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Calvià

Alika Kinan, la mujer que llevó a la cárcel a sus proxenetas: "Hay que abolir la prostitución"

La activista argentina Alika Kinan relata en Calvià la historia de cómo logró salir de una red de explotadores sexuales

ALIKA KINAN ACTIVISTA ARGENTINA Iñaki Moure

«Nací en Córdoba, Argentina, y soy una superviviente de un delito de trata sexual. En 1995, fui captada y en 2012 fui rescatada, junto con otras 11 mujeres. Había dominicanas, paraguayas y argentinas. Llevé a mis proxenetas a juicio y fueron condenados, aunque uno de ellos ya ha salido en libertad».

Alika Kinan, madre de cuatro hijos, se presenta con serenidad y claridad, pese al drama de su pasado. En la última década, se ha dedicado al activismo por los derechos de las mujeres, actualmente desde su puesto de asesora de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires y como directora del programa de Estudios, Formación e Investigación sobre trata y explotación de personas de la Universidad Nacional de San Martín de Argentina. 

Este jueves, estuvo en Calvià para relatar su experiencia y dejar testimonio de que el abolicionismo es la única actitud posible ya que «la prostitución es la forma más brutal de violencia contra las mujeres». En una rueda de prensa en el Ayuntamiento junto a la primera teniente de alcalde, Nati Francés, Kinan valoró la ley de prostitución que se está tramitando en el Congreso para perseguir el proxenetismo y a los «puteros», aunque hizo una reflexión más amplia al respecto.   

«Está bien que se sancione a los proxenetas, a los puteros, a los dueños de los pisos, de las saunas, de los clubes… Pero también debe haber políticas de restitución de derechos. Ellos, los proxenetas, los dueños de los burdeles…, son los que se enriquecen. Y esos bienes deben ser decomisados y liquidados para conseguir fondos para las víctimas. Si no, entramos en un buclé. No hay que olvidar que el objetivo es eliminar la prostitución y que las mujeres recuperen la dignidad plena», argumentó. 

"Debe haber políticas de restitución de derechos. Ellos, los proxenetas, los dueños de los burdeles…, son los que se enriquecen. Y esos bienes deben ser decomisados y liquidados para conseguir fondos para las víctimas"

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En esa misma línea, Francés habló de la necesidad de que «se tengan en cuenta las necesidades de las mujeres prostituidas». «Hay que acompañarlas, ayudarlas a recuperar su dignidad», aseveró . 

Una década después de ser «rescatada», la activista argentina se halla inmersa aún en las diversas ramificaciones judiciales contra sus explotadores sexuales

De sus seis proxenetas, sólo fueron condenados tres en un principio a penas de entre cinco y ocho años de cárcel, según contó. Paralelamente, inició una demanda civil para establecer una indemnización económica, aunque, como dijo, es «imposible» restituir el daño a todo «un proyecto de vida». «Todavía no he recibido nada de la indemnización», expuso. 

Poder judicial

«El poder judicial debe formarse en materia de trata. Muy pocas mujeres pueden acceder a la justicia, y las pocas que llegan lo hacen bajo amenazas, en situación de vulnerabilidad. Lo importante es que la víctima no sea revictimizada. Cuando son rescatadas, esas mujeres no se reconocen como víctimas. Muchas veces sufren síndrome de Estocolmo», argumentó. En el debate sobre regulación, prohibición o abolición, lo tiene claro. 

«El poder judicial debe formarse en materia de trata. Muy pocas mujeres pueden acceder a la justicia, y las pocas que llegan lo hacen bajo amenazas, en situación de vulnerabilidad. Lo importante es que la víctima no sea revictimizada"

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La última opción, remarcó, es la única posible. Y contestó al argumento de que algunas mujeres que se dedican a la prostitución lo hacen «porque quieren». «La sociedad necesita que haya putas en un sitio y decir que están allí porque quieren. Sin embargo, las que hemos vivido una situación de explotación sexual sabemos que no ha sido por consentimiento libre.  Son mujeres que son migrantes, que están en situación de ilegalidad, o con falta de oportunidades reales», expuso Kinan, quien, desde su experiencia, desgranó los diferentes tipos de violencia que sufre una mujer explotada sexualmente.

"La violencia simbólica empieza desde el momento en que ves un cartel en un club con la imagen del culo de una mujer, invitando a entrar al local"

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«Existe la violencia sexual, pero también la simbólica y la psicológica. La violencia simbólica empieza desde el momento en que ves un cartel en un club con la imagen del culo de una mujer, invitando a entrar al local. Y está la psicológica, en que el proxeneta te dice que eres parte de su familia y que te quiere mucho y que eres la que más produces. Y otro día, cuando te ve en la barra, te dice que muevas el culo, porque estás allí para mover dinero», relató.

Kinan asegura que, hoy en día, se encuentra «muy bien» tras un largo camino hacia la normalización de su vida. «Fue muy difícil reconocerme como víctima. Fue muy doloroso. No tuve ningún acompañamiento psicológico. Pero pude reencontrarme con mis hijas y tengo una pareja que es importante para darme tranquilidad», contó.

En todo caso, la activista señaló que aún queda trabajo por hacer y se hizo la pregunta de «por qué no se investiga más en el mundo sobre las secuelas de la prostitución». 

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