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Diario de Mallorca

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Lletra menuda

Lletra menuda | Una descoordinación de chiringuito

Con el paso del tiempo, el término chiringuito ha ido consolidando distintas acepciones. En Mallorca predomina la versión que se refiere al montaje playero comercial que proporciona refresco, alimento, diversión y sombra a bañistas y paseante.

Otra sirve para hacer referencia a cualquier instalación o hecho fuera de lugar y revestido de mal gusto, duda legal y perjuicio para el medio natural.

O cambian algunas cosas o esta segunda denominación adelantará a la primera precisamente porque la actual gestión de todos lo relacionado con los chiringuitos de playa es de puro chiringuito. Nunca como este verano una misma palabra había sido tan ambivalente, al menos en Mallorca.

Mientras Demarcación de Costas mantiene en vilo a los concesionarios de abundantes kioscos playeros a los que se les vence la adjudicación o la tienen caducada sin saber si podrán continuar, va y autoriza un nuevo chiringuito restaurante en Illetes, en un enclave en el que el consistorio de Calvià contempla un espacio de uso público.

El Ayuntamiento había informado en contra y la mayoría de usuarios de la playa parecen quejarse de la sobreexplotación de la zona.

Es el chiringuito de la falta de coordinación entre instituciones. Lo sensato hubiera sido que Ayuntamiento y Demarcación de Costas defendieran una misma postura y, tal cómo están las cosas, respaldaran al unísono eso que el gobierno municipal de Calvià llama «renaturalizar» el terreno.

El control y uso de los chiringuitos de playa, lejos de normalizarse, parece encallarse sobre la polémica y la controversia cuando requiere estabilidad y equilibrio.

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