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Nueva entidad

Los 'comuns' ponen en marcha su 'think tank' para encarar el ciclo electoral

La Fundació Sentit Comú tiene vocación de ser un laboratorio de ideas que incida en el proyecto político del espacio y trascienda Catalunya

Gerardo Pisarello, Ada Colau, Manuel Castells, Jaume Asens y Jéssica Albiach, en una imagen de archivo. EFE

No hay partido sin cocina. Pero, sobre todo, no hay partido con vocación de existencia más allá de la vorágine de las urnas que no tenga un anclaje ideológico y de pensamiento al margen de si el contexto le es propicio o adverso. Es por eso que, siete años después del nacimiento de Barcelona en Comú y cinco desde que echó a andar Catalunya en Comú, el espacio que abandera Ada Colau pone en marcha esté sábado su 'think tank', sus fogones de política lenta, la que en muchas ocasiones tiene que abrirse paso -si lo logra- a codazos entre la agenda y la actualidad.

"Se trata de abordar con calma aquellos debates abiertos que incomodan políticamente o que se reconocen y no desaparecen", explica Sara Moreno, presidenta de la Fundació Sentit Comú. El que pretende ser el laboratorio de ideas de los 'comuns' nació el pasado mes de junio y, una vez ha definido sus objetivos y proyectos, echa a andar este sábado con unas jornadas formativas sobre transición ecológica que coinciden en el calendario con la cumbre del clima que se celebra en Egipto. Está invitada la plana mayor de los 'comuns' y, de hecho, interviene la líder en el Parlament, Jéssica Albiach. La segunda sesión será ya en diciembre para abordar las causas, consecuencias y efectos de las victorias progresistas en América Latina.

A nadie se le escapa que se avecina un nuevo ciclo electoral que arrancará en seis meses con las municipales y el reto de Colau de revalidar un tercer mandato en Barcelona, que continuará con las generales y que, en medio o justo después, pueden caer unas elecciones catalanas. Por difícil que parezca, la fundación quiere aislarse del ritmo frenético que esta perspectiva supone para cualquier partido. "Queremos trabajar con calma, nuestro ritmo es diferente porque no hay atajos para hacerse preguntas, debatir, contra debatir y hallar respuestas", sostiene Moreno bajo la lógica que los conflictos abiertos no desaparecen el día después de pasar por las urnas. Según el director de proyectos, Mario Ríos, es precisamente esa filosofía desacompasada del ritmo frenético de la política lo que les diferencia de las dinámicas de las fundaciones vinculadas a otros partidos.

Esa cocción de propuestas a fuego lento, añade Ríos, no quita que el objetivo es ofrecer "ideas y herramientas a partir de las cuales se nutran las fuerzas progresistas" para embastar sus proyectos y encarar el ciclo electoral. El diagnóstico que hacen desde la fundación, que se articula en el espacio de pensamiento de la izquierda, es que el contexto político y social es, tras las sucesivas crisis encadenadas desde 2008, de "incertidumbre" y de "tambaleo" de todo aquello que se daba por seguro. Un momento de "miedo" en el que surgen "oportunismos" y "catastrofismos". Es por ello que, haciendo gala a su propio nombre, creen que es momento de "construir sentido" con proyectos que logren transformar lo que consideran un "paradigma neoliberal que está en coma".

El cambio climático, el valor del trabajo de cuidados, la reducción de la desigualdad y la jornada laboral son algunas de las carpetas que, señalan, se amontonan en la lista de deberes pendientes de todas las instituciones. Y como son problemas transversales, su vocación es que las respuestas no se circunscriban al ámbito catalán, sino que tengan alcance estatal -está por ver qué sinergias se trazarán con la plataforma Sumar de Yolanda Díaz además de Podemos- e incluso más allá. Eso sí, siempre bajo la premisa de que estas tienen siempre que basarse en la investigación, en las evidencias empíricas y valores como el municipalismo, el feminismo, el ecologismo y la radicalidad democrática. En definitiva, apunta Moreno, "huir del café de bar" y ofrecer propuestas con solvencia. Que después estas sirvan para obtener buenos resultados electorales o mejorarlos ya es otro cantar, y está en manos de quienes se encarguen de ser candidatos a las urnas.

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