La isla ofrece innumerables opciones para disfrutar de la mejor gastronomía. La oferta, en ocasiones, es tan amplía que cuesta mucho decidir qué restaurante elegir.

En estas circunstancias, además de la comida, resultan clave otros factores como la decoración, el servicio y sobre todo el entorno. Por eso, te proponemos visitar en la isla cinco restaurantes curiosos, donde disfrutarás tanto del lugar como de la comida.

Comer en un Faro

¿Qué te parecería comer en un faro, con unas vistas impresionantes? En Mallorca puedes hacerlo si te acercas al Faro de Formentor. En su interior alberga un restaurante de autoservicio con variadas comidas entre las que podrás elegir. El interior, con la piedra con la que está construido a la vista, es bonito, pero el exterior, donde se coloca la terraza, es impresionante: en un acantilado a muchos metros sobre el nivel del mar.

Un castillo para comer como un rey

Si quieres sentirte como un rey o como una reina, acércate a disfrutar de la cocina del Hotel Castillo de Son Vida, en Palma. Ha sido construido en el siglo XII y está rodeado por un parque subtropical, con unas vistas de la bahía de Palma, incomparables.

Comer en un auténtico patio mallorquín

La mejor gastronomía en un auténtico patio mallorquín

 En pleno casco antiguo de Palma, en la calle de Sant Francesc, encontramos un palacio mallorquín del siglo XVII, el Hotel Can Cera. En su patio, un oasis de elegancia y sofisticación, se encuentra su restaurante, en el que podrás disfrutar de una cocina a la altura del espectacular ambiente que se respira.

Las mejores vistas comiendo en la Muralla

El Café Murada es un restaurante de cocina italiana que está situado encima de la muralla que rodea el casco antiguo de Palma. ¿Las vistas? Inmejorables: la muralla, la Seu, y la bahía de Palma, con las montañas al fondo.

Un molino restaurado

En la carretera de Bunyola, en Santa Maria del Camí, encontramos el restaurante Molí des Torrens, un restaurante situado en un molino restaurado. El interior del establecimiento es increíble, pero su terraza no le desmerece nada. La cocina, a la altura de tan increíble enclave.