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Jose Jaume

Desde el siglo XX

José Jaume

Aquello de que la esposa de César no solo debe ser honesta...

Será que la desconfianza hacia la clase política hace más estragos que los imprescindibles, pero a la presidenta del PP balear las cosas se le complican antes de echar a andar

Después de proclamar solemnemente que la presunción de inocencia ampara a todo ciudadano que vive en un estado de derecho conviene tentarse la ropa ante la información publicada ayer por Diario de Mallorca sobre el presunto (insistamos en ello) incremento patrimonial de Marga Prohens, diputada del Congreso, que acaba de ser elegida presidenta del PP balear en un congreso que ha tenido aditamentos propios de cónclaves comunistas: elegida por casi el 100% de la concurrencia y asistencia de preclaros líderes nacionales. A tales eventos se les conoce en el planeta como ‘congreso a la búlgara’ debido a que quien fuera dirigente del partido comunista del país, Tódor Zhívkov, era elegido y reelegido con el 99,99% de los votos. Prohens solo ha logrado el 99’7%. Batir la marca de Zhívkov es difícil hasta para el PP.

La señora Prohens aplica disciplinadamente la táctica del líder, Pablo Casado: descalificación de trazo grueso contra los adversarios, casi enemigos. Para que resulte efectiva requiere disponer de un marchamo de credibilidad, no habitar bajo un techo de cristal. La Oficina Anticorrupción hará con la denuncia presentada lo que estime oportuno, llevará a cabo las indagaciones que considere, si es que hay que realizarlas, pero hay algo que induce a poner en entredicho, solo en entredicho, no vayamos más allá, la argumentación excusatoria de la presidenta del PP balear. Cuando se le pregunta por las razones que la llevaron a no presentar en el Parlamento autonómico las declaraciones de renta correspondientes a los años 2018 y 2019 responde que «no tengo ni idea, no debía ser obligatorio». Mal empezamos. Prosigue: «quizás no se debieron colgar, no lo sé»; «están entregadas, estoy segura». Ante la insistencia, enfatiza: «las puedo facilitar sin problemas ahora mismo, en eso soy muy transparente», para pasar a precisar que «ya sé lo que pudo pasar, en 2019 yo ya era diputada en Madrid, y como la declaración del 2018 la haces en ese ejercicio, no me la reclamaron». Parece que la señora Prohens sí debió facilitar sus dos últimas declaraciones al haber sido diputada de la Cámara autonómica en 2018 y cinco meses de 2019. Ayer, en apresurada rueda de prensa, pasa a la ofensiva, asegura que «la denuncia» es falsa («todo es falso, salvo alguna cosa», que dijo en su día Mariano Rajoy), que tiene el propósito de dañar sus expectativas haciendo juego sucio. Lo cierto es que las cifras ofrecidas no cuadran con las existentes en el Parlamento balear. En ulterior explicación a Diario de Mallorca concede que puede haber inexactitudes en la declaración ante la Cámara legislativa, que lo válido son los extractos bancarios.

La biografía política de Marga Prohens (ironiza que no tiene dónde caerse muerta y ninguna deuda), es indisociable de la sección del PP en Campos, lugar del que procede. Hablar de la derecha allí pasa por referirse a la familia Sagreras, poderosa en la zona, valedora de los políticos que quieren medrar en el fértil campo de la derecha local. Prohens se ha desenvuelto a su amparo, ha intimado con la familia. El exalcalde Sagreras, hijo del factótum, ha mantenido y mantiene con Prohens una estrecha colaboración. Qué ha visto en ella Pablo Casado para auparla al cargo de presidenta regional previa patada en el trasero de Biel Company. Probablemente el ofensivo desparpajo que suele acompañarla, estar presta para la embestida. Debió tomarse nota del vergonzoso espectáculo que protagonizó en una tertulia nocturna del canal 24 horas de TVE, donde quedaron expuestas sus notables carencias. No fue así y el búlgaro congreso la entronizó en el cargo.

Para la pugna contra la socialista Armengol deberá disipar toda sombra de sospecha. No sirve acantonarse a la espera de que escampe.

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