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Diario de Mallorca

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Emma Riverola

Los bufones

Durante la cumbre de la OTAN en Madrid, deambuló solo en el Prado. ¿Escenografía de poder? ¿Admiración sincera por el arte? Se detuvo frente al retrato de Carlos I de España y V de Alemania. Cielo turbulento iluminado por la luz del crepúsculo. Batalla de Mühlberg. En juego, la autoridad imperial y el catolicismo frente al protestantismo. La propaganda del momento quería transmitir la imagen de un personaje pacífico, regido por la autocontención. Tiziano reprodujo una épica serena y estoica. Héroe solitario. El Ejército aguarda fuera del foco. El emperador ganó la batalla, pero la victoria fue efímera. Incapaz de contener la reforma protestante en el Imperio alemán, acabó abdicando y dividiendo su herencia.

El histrión Boris Johnson se detuvo ante el circunspecto Carlos I. Entonces, el británico también era experto en ganar batallas, pero los frentes de guerra se multiplicaban. ¿Hasta cuándo podría contar con su ejército? Sus tropas de limpiadores andaban en retirada. Cansados de cubrir sus escándalos y sufrir sus veleidades. Una semana más tarde, la derrota se precipitaría. Hoy, Boris Johnson ya es pasado. En una próxima visita quizá se acerque a la contigua sala XV. Los bufones de Velázquez. También solos. También grotescos.

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