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Diario de Mallorca

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Matías Vallés

Al Azar

Matías Vallés

El Papa Francisco se despide de ustedes

E s irrelevante por demasiado frecuente que un alto cargo insista en que se mantiene en su puesto, cuando al poco tiempo será expulsado del sillón a patadas. Ahora bien, si un mandatario insinúa que se encuentra de salida, el proceso es irreversible. Lo sorprendente es que la confesión anticipada provenga del Papa, aunque Francisco haya ofrecido suficientes pruebas de una transparencia que ha eliminado la necesidad de consultar a los vaticanólogos. Pregúntale directamente al Pontífice.

Expresiones como «la puerta está abierta», «no es un problema» o la datación de la abdicación para «pasado mañana», pronunciadas todas ellas enfatizando su acento argentino, demuestran que el Papa se despide de ustedes. Transmite una sensación de hartazgo y abandonismo, de morderse la lengua para no pronunciar el definitivo «si lo sé no vengo». La medida de su frustración queda resumida en su Decreto o Motu Proprio de despedida, un cáustico bofetón en toda regla al Opus Dei. El Pontífice que más ha odiado a sus purpurados, finge un tono cardenalicio borgiano para descalificar la decisión personal de San Juan Pablo II, al que cita con más desconsideración que condescendencia. Desde la altivez jesuítica, le recuerda al instituto religioso que la medida afecta a todas las prelaturas personales, para rematar que solo existe una. La auditoría anual es otra cornada, el Opus no podrá ir por libre salvo que imponga al sucesor de Francisco.

La superposición de monarcas y de Sumos Pontífices vivos crea confusión. El amago de Francisco consolida la hipótesis de la simultaneidad de tres Papas residenciados en este mundo. La cumbre de la Iglesia está más poblada que el Everest. La saturación en la institución piramidal favorece la implantación de papados a tiempo reglado, con una renovación obligatoria cada cinco años. Porque en la salida anticipada del Papa antes conocido como Bergoglio no puede hablarse de una conmoción, sino de un nuevo episodio en la evaporación de los poderes terrenales. El Papa está ido, a falta de saber qué viene luego.

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