Un grupo de Cavallers de la Mare de Déu de la Panada recorrieron Cerdeña durante el pasado fin de semana para descubrir los lazos históricos, culturales y gastronómicos que unen Mallorca con esta otra isla mediterránea.

Miquel Mascaró encabezó la expedición mallorquina, que visitó el pueblo de Assemini, considerado la capital de la panada; Cuglieri, que es la capital de la isla; y la pequeña localidad de Oschiri, en la provincia de Sácer.

La antropóloga local Verónica Matta Casula, primera dama de Honor de la Mare de Déu de la Panada de Cerdeña (2018), fue la encargada de guiar a los visitantes: Jordi Llabrés, Manuel Martínez, Miquel Matas, Jaume-Bernat Adrover y Joan Sitges, además del impulsor, Miquel Mascaró.

La panada es seña de identidad y tradición de la isla sarda y se prepara de forma similar a las de Mallorca.

Durante el viaje a Cerdeña, conocieron al escultor Antonino Ruggeri, que donó dos esculturas que representan a la Mare de Déu de la Panada a las iglesias de la comunidad implicada, que rinden homenaje a la figura religiosa original de la ermita mallorquina de Sant Honorat; y la experta Rita Fenu les preparó un banquete y una mesa de panades tradicionales de la isla mediterránea.

También cabe destacar la misa concelebrada por Miquel Mascaró y Luca Saba y la bendición de una nueva estatua de la Madonna della Panada, creada por la artista mallorquina Francisca Truyol y donada por los Caballeros a Verónica Matta.