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Diario de Mallorca

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Pensar, compartir... | Falso ecologismo en Son Quint

Cantera de Son Quint.

Hace una semana fui de excursión al área protegida de Son Quint. No hay que recorrer mucho camino para llegar a ese espacio natural cerca de Son Xigala y la Vileta. Quedé gratamente sorprendida por la calidad ambiental de la zona. 

Viví, hace años y con bastante desasosiego, cómo arrancaron numerosos pinos para construir los campos de golf de Son Quint y de Son Muntaner, que un plan urbanístico desarrollista permitió y alabó. Y desde entonces, no había vuelto a poner los pies por allí. Eso sí, hace tiempo que sigo las informaciones de la plataforma que defiende ese lugar y su entorno y proponen elevar la categoría de su protección. 

En mi paseo en día festivo, pasé por las explanadas que dejaron las antiguas canteras y también por alguna de las edificaciones que daban servicio a la explotación. Cuando vi aquellos espacios amplios y abiertos, rodeados de vegetación, la mayoría brotada espontáneamente, pensé: qué sitio más fantástico para poder hacer actividades colectivas de todo tipo. Para empezar iniciativas educativas explicando los usos de la zona, incluidas las cuevas del Pilar y otras galerías excavadas. Sería una lección de geología, botánica, zoología, ecología y etnología, todo en uno. 

Total, que cuando pocos días después de mi éxtasis tras haber conocido un lugar estupendo en nuestro propio municipio, leí un reportaje de M.Elena Vallés en este periódico a página completa con el título «Proyectan un parque solar en Son Quint para alimentar el golf y el hotel de Son Vida», se me cayó el alma a los pies. 

Una empresa de nombre mallorquín y gran parte de su capital alemán, pretende llenar de placas solares aquellas fantásticas explanadas de las que les hablaba antes. Quiere instalar varios miles de placas solares para que las instalaciones del golf y el lujoso hotel de Son Vida, puedan consumir energía sin límite, pero producida de manera muy ecológica. En el balance a favor o en contra del medioambiente habría en este caso que añadir al plato de lo negativo, además del coste de los microchips de las placas, las tierras raras, y la cara producción y desecho de los artefactos, la pérdida paisajística y las dificultades que se pondría al acceso libre a la zona, para las personas que quieran caminan por allí. Las estupendas vistas desde el hotel quedarían preservadas, ya que no tienen intención de plantarlas junto a sus jardines, sino en la ladera de otra elevación cercana.

Parece que desde que la energía solar está de moda la R de Reducir ya nadie la cita. Ahora la han sustituido por la N de negocio

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Recuerdo que un principio ecologista de hace años era el de las tres erres: Reducir, Reutilizar, Reciclar. Parece que desde que la energía solar está de moda la primera R ya nadie la cita. Ahora la han sustituido por la N de negocio. Vallés explica en su reportaje, que Son Quint es Área Natural de Especial Interés y además no es considerada zona de aptitud fotovoltaica. Si eso no basta para que el Ayuntamiento de Palma informe en contra de este proyecto y la Comisión Balear de Medioambiente haga lo propio, entonces una vez más triunfaría el dinero disfrazado de ecologismo. Y claro, las piscinas de las instalaciones turísticas de Son Vida se podrían rellenar de aguas termales y en todas las instalaciones se iría en manga de sisa en invierno y con abrigo en verano. Con los kilovatios solares sobrantes también sacarían mucha pasta extra.

Y que conste que la discusión no es energía fotovoltaica sí o no, yo sigo con el sí a la solar y el «no gracias» a la nuclear, pero con criterio previo de selección de lugares donde ubicar los generadores y proyectos de ahorro energético claros. Y no me refiero al precio por kilovatio, hay que reducir el número consumido de los mismos, se generen como se generen. Recordemos y cumplamos la primera R. 

 ¿Habrá que movilizarse contra el escándalo de estos fingidos ecologistas que hablan de regenerar la cantera de Son Quint rellenándola con 4.000 paneles solares. Porque a estas alturas, tras muchos años de abandono, la naturaleza ha reconquistado ese lugar y la pedrera, sola, tomó su camino de regeneración. Por si acaso ya tengo el teléfono de la asociación Son Quint Parc Natural. 

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