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Diario de Mallorca

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D'A Film Festival

'La voluntaria': Carmen Machi en un campo de refugiados

La directora Nely Reguera plantea en su segundo largometraje un sinfín de cuestiones alrededor de lo que significa ayudar de verdad a los demás

Fotograma de ’La voluntaria’, de Nely Reguera.

En 2016, Nely Reguera se fue de voluntaria a un campo de refugiados para colaborar con una ONG que había montado una escuela para dar clases a los niños y hacer actividades con las mujeres. Su estancia allí le generó muchas preguntas. ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué relación tengo que establecer con estas personas que han sufrido tanto y que lo han perdido todo después de sobrevivir a una guerra cuando yo volveré a mi casa y a mi espacio de confort mientras ellos se quedan ahí varados en tierra de nadie? ¿Qué significa realmente ayudar? ¿Realmente los estoy ayudando a ellos o a mí misma? 

De todas esas reflexiones surge 'La voluntaria', el segundo largometraje de la directora después de 'María y los demás'. En su ópera prima hablaba de la crisis de los treinta a través de la mirada una joven desorientada. En este caso, se centra en una mujer (doctora) que acaba de jubilarse y que se siente inútil en su nuevo papel dentro de una sociedad que ya no parece necesitarla. Ella es Marisa (Carmen Machi), no tiene nietos y tampoco la relación con sus hijos que le gustaría. En ese momento de impasse decidirá viajar a Grecia para ayudar a los demás. Allí se encontrará con un panorama que la desconcertará y, casi como refugio de todas sus inseguridades, sentirá la necesidad de proteger a un niño de origen sirio dejando a los demás a un lado. 

“El personaje de Marisa tiene ese pensamiento: mejor salvar a uno, porque a todos no puedo. Pero, sin embargo, su premisa choca con la idea del voluntariado, de los cooperantes, que es la contraria: intentemos conseguir lo mejor para el mayor número de ellos, aunque algunos se pierdan por el camino”, cuenta Nely Reguera. 

Arrogancia occidental

La película, que ahora se presenta en el D’A Film Festival después de pasar por el Festival de Málaga y que se estrenará el próximo 10 de junio, explora de alguna manera la arrogancia occidental, de qué manera llegamos a los sitios pretendiendo saber lo que le conviene al resto, poniéndonos nosotros mismos como centro, cuando en realidad, es justo al revés. “Me interesaba que el espectador hiciera el viaje con Marisa, que empatizase con ella y con sus intenciones para, a medida que avanza la película, se cuestionara si ellos actuarían de la misma forma o no”, continúa la directora. Para ella, esa ambigüedad resultaba fundamental, así como todo un cúmulo de preguntas que se generan dentro de un escenario tan complejo. ¿Cuál es nuestro papel como sociedad occidental? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ayudar al otro? ¿Por qué resulta tan fácil mirar hacia otro lado? ¿Hemos perdido la empatía hacia el prójimo? 

Carmen Machi con Nely Reguera en 'La Voluntaria'.

Reguera siempre tuvo claro que la película tenía que rodarse en un escenario real. No podía recrearse un campo de refugiados porque, de esa manera, todo hubiera resultado falso. “Rodamos en Malakasaque está a una hora de Atenas. Le dimos mil vueltas a este tema porque no queríamos molestar, pero ellos agradecen todo aquello que les pueda dar cierta visibilidad y todos cobraron por participar en la película”. En efecto, los integrantes del reparto son refugiados reales, también el niño protagonista, Ahmed (Hamam Aldarweesh Almanawer), nacido en Turquía y que ha pasado parte de su infancia de un campo a otro hasta llegar a Alemania, donde vive en la actualidad. “Todos transmiten mucha verdad, porque parten de sus propias historias y las compartieron de manera muy generosa. Al fin y al cabo, su única ambición es encontrar una vida mejor, un hogar”. 

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