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Condenado por acosar durante años a una camarera en Porreres

La sentencia impone al hombre nueve meses de prisión por hostigar a la mujer, a la que seguía hasta su domicilio y con quien contactó a través de perfiles falsos en las redes sociales

La Audiencia Provincial de Palma ha ratificado la condena. Guillem Bosch

Un hombre ha sido condenado a nueve meses de prisión por acosar durante años a la camarera de un bar al que acudía en Porreres. El acusado empezó a molestar a la víctima en el local y posteriormente la seguía de forma habitual hasta su casa y contactaba con ella a través de perfiles falsos en las redes sociales. El procesado acabó presentando una demanda de conciliación en el juzgado de paz, tras lo que la víctima decidió denunciar.

El fallo judicial destaca el perjuicio para la mujer, que dejó de salir por el pueblo y pedía a sus amigos que la acompañaran a casa por temor al hombre. La sentencia establece una indemnización de 2.000 euros para la perjudicada y decreta una orden de alejamiento durante cuatro años.

Los hechos se remontan al año 2016, cuando el encausado conoció a la víctima porque era la camarera de un bar de Porreres del que era cliente habitual. Según la sentencia, «poco a poco empezó a obsesionarse» con ella. En un principio se limitaba a «mirarla fijamente y seguirla» por el interior del establecimiento, sin que la mujer le hiciera más caso que «el estrictamente necesario como camarera».

La situación empeoró con el paso del tiempo. El hombre decidió entonces seguir a la mujer hasta su casa cuando salía de trabajar. Atemorizada, reclamó a otras personas que fueran con ella hasta la vivienda y dejó de salir por el pueblo por miedo a que el hombre «le hiciera algo malo».

El acoso continuó a través de internet. Sin que la mujer le hubiera facilitado su número de teléfono ni su cuenta de Facebook, el hombre empezó a enviarle mensajes por esa red social. La víctima le contestó que la dejara en paz, y el encausado creó entonces un perfil falso para seguir contactando con ella.

Según detalla la sentencia, esta situación provocó a la mujer «un trastorno de ansiedad» y afectó a su vida cotidiana.

En mayo de 2019, tres años después de que se iniciara el acoso, la perjudicada recibió una llamada de la Policía Local de Porreres porque el acusado le había interpuesto una papeleta de conciliación en el Juzgado de Paz, en la que le pide verse para hablar con ella. Esta maniobra fue el detonante para que víctima, cansada de la situación, presentara una denuncia. En febrero de 2020, un juzgado dictó una orden de alejamiento como medida cautelar.

El hombre fue declarado autor de un delito de acoso tras el juicio celebrado en un juzgado de lo penal de Palma. Recurrió la sentencia ante la Audiencia Provincial, alegando que la magistrada no había valorado adecuadamente el relato de la víctima y los testigos, pero el tribunal ha desestimado sus alegaciones.

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