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Diario de Mallorca

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Religión

La sacristía está en el coche

Cada día son más frecuentes los equipos de curas integrados en una misma unidad pastoral para hacerse cargo de varios pueblos a la vez. La itinerancia clerical no es exclusiva de la Part Forana, también se observa en Palma

La sacristía está en el coche R.F.

La presencia y dedicación de un sacerdote a una única parroquia se va extinguiendo de forma tan acelerada como irreversible. El último reflejo de ello está en Porto Cristo. Su rector, Josep Caldentey ha muerto esta semana a los 80 años. Quiso hacerlo con las botas puestas, su presencia y disponibilidad era tan perenne que casi formaba parte de la identidad del pueblo. Ahora no quedará más remedio que integrar Porto Cristo en el equipo pastoral de Manacor o en otro que disponga el Obispado.

El caso de Joan Femenia, el hasta ahora rector de Campanet, Moscari y Búger, que la semana pasada anunció a sus parroquianos que se secularizaba «por amor», ha vuelto a poner en evidencia el goteo de pérdidas que afecta a la diócesis de Mallorca de forma paralela al alto envejecimiento del clero y el escaso estímulo que ofrece el Seminario. La forma elegida por Femenia y el hecho de hacer público su abandono de forma transparente también ha sido reflejo de la brecha que se observa entre la cúpula del Obispado y por lo menos un sector considerable de la feligresía. La causa de la renuncia del clérigo fue recibida con empatía y muestras de emoción entre los asistentes a su última misa en Búger y, en cambio, provocó un reconocido «estupor» en la Curia diocesana. Ahora será el vicario general de la diócesis y ya párroco de Sencelles, Costitx y Biniali, Josep Adrover, quien sume de forma provisional a su carga de trabajo las tres parroquias que lideraba Joan Femenia. Los vacíos que deja el puzzle de cargos eclesiales se van cubriendo en función de la proximidad y la disponibilidad. Cada día son más frecuentes los equipos de curas integrados en una misma unidad pastoral para hacerse cargo de varios pueblos a la vez. Esta figura, la unidad pastoral, presenta estructura y condición diferente en función de cada lugar y del carácter personal de los sacerdotes que la forma.

La lista de curas con varias parroquias a su cargo es extensa. Esta situación se amortigua solo con la responsabilidad compartida, rectores solidarios que ya en su mismo nombramiento oficial simultanean el cargo con otros sacerdotes. Carles Seguí Pou es el coordinador de la Unidad de Pastoral de la Mare de Déu que aglutina a Inca y todo su radio de influencia urbana. De las parroquias de Manacor se ocupan Antoni Amorós y Marc Capó con el respaldo de algunos sacerdotes jubilados. En los últimos años también se han incorporado de forma progresiva un buen número de diáconos permanentes.

El rector de las parroquias del término municipal de Felanitx es Josep Cerdà. Josep Ramon Ortega comparte Binissalem con Felanitx. En el Pla, por su propia configuración poblacional es una de las comarcas donde más se ha notado la dispersión sacerdotal. Vilafranca, Sant Joan, Montuïri, Algaida y Pina ven la presencia itinerante de Antoni Riutort, Francesc Xavier Riutort y Olivier Lotele, un misionero del Sagrats Cors, éste último, residente en Sant Honorat. Son solo algunos ejemplos, la lista podría ser muy extensa. Otro factor a tener en cuenta es la progresiva incorporación de religiosos de vida comunitaria a las responsabilidades parroquiales. Entre ellos ya figuran bastantes extranjeros. La parroquia de Petra es llevada por dos frailes franciscanos mejicanos residentes en el convento del pueblo. La itinerancia clerical no es exclusiva de la Part Forana, también se observa en Palma y sus barriadas aunque la nueva situación presenta un balance más favorable a la capital en cuanto a presencia sacerdotal.

Existe otro factor asociado y cómplice de la diáspora y escasez de clérigos. Para conocerlo hay que aproximarse a los seminarios. El de Mallorca experimentó una especie de ruptura pre pandémica que acabó con el abandono de la mayoría de sus estudiantes y la renovación de su equipo de formación. Las causas reales de ello no han trascendido. Selladas con el habitual silencio eclesial, la renovación se ha hecho en buena parte con la incorporación de seminaristas procedentes de distintas latitudes. Al tiempo, jóvenes mallorquines aspirantes al sacerdocio han ido a formarse a otras diócesis. Joan Francesc Cortés Ribot, un músico de Manacor fue ordenado sacerdote el pasado día 7 de este mes de mayo en Sant Feliu de Llobregat. Al día siguiente, otro manacorí, Miquel Àngel Riera Català recibía las órdenes menores en Toledo. En general se trata de jóvenes que se decantan por un proceso formativo tradicional y unas formas litúrgicas estrictas y un tanto suntuosas.

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