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Lletra menuda | El acuerdo precisa de un buen fondeo

Es muy probable que la presión creciente del verano recién concluido haya sacudido la pereza y la apatía hasta unos niveles capaces de incentivar el movimiento. Si atendemos a las informaciones que emanan de las instituciones, la regulación de amarres en la bahía de Pollença comienza a mover anclas de solución. Lo hace, eso sí, con el tiempo vencido porque lleva dos décadas a la deriva. Resulta llamativo que el Ayuntamiento, cuyas competencias formales se quedan tierra adentro, haya tenido que estimular a los implicados. Lo ha hecho al amparo de una evidencia que pueden asumir incluso las gentes de secano: «el descontrol de embarcaciones es la principal causa de destrucción del fondeo marino». Con estos primeros movimientos actuales también adquirimos conciencia de que poner orden en la bahía pollencina implica, por necesidad, desplegar primero el fondeo adecuado entre las instituciones. A la llamada municipal han debido acudir Ports, Capitanía Marítima, conselleria de Medio Ambiente y Demarcación de Costas. No es fácil regular el fondeo entre tanto navegante de papeles relativos al litoral insular. Este es otro de sus colapsos. De momento se ha enfilado el rumbo de seguir la brújula que intuye el esbozo del Plan Director de Ports de Balears y fijar un máximo de dos centenares de fondeos entre el Club Náutico y la Punta de l’Avançada. Será con boyas ecológicas compatibles con lo que el agua amaga. En estas condiciones, las marinas promovidas por la Associació Nàutica Albercutx, desveladas ayer por este periódico, parecen tener pocas posibilidades de éxito, entre otras cosas porque Junts Avançam se ha posicionado en su contra. Si se logra ordenar la bahía, después habrá que seguir con Formentor.

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