redirigir su economía»

«Es evidente que la capacidad para generar riqueza del municipio se ha reducido, que la renta per cápita ha ido bajando», manifiesta

El director de la Fundació Impulsa, Antoni Riera. | S.SANSÓ

¿Qué le pasa a Manacor que crece pero parece empobrecerse?

Manacor tiene dificultades para satisfacer con empleos las carreras profesionales de sus residentes. Está claro que como capital comarcal tiene atractivo comercial o sanitario, por ejemplo; pero al mismo tiempo expulsa talento. Determinadas profesiones no encuentran una estructura económica suficientemente diversificada y eso condiciona.

¿Debemos preocuparnos a corto plazo?

Las bases industriales y agrícolas han perdido peso, pero al mismo tiempo están ahí, el conocimiento en según qué campos continua ahí. Otros territorios mallorquines con menos base industrial difícilmente pueden ahora implementar tecnología e innovación especializada. Pero Manacor todavía tiene estas bases de conocimiento que pueden ser aprovechadas. La estructura económica no está tan tocada como para que no se pueda transformar. Aún hay tiempo si se quiere.

¿Hay menos poder económico?

Es evidente que la capacidad para generar riqueza del municipio se ha reducido, que la renta per cápita ha ido bajando. Son indicadores de prosperidad.

Pero hay más gente produciendo, ¿no?

En los últimos veinte años Manacor ha tenido uno de los crecimientos demográficos más importantes en los de Mallorca. El numerador es importante, pero hay que ver más allá, el mercado laboral produce más pero no mejor, con categorías profesionales más bajas. Medimos el éxito en temas de volumen, pero ¿qué valor aporta esto más que crear un cuello de botella?. Es lo que le decía, Manacor tiene una estructura económica que por definición debería poder sortear las crisis, pero no lo está logrando. Palma es un municipio más diversificado que sí ha podido, por ejemplo.

¿En qué se nota a simple vista?

Basta con fijarse cuando pasas por calles donde las persianas se caen, significa que la casa está vacía y esto demuestra un proceso de empobrecimiento, carencia de funcionabilidad. Acentúa las dificultades, una carencia de cohesión social, bolsas de pobreza…

Vayamos pues a las soluciones

No todo el mundo se empobrece por igual. La mayor parte de la gente y la clase política piensa que la clave está en el urbanismo, en las zonas industriales, la densidad... pero la clave tiene que ver con la actividad económica sobre el territorio, con el valor añadido asociado a esa actividad.

¿El Plan General es una de las soluciones?

El Plan General habla de densidades y techos de población, se cree que bajándolos se arregla el problema, pero no habla de la importancia de la huella de carbono de esa población. Como le decía, es una métrica de volumen otra vez, que ya funciona con nuestros tiempos. Hay procesos sobre el territorio que son más eficientes. Barrios autosuficientes, buena conexión entre el sistema urbano y agrario. Conexión de zonas verdes, equilibrios…

¿Nos obsesionamos con ello?

Obsesión por medir las cosas en términos físicos es lo que nos ha llevado hasta aquí, cuando lo más importante es lo que ocurre por encima de nuestras cabezas. El conocimiento no se mide en volumen sino en valor. La solución no puede estar sobre el problema.

¿La iniciativa de ese cambio de paradigma está en la administración?

Hay territorios que han logrado este tipo de colaboración público-privada, pero pienso que inicialmente debe ser privada para romper con el status quo. La administración pública debe tener el rol de catalizador que percibe lo que la sociedad demanda e incentivar la inversión. Ofrecer ventajas a esos emprendedores para que no paguen IBI, nuevos sistemas energéticos para que no paguen electricidad, pautas de movilidad y acceso…

¿Hacia dónde tiramos?

Primero hay que tener claro qué tipo de actividad económica queremos. Basilea (Suiza) es un buen ejemplo de lo que se ha conseguido con un ecosistema tradicional de carpintería. Allí han apostado por los muebles reutilizados, rediseñados. Lo primero que hay que hacer es diferenciar oficio de industria. Es necesario regenerar el oficio de la madera, y en Manacor es posible redirigirlo porque no se ha perdido del todo; aunque es cierto que necesita un nuevo valor de tecnología y diseño. Las bases de conocimiento las tenemos, y además en estos momentos la tecnología permite escalas más pequeñas de producción, la época IKEA de producir volumen demasiado estandarizado pienso que ha pasado.

¿Qué hacemos con zonas antes prósperas como la del Pou Fondo, que lleva 40 años sin levantar cabeza?

La zona del Pou Fondo, la antigua zona comercial de Manacor, podría servir como mostrador del mueble reutilizado. Es entender las bases del conocimiento. No estoy hablando de un mueble de segunda mano, de calidad inferior o dañado.

¿Y volver a implantar una escuela de carpintería?

Es un buen ejemplo donde la administración debería ejercer de catalizador. No es la nostalgia que debe llevarte a esto. La tecnología del siglo XXI no es la de los años 80. Ya no es tan necesaria la producción en cadena. La tecnología se ha abaratado tanto que no es el volumen lo que te hace competitivo… se puede hacer una silla de principio a fin.

¿Aprovechar los puntos fuertes del pasado como palanca?, ¿pero no sale más barato producir fuera?

En Flandes hay toda una industria de la madera hecha a partir de restos de café, porque esa era su base de conocimiento, el café… ¿entiende? A los empresarios no debería sentarles mal pagar salarios más altos ya que es el valor que se genera lo importante.

Manacor no ha sido nunca un municipio eminentemente turístico. ¿Es una ventaja o un problema hoy en día?

Aquí el peso del sector turístico no es tan alto como en Alcúdia o Pollença, por ejemplo, aunque se haya tercializado y turistificado mucho con las viviendas vacacionales.

¿Cabe apostar por un turismo de calidad con más poder adquisitivo?

¿Por qué el turismo de calidad no puede ser también el de mochila? Prefiero a un turista más concienciado social y ambientalmente que aquel que paga mucho pero también impacta mucho. Son las personas las que son o no de calidad. El turismo es una actividad humana. Se trata de conseguir que sea neutra o regeneradora del impacto que provoca, aunque hoy en día todavía no lo sea.

Pero parece que no podemos asumir un número tan alto de turistas durante mucho tiempo…

Hay una percepción de congestión y de sobrecarga, pero es más por cómo se gestiona. Tan importante como el número de personas es cómo gestionas su movilidad por ejemplo, cómo se mueven. Mallorca ha mejorado en este sentido, ahora existe una red de buses más eficiente sin ir más lejos. Pero dicho esto, repito que el éxito no está en el número de personas que transporten esos buses a lo largo del año. Es necesario medir la entropía mejor, es decir cuánta energía utilizamos para transportarla.

¿Qué opina de la tasa turística?

Estoy de acuerdo aunque también pienso que la mejor ecotasa sería la que no recaudara nada. ¡No debería tener una finalidad recaudatoria para financiar nuevas estructuras turísticas, sino que debería reducir el impacto!. ¿Qué estudio se ha realizado para medir que debe ser de 1,5 euros por día? yo se le diré, ninguno.

Veo que es usted una persona optimista en general.

Muy optimista. Una economía no se acrecenta ni empequeñece sino que crea o no valor. Debemos responder a los problemas estructurales de tensión en el mercado laboral, en el de la vivienda, en el energético, en el mercado alimentario… Han venido a comprar y no hemos salido a vender. Queda mucho trabajo por hacer, pero si se hace bien.

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