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La nueva Gomila de Camper se alquila: se pagan desde 900 euros al mes por 40 m²

Engel&Völkers comercializa las primeras viviendas de alquiler de la promoción, que alcanzan precios de hasta 2.800 euros mensuales por 170 metros

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La nueva Gomila de Camper M. Elena Vallés

La nueva Gomila impulsada por la promotora inmobiliaria mallorquina Doaki SLU, en la que uno de sus principales accionistas es el grupo Camper, recibirá a sus primeros inquilinos antes de que finalice el año. Los apartamentos y las casas adosadas promovidas por la familia Fluxá se comercializan únicamente en régimen de alquiler de larga estancia y se están ofertando en estos momentos a precios que oscilan entre los 900 euros mensuales por un apartamento de una habitación de 40 metros cuadrados y los 2.800 por una casa adosada de 170 metros. Los primeros interesados ya han reservado algunos pisos.

La inmobiliaria Engel&Völkers gestiona en exclusiva las operaciones para arrendar las 38 viviendas que están a pocas semanas de ser entregadas. Corresponden a los edificios rojo y azul. El teléfono de la agencia está recibiendo muchas llamadas de personas que solicitan información y piden una primera visita. Según explica la presidenta de vecinos de El Terreno, Teresa Alonso, «hemos tenido una reunión con ellos y nos han explicado que las viviendas se ofrecen a residentes de larga estancia», indica. «Y nos parece bien que sea así», subraya. El terrener Xavier Abraham también está conforme con la fórmula. «No nos convendría nada que se convirtieran en viviendas de segunda residencia, porque de lo que se trata es de que el barrio cobre vida, no se degrade más y no se queden los bloques vacíos durante muchos meses y días al año», comenta.

En la página web de Engel&Völkers es posible consultar recreaciones de los interiores de estos pisos, además de sus características. Por ejemplo, en el edificio azul, que se levanta en la esquina de Joan Miró con la calle Robert Graves, se ofrece una vivienda que se arrenda por 900 euros y cuenta con una superficie de 43 metros cuadrados que se divide en dormitorio y baño en la primera planta y otra pequeña habitación a modo de salón con cocina integrada en la planta baja.

Hasta 2.800 euros puede llegar a desembolsar un cliente que se encapriche del adosado más amplio del edificio rojo de la promoción de Camper, conocido como Las Casitas. Son 171 m²: en el sótano, hay una estancia, un aseo y lavadero; en la planta baja, salón comedor y cocina; en la primera planta, dos habitaciones y dos baños, y en el roof top, una terraza. El sótano puede utilizarse como oficina, explica el anuncio. Los inquilinos tienen la posibilidad de utilizar la piscina y el gimnasio. Y elegir si quieren arrendar el piso sin amueblar o parcial o totalmente amueblado. 

La presidenta de El Terreno da la bienvenida a todo lo que sean mejoras para el barrio, como esta inversión de Camper. «De momento está viniendo por la parte privada, porque las administraciones han anunciado muchas cosas pero se ha hecho muy poco», critica.

«Este proyecto de entrada es bueno para la barriada, lo que no sabemos es cómo van a redundar estos alquileres en la zona, cómo van a funcionar», matiza.

«Está enfocado a residentes en el sentido de que no es alquiler vacacional, y creemos que con las facilidades del teletrabajo vendrá a vivir gente de otros países seguramente», opina Alonso. «Sabemos que ya se han firmado algunos contratos y que son de larga duración y a precios de mercado, no son precios de alquiler turístico».

En el barrio las expectativas con el aterrizaje de este proyecto son positivas. «Esperemos que vaya a generar más actividad comercial y de servicios, porque no tenemos ni panadería, sólo hay un pequeño supermercado y peluquerías. Con el tiempo todo ha ido cerrando».

En este sentido, tal y como ha podido confirmar este diario, Amadip Esment abrirá una panadería en unos bajos de Gomila que están reformando y que son aledaños al proyecto de Camper. La intención es que este nuevo comercio levante la persiana antes de Navidad. En el edificio azul, ya hay colgado en el local comercial de la planta baja un cartel de apertura de una floristería para la que buscan personal. En el edificio verde, habrá una cafetería. 

El edificio blanco, conocido como Gomila Center, también está muy avanzado. Los trabajadores ya han retirado las barreras y los acabados empiezan a relucir. El inmueble se inauguró en 1979 y fue obra del arquitecto Pere Nicolau, que firmó el aeropuerto de Palma, el Parc de la Mar, la sede de la Distribuidora Rotger y la rehabilitación del Gran Hotel. En su primera planta albergaba dos bares de copas que se han reconvertido en vivienda. En la planta baja ahora estará el despacho del estudio de arquitectura Reynés y un restaurante italiano.

Para Alonso, no supondrá un problema para la barriada abrir locales de restauración «siempre que cierren a una hora normal. La cuestión es que se acabe con la degradación del ocio nocturno y parece que este proyecto de Camper es incompatible con todo eso», asegura.

«Esperemos que esta inversión privada arrastre finalmente a Cort a hacer actuaciones importantes en la zona», sostiene la presidenta, quien reconoce que se llevará a cabo el proyecto de s’Aigo Dolça, «pero al final queda una piscina pequeña y casi todo es aparcamiento porque en el Paseo Marítimo quitarán muchos», expone. «El pasado febrero anunciaron que arreglarían el parque de sa Quarentena, pero de momento no han hecho nada, y también se han anunciado en varias ocasiones los accesos de Gomila al Marítimo».

Viviendas sociales con Esment

La entidad Esment será la que gestionará el proyecto de viviendas sociales en el complejo de Camper. Estarán en alguno de los edificios que todavía no se han restaurado. Será un modelo de apoyo a la vivienda para colectivos vulnerables -aún no está definido para cuáles- «que permitirá que las personas puedan vivir de forma autónoma y crear vínculo con el entorno», señalan desde la entidad. Asimismo apuntan que con este modelo participarán en la transformación del barrio, con el objetivo de que sea «más acogedor» y se posibiliten «entornos que faciliten que las personas puedan vivir tranquilamente e integradas acompañadas por la comunidad». 

Jaume Garau de Palma XXI defiende que la rehabilitación de un barrio debe surgir de un pacto entre vecinos, los inversores y las administraciones, «en el caso de Gomila, el Ayuntamiento». «Lo que ha pasado es que ha venido una empresa privada a hacer su negocio. ¿Será bueno para el barrio? Pues no lo sé. La cuestión aquí es que no veo una lógica de gestión moderna en los procesos urbanizadores de la ciudad. En un proyecto integral deberían tener voz también las entidades cívicas. Al final los inversores serán los que decidirán qué será El Terreno en los próximos años», advierte. 

En cuanto a los precios de la promoción, cabe recordar que la capital balear tocó este agosto su máximo histórico en el mercado del alquiler, con 12,5 euros el m².

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