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Diario de Mallorca

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Saber entender y convivir con Mondragó

Mondragó es uno de los grandes referentes del ecologismo.

Tres décadas de práctica inmovilidad administrativa suponen demasiado tiempo para un lugar vivo y apetecido como Mondragó. Dejan huella de abandono en un santuario natural en el que no deben notarse pisadas de ningún tipo. La hora de borrarlas y restituir el efecto de los abusos hace tiempo que permanece pendiente de ejecución. El Govern se dispone ahora a ello reponiendo el Plan de Ordenación de 1992 con otro más detallado, claro y, evidentemente, restrictivo.

Mondragó es uno de los grandes referentes del ecologismo y la lucha por la protección del territorio en Mallorca. En su día fue un logro pero, tras la declaración de parque natural, su demarcación quedó más a merced de la buena intención que a expensas de una normativa de uso consecuente con la propiedad privada y las áreas públicas.

Las cosas, también los espacios naturales protegidos, deben actualizarse en cuanto a su regulación y control efectivo. No queda más remedio que aprender a respetar y convivir con Mondragó desde su realidad actual.

La ordenación que aprobó ayer el Govern concreta instalaciones, servicios y las formas de llegada al parque con números concretos de accesos motorizados por tierra y por mar. Son medidas acordes con la avalancha esperable este verano.

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