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Diario de Mallorca

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Medio Ambiente

El Govern autoriza a la planta de cemento de Lloseta la importación de escorias de fuera de Mallorca

La plataforma Reviure Tofla teme que la fábrica de Lloseta pueda utilizar también residuos peligrosos procedentes de la incineradora de Son Reus

Una imagen de la planta de cemento de Cemex en Lloseta. DM

La conselleria de Medio Ambiente ha autorizado a la planta de cemento de Lloseta, propiedad de la multinacional Cemex, a sustituir el consumo de cenizas por 10.000 toneladas de escorias de altos hornos como la materia prima principal para la fabricación de cemento, por lo que la empresa podrá importar del exterior estas escorias que, según fuentes del ejecutivo, no se producen en la isla debido a que se generan a raíz de combustiones a más de 1.500 grados de temperatura.

La autorización por parte de la comisión balear de Medio Ambiente, aparecida en el Boib del pasado 2 de junio, fue ayer criticada por la plataforma Reviure Tofla, que acusa al ejecutivo de «ocultar a la opinión pública» que la cementera «sigue teniendo todas las autorizaciones para activar la producción cuando lo considere oportuno». «La multinacional podrá gestionar y valorizar en la planta de Lloseta (a pocos metros del nuevo parque fotovoltaico y la planta de hidrógeno ‘verde’) residuos que pueden tener sustancias peligrosas», afirma el colectivo.

La citada autorización implica la modificación de la Autorización Ambiental Integrada que aprobó la comisión medioambiental hace un año, recuerda Reviure Tofla, por lo que «en menos de doce meses Cemex ya ha considerado que debía ampliar la actividad permitida», lo que la plataforma interpreta como un «claro ejemplo» de que la planta volverá a ponerse en funcionamiento «de forma inminente». 

Incineradora de Son Reus

Asimismo, el colectivo ecologista señala que la nueva concesión del Govern «coincide con la retirada del permiso al vertedero de Son Reus para apilar las escorias procedentes de la incineradora», una decisión que se publicó el mismo día en el boletín oficial, lo que levanta las sospechas de Reviure Tofla de que ambas actuaciones guardan una relación directa y que a partir de ahora la planta de cemento podría recibir también estas escorias procedentes de la incineradora. «La retirada del permiso supone que en el vertedero de cola de Son Reus ya no habrá sitio para las escorias, así se elimina el problema de gestión de estos residuos que, a pesar de tener la condición de no peligrosos, pueden tener fácilmente un porcentaje importante de residuos peligrosos, sobre todo si son escorias no tratadas», argumenta la plataforma Reviure Tofla, que pregunta al ejecutivo si se ha eliminado el almacén de Son Reus «con el objetivo, a partir de ahora, de que las escorias y cenizas de la incineradora sean trasladadas a la cementera de Lloseta».

El presidente de la comisión balear de Medio Ambiente, Toni Alorda, negó ayer que la cementera pueda utilizar los residuos de Son Reus y confirmó que Cemex deberá importar las escorias de altos hornos de fuera de Mallorca. Alorda explicó que la autorización otorgada a Cemex se debe a que «quiere producir un cemento más fino, de mayor calidad, que reducirá las emisiones de CO2», si bien admitió que el hecho de transportar escorias del exterior podría generar también emisiones contaminantes. Alorda negó que la planta pueda producir más cemento que en la actualidad y que el hecho de sustituir la materia prima reducirá la explotación de la cantera de Can Negret porque ya no necesitará tanta piedra calcárea.

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