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Entrevista

Vicky Luengo: "He vivido relaciones tóxicas, pero no sé qué es lo que las genera"

La actriz acaba de ser nominada al Goya a Mejor Actriz por 'Suro', que se estrena este viernes

Vicky Luengo, durante la entrevista. DAVID CASTRO

Paso a paso, sin prisa, pero sin pausa, Vicky Luengo ha ido construyendo una sólida carrera de fondo hasta que su papel en la serie 'Antidisturbios' la convirtió en una de las presencias más contundentes de su generación. Después de subirse a las tablas a las órdenes de Alfredo Sanzol en la obra ‘El Golem’, de Juan Mayorga, ahora se encuentra inmersa en el rodaje de la serie ‘Reina roja’ (adaptación del bestseller de Juan Gómez-Jurado) y estrena 'Suro', la ópera prima de Mikel Gurrea en la que da vida a una joven que se traslada junto a su pareja (Pol López) al Ampurdà después de haber heredado una finca de alcornoques de la que se harán cargo. El cambio de escenario será el detonante para que surjan las diferencias entre ambos, tanto ideológicas como personales. 

¿Qué es lo que más le gustó del personaje y de la propuesta?

La ambigüedad. A veces cuando leo un guion tengo clarísimo quién es el bueno, el malo, dónde está el conflicto acerca de lo que quiere contar. Y, en ese sentido, 'Suro' me sorprendió y me descolocó, porque le daba la vuelta constantemente a los personajes y la idea que uno tiene de ellos. Tiene además una cosa que yo aprecio mucho como espectadora y es que me hagan sentir incómoda, que me hagan plantearme cosas, dudar de mí misma. Y cuando lo leí sentí todo eso, juzgué al personaje masculino, al femenino, los odié, los amé, los critiqué y luego me critiqué a mí como espectadora y ciudadana a la hora de hablar de determinados temas como la conciencia de clase, el racismo o la jerarquía de poder. 

La película plantea una subversión entre los roles femeninos y masculinos, ¿hasta qué punto rompe con el estereotipo de que la mujer es emocional y el hombre racional?

Creo que plantea una cosa muy interesante y es cómo los roles de poder en las relaciones íntimas han cambiado al mismo tiempo que lo ha hecho el papel de la mujer en la sociedad. Las etiquetas que nos hemos encargado de poner durante tanto tiempo a los géneros ya no tienen sentido y han hecho tanto daño… y en ese punto el hombre se encuentra buscando su lugar, que es lo que le pasa al personaje de 'Suro'. Ella es la que manda, ella es la propietaria de la finca, y él tiene que sentirse útil porque, en el fondo, su masculinidad está herida. 

Se le suele relacionar con papeles de mujer fuerte, sobre todo desde 'Antidisturbios', ¿está cómoda con ello?

Supongo que siempre ha pasado, de nuevo el tema de las etiquetas. Ahora soy “la lista”. Imagínate, ahora en ‘Reina Roja’ interpreto a un personaje que tiene un coeficiente intelectual de 242, una absoluta locura. Lo que me permite eso es inventarme el personaje, porque no conozco a nadie así, y construirlo a través de monólogos internos que están en mi cabeza para poder reflejarlo a través de los ojos. Siempre he pensado que las personas muy racionales tienen un montón de palabras en la mente que no le permiten acceder a sus emociones. A mí todo este proceso me entretiene muchísimo, pero si te soy sincera, me gustaría interpretar un personaje en el que no tuviera el control, para el que no tuviera que pensar, solo dejarme llevar. 

En 'Suro' hay una escena final de catarsis en la que el personaje estalla, ¿cómo fue rodarla?

Fui muy feliz rodándola porque era como una performance, nadie sabía qué es lo que iba a hacer, ni siquiera yo. Mi personaje es como una olla a presión que al final estalla y lo hace a través de un vómito de ira, algo que tampoco suele relacionarse con el carácter de la mujer, lo que me pareció muy potente. 

¿Cree que la relación entre los protagonistas podría definirse como tóxica?

Yo llevo años intentando entender, o crear, cual es para mí una definición de tóxico, y todavía no lo sé. Yo he vivido relaciones tóxicas, pero no sé qué es lo que las genera. Supongo que al final se trata de una relación en la que se pierde el respeto mutuo, en la que hay una herida y un dolor porque se han traspasado una serie de barreras y todo se desdibuja, tanto tú como esa idea de amor, que se convierte en miedo. Si le damos validez a esto, efectivamente, la pareja de 'Suro' sería tóxica, porque son dos personas que tienen pavor a perder aquello en lo que han creído y que se refugian en el silencio. Y no hablar, no comunicarse con una pareja es el fin. 

Además de las relaciones de pareja, la película también aporta una mirada a la inmigración completamente alejada de lo que suele ser habitual en el cine español.

Es algo que también me encanta, cómo la película pasa de una cosa a otra, de una historia íntima a un drama social. Mucha gente me dice que trata del racismo en el mundo rural. No cariño, trata del racismo en general, de la mirada racista que todos los blancos privilegiados tenemos, trata de los prejuicios, de cómo construimos una sociedad pisoteando los peldaños más desfavorecidos. 

¿Cómo se pueden combatir los privilegios? 

Es muy difícil, yo soy la primera que me juzgo porque a lo mejor compro algo en alguna gran cadena de ropa o en otro sitio en el que no estoy segura si explotan a los trabajadores. Pero vivimos en una sociedad que nos lleva a un capitalismo atroz, que nos instiga a tener más y más cosas. Es necesario recapacitar un poco sobre todo esto. 

¿Se siente una actriz privilegiada? 

Antes de hacer 'Antidisturbios' había podido elegir muy pocas veces los papeles que de verdad me interesaban. Yo vengo de una familia humilde y trabajaba para comer. Luego he tenido la suerte de poder elegir y he hecho obras de teatro increíbles y valientes, me he ido a Francia a rodar una serie… intento estar conectada y sentirme realizada con mi profesión. En cualquier caso, muchos me preguntan, ¿crees que 'Antidisturbios' te ha cambiado la vida? Y yo digo, ni de coña, porque lo que me ha cambiado la vida es todo lo que yo he hecho, antes hasta llegar ahí.

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