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Lletra menuda | Un peligro creciente

Hace meses que se está denunciando la contaminación por aguas fecales en puntos significativos de las playas del Port de Pollença. Sin embargo, las voces de alarma lanzadas no han sido suficientes para afrontar el problema y el peligro que suponen. Más bien lo contrario, se dejar pasar los días y con ello incrementar los riesgos sanitarios y el daño al medio marino, precisamente ahora, en el epicentro del verano.

Los datos son elocuentes, pero lo que es motivo de alarma para unos es inacción, silencio y polémica exagerada para otros. En este último bando se sitúa el gobierno municipal y en estas últimas semanas una conselleria de Medio Ambiente que da por oficialmente clausurado un emisario que permanece abierto a la contaminación fecal.

La Associació per a la Defensa del Port de Pollença ha vuelto a hacer analíticas. Sus resultados no sirven para reclamo de bañistas, turistas en general ni residentes estivales en el Port. En buena lógica de prevención sanitaria solo son útiles para espantar al personal. En el entorno del club náutico, junto a la escollera del puerto deportivo, los niveles de entrecocos intestinales hallados multiplican por tres el máximo permitido. La playa situada junto a la piscina de los apartamentos Daina y en dirección a Albercutx tampoco es apta para el baño.

En tales condiciones, con este panorama, cabe preguntarse qué debe ocurrir para que haya una actuación consecuente en forma de solución. Los males del lugar no han encallado solo sobre la inacción actual, sino que profundizan su gravedad creciente en base a respuestas y versiones contradictorias que ofrecen administraciones diferentes a las que se les supone un mismo interés y obligación de actuar en base al servicio y la salud pública.

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