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El endiablado tablero político

Radiografía del declive de Vox en las encuestas

El retroceso de los ultras y de Ciudadanos 'devuelve' al PP 1,7 millones de votos, pero deja en el alambre una futura mayoría de derechas

Vox está a punto de cumplir cuatro años. En realidad, el partido de extrema derecha se fundó en 2014, pero no fue hasta diciembre de 2018 cuando se convirtió en actor protagonista del tablero electoral, llegando a ser, apenas un año después, la tercera fuerza política de España. La misma puerta por la que irrumpió hace cuatro años, Andalucía, marcó el pasado junio un punto de inflexión en la escalada de la formación de Santiago Abascal, que desde entonces languidece en las encuestas. ¿A dónde van a parar los votos que pierde Vox? ¿Significa eso que estaría en peligro una futura mayoría de derechas?

HORAS BAJAS

Vox obtuvo en octubre su intención de voto más baja de la legislatura


El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, el de octubre, otorgaba a los ultras el 8,8% de los votos, su peor dato en los tres años que Vox lleva como tercera fuerza del Congreso. Nunca en toda la legislatura había bajado del 10% en los sondeos del CIS, y en mayo, justo antes de las elecciones andaluzas, había tocado techo con el 16,6% de los sufragios, su mejor cota hasta ahora. Es decir, desde que el PP consiguió la mayoría absoluta en Andalucía, la intención de voto a Vox se ha reducido a la mitad.

Los dos comicios autonómicos que se han celebrado este año han sido el yin y el yan para los ultraderechistas. De las urnas de Castilla y León, en las que obtuvieron el 17,64% de los votos, salieron con su primera presencia en un gobierno, de la mano del PP, y cobrándose indirectamente la cabeza de Pablo Casado como líder de los populares. Pero la llegada de Alberto Núñez Feijóo y la mayoría absoluta de Juanma Moreno en Andalucía, donde Vox logró el 13,46% de las papeletas, voltearon todas las expectativas.

LA FUGA DE VOTO

Uno de cada cuatro votantes de Vox en 2019 apoyarían ahora al PP


Después de las elecciones castellanoleonesas, la fuga de votos de Vox al PP era del 10%. Tras el varapalo andaluz, había escalado al 28%. Y en el barómetro de octubre se situaba en el 22,7%, esto es, una cuarta parte de los votantes de Vox en las últimas generales elegirían ahora la papeleta del PP. Algo más de 830.000 sufragios. De forma paulatina, el dispersado voto de la derecha española vuelve a concentrarse alrededor de los populares, al menos antes de que Feijóo rompiera la negociación para renovar el Poder Judicial. Además del trasvase que le llega desde su derecha, el PP recibiría otros casi 900.000 nuevos apoyos, el 54% de los votantes de Ciudadanos, cuyo declive es más acelerado que el de Vox. En total, 1.730.000 votos viajarían de vuelta al PP.

El trasvase de votos entre bloques, principalmente del PSOE al PP o a Vox, es del 8% en el CIS, aunque los socialistas tienen el doble de indecisos que populares y ultras, lo que deja espacio para más fugas de izquierda a derecha que en sentido contrario. Pero aunque Feijóo crezca a costa de Abascal e Inés Arrimadas, la mayoría de derechas que apuntaban las encuestas empieza a tambalearse. El promedio de todos los sondeos publicados este año deja la suma de PP y Vox en los 175 escaños, a uno de la mayoría absoluta. Haría falta que Cs hiciera de muleta con el único diputado que lograría salvar.

En estos momentos, Vox perdería 7 de sus 52 escaños y atraviesa por su peor momento demoscópico del año. En abril, tras entrar en el Gobierno de Castilla y León, la extrema derecha tenía una estimación media del 19,3% de los votos que ahora se ha quedado en el 14,5%, cinco puntos menos en seis meses, dos de los cuales los ha perdido desde la vuelta de las vacaciones. La formación de Abascal seguiría siendo la tercera fuerza, pero la distancia respecto de los populares supera ya los 16 puntos, cuando en las urnas no llegó a los 6 puntos hace tres años.

El revés en Andalucía provocó la primera gran crisis interna de Vox desde que tiene presencia institucional, que se saldó con la salida del partido de quien fue su candidata, Macarena Olona, y un amago de escisión que, por el momento, no se ha fraguado. No obstante, Castilla y León y Andalucía representan los mejores resultados autonómicos hasta la fecha de los ultras, que en solo siete meses se jugarán su representación en 7 parlamentos y su influencia en 12 comunidades. Los votos de Vox sostienen hoy a tres presidentes autonómicos (Madrid, Murcia y Castilla y León) y cinco alcaldes de capitales del PP (Madrid, Zaragoza, Córdoba, Oviedo y Teruel).

El PP y Vox pugnan por una bolsa de 10 millones de votantes que se mantiene (casi) intacta desde hace 25 años, pero que se ha troceado. En una década, los populares han perdido 5.720.448 sufragios, prácticamente los mismos que sumaron Vox y Ciudadanos en las últimas elecciones generales. En 2015, el partido naranja le quitó 3.514.528 papeletas y esa porción del pastel coincide con el registro de los ultras cuatro años después: 3.656.979 votos.

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