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Flor de Mandarina, el primer hotel interior sostenible de sa Pobla

El casal de Can Mercadal se ha transformado en un establecimiento hotelero de ocho habitaciones gracias a la iniciativa de su impulsora, la decoradora Susana de Araoz

La fachada de Flor de Mandarina.

La fachada de Flor de Mandarina. Joan Payeras

Sa Pobla estrenó ayer el primer hotel de interior sostenible. Flor de Mandarina nace gracias a la iniciativa de la decoradora Susana de Araoz. El hotel, con la categoría de Turismo de Interior, está ubicado en el casal de Can Mercadal, en el número 133 de la calle Antoni Maura, a la salida del pueblo en dirección a Llubí, un enclave de fácil acceso y aparcamiento, «no alejado del centro de la población e ideal para que nuestros clientes puedan desplazarse en sus excursiones hacia la Serra de Tramuntana o las playas de Pollença, Alcúdia, Muro o Can Picafort», comenta Susana.

El establecimiento hotelero consta de ocho habitaciones dobles, una de ellas en la planta baja para personas con problemas de movilidad. En las obras de acondicionamiento, en cuyo diseño ha intervenido el arquitecto técnico de sa Pobla Joan Palou, se ha respetado la arquitectura y distribución de un antiguo casal típico mallorquín, sacando el máximo partido a cada espacio para llenar de luz y comodidad todas las habitaciones y otras dependencias. «Es un proyecto en armonía con el entorno y el medio ambiente», define su impulsora.

Vista general de una de las habitaciones del hotel de interior de sa Pobla. Joan Payeras

Flor de Mandarina apuesta por un hotel sostenible y respetuoso con la naturaleza, y por ello se han instalado placas solares que proporcionan más del 60 por ciento de la energía que se consume en el establecimiento.

Allí donde se nota el toque profesional de la decoradora es en el mobiliario. La gran mayoría de muebles son de segunda mano, «restaurados con mimo y dedicación para preservar su esencia». «Los colchones fabricados con materiales reciclados 100% biodegradables», añade la propietaria.

Junto a las paredes de piedra de marés y las vigas de madera y los techos abuhardillados, se crea un ambiente cálido y alegre, que contrastan con el arte a través de cuadros modernos, espejos y textiles escogidos minuciosamente, siempre apostando por el respeto al medio ambiente y los tejidos ecológicos. Pensando en los amantes del cicloturismo, el establecimiento dispone de garaje y taller para las bicicletas. Y además ofrece servicio de desayuno y no de restauración «para que los clientes puedan disfrutar de la importante oferta gastronómica de que dispone sa Pobla», añade .

Y si uno le pregunta por qué escogieron sa Pobla para este proyecto, Araoz explica que «junto a su marido, que es médico, teníamos en mente este proyecto de instalar un hotel en algún pueblo del interior de la isla y para ello, visitamos varias localidades en busca de una casa y un lugar para llevar a cabo nuestra iniciativa. En sa Pobla encontramos Can Mercadal, cuyo emplazamiento y distribución encajaba perfectamente con la idea que teníamos. Luego cuando fuimos a tomar un refresco en la Plaça Major, quedamos prendados de aquel especial espacio, además rodeado de diversos establecimientos comerciales y bares y restaurantes familiares».

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