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Diario de Mallorca

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Pensar, compartir... | Lo mejor es enemigo de lo bueno

El alcalde José Hila, en la presentación del nuevo Pla General de Palma. B. Ramon

Salvar vidas y cuidar la salud de las personas es sin duda el objetivo colectivo más noble que tenemos. Y, recientemente, para conseguirlo, hemos aplicado la máxima del título. 

Hemos optado por vacunas buenas contra el coronavirus, porque lo importante, ahora, era cortar el paso al bicho de brazos múltiples. Y si en el futuro, con la inyección óptima y universal, llegamos casi a exterminarlo, miel sobre hojuelas. No hemos esperado a lo mejor, por fortuna, para actuar preventivamente. 

No se queden en las palabras textuales. Este pensamiento, que puede parecer conformista, no lo es. Lo oí por primera vez en una reunión con gente de ARCA, siendo yo entonces una recién llegada. En esa conversación se hablaba de un proyecto de rehabilitación para un edificio y lo que entendí era obvio: empecemos por lo esencial. Primero salvemos el edificio, evitemos su derrumbe por falta de mantenimiento y luego ya entraremos en detalles, importantes también, pero luego.

Pues sí, lo mejor es enemigo de lo bueno, y practicar esa sentencia no es incompatible con la ambición de llegar a más. 

Si el Ayuntamiento de Palma, y en general las administraciones, aplicaran esa frase como cabecera de sus actuaciones, otro gallo nos cantaría. Solo indica que, pasito a pasito, se pueden conseguir cosas importantes e irlas disfrutando a su tiempo. 

Lo mismo sirve para organizar a la policía, como las fiestas, las alcantarillas o el plan General de Ordenación Urbana. A propósito de este último, un PGOU muy bien pensado es estupendo, no obstante el objetivo primero debería ser ir avanzando y que lo mejor no nos impida lo bueno. No podemos esperar más años para tener equipamientos en las barriadas necesitadas. Llevamos demasiado tiempo esperando, en algunos casos varios lustros. Que ahora estén contemplados en el plan urbanístico y antes no, no sirve de nada si no se dan desde hoy los pasos necesarios para ir haciéndolos realidad. Se podían haber dado antes y no se quiso. ¿De qué nos servirán si nuestra vida va pasando? No es egoísmo, es justicia.

El camino de la revisión del PGOU ha sido larguísimo, empezó con Aina Calvo hace quizás 12 años. Aún queda trayecto, muchos plazos y diligencias, posibles impugnaciones y discusiones. Mientras tanto, que los trámites no sigan sirviendo de excusa para no hacer cosas buenas y necesarias. Muchos barrios esperan y ya no pueden más. La decepción y la desconfianza se extienden.

Y fíjense en que, pese a que lo mejor sin duda es enemigo de lo bueno, lo cierto es que lo bueno no es enemigo de lo mejor. Cuidar el bienestar de hoy es compatible con garantizar el futuro.

Elegir lo mejor ahora y no lo fetén no se sabe cuándo, lo mismo nos sirve para decidir qué hacer de comer mañana o qué buen libro, nunca el mejor, volvemos a leer. Hoy, en mi caso, será uno de Almudena Grandes, una mujer estupenda a la que el tiempo le ha sido tristemente escamoteado.

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