Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Lucía Velasco

a pie de página

Lucía Velasco

Economista especializada en tecnología e innovación social

Adolescentes: consumir lo que les eches

Los adolescentes pasan cada vez más tiempo en las redes y no parece que la vida real sea capaz de competir con ellas por mucho que se lo proponga. La semana pasada, el conocido centro de investigación Pew Research compartía datos de los jóvenes norteamericanos (13-17 años): YouTube es la red por excelencia seguida por TikTok e Instagram; prácticamente la mitad de ellos están «casi permanentemente» ahí, en ese otro lugar virtual. ¿Perderemos a nuestros hijos cuando llegue la experiencia definitiva en forma de metaverso? Incluso los menores que saben que pasan demasiado tiempo en las redes ven dificultad en la desconexión. Si la vida ahora es online, ¿cómo te puedes desconectar de tu propia vida? Y, especialmente si tu validación social es a través de ellas -como es especialmente el caso de las chicas-, ¿es eso directamente posible? ¿Serían ermitañas del siglo XXI? En cualquier caso, lo que se deduce también de este estudio es que a Meta le hace falta el metaverso porque por mucho que innove incorporando servicio a domicilio de lo que se compre en Facebook, el uso de esta red por parte de los que vienen detrás está en caída libre.

Como ya podemos imaginar, cuanto más dinero hay en la casa, más conectado se está, más dispositivos disponibles y mayor posibilidad de uso. Lo que llama la atención, sin embargo, es que los hispanos y los afroamericanos están más tiempo enganchados, pasan casi el doble de tiempo que los blancos. Puede que la obesidad digital sea cosa de pobres. Otro día podemos hablar de los contenidos que consumen, en muchos casos misóginos y agresivos. Curiosamente se han implementado medidas de eliminación de contenidos en todas las redes para los antivacunas pero no para los que azuzan la violencia de género, una lacra que cada vez más jóvenes niegan precisamente por el lavado de cerebro al que están permanentemente expuestos

Tanto esfuerzo invertido para generar comportamientos adictivos parece que está dando sus frutos. Cualquier partido político y cualquier negocio verían la oportunidad, pasamos más y más horas conectadas a las redes y desde más jóvenes, y eso se traduce en más tiempo disponible para… ¡venderte cosas! Por eso las grandes plataformas como Facebook, Instagram o Twitter están cambiando su modelo de negocio hacia experiencias algorítmicas más curadas, con propuestas de contenidos seleccionadas según tus gustos y no tanto sobre lo que generan tus amigos, que es lo que hemos estado experimentando hasta ahora. Lo que viene son sistemas de recomendación de contenidos. Es decir, la prioridad va a ser darte lo que en realidad quieres, aunque tú no lo sepas (que diría la canción). Casi como un vendedor que te proporciona en tiempo real recomendaciones basadas en tus datos. Tu vendedor es un algoritmo y lo sabe todo sobre ti.

Si se han utilizado técnicas de tragaperras para conseguir que se pase más tiempo enganchado al móvil y ahora van a cebarnos todavía más con oportunidades para gastar dinero, ¿qué diferencia habría con la adicción al juego y con las apuestas?

Compartir el artículo

stats