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El Govern pretende que los yates de alquiler sean eléctricos antes de 2030

La patronal de chárter náutico subraya que el sector ha entrado en «pánico» por considerar que la exigencia resulta inviable

El sector náutico aparece afectado por los cambios previstos en la ley autonómica. MANU MIELNIEZUK

«Las empresas de alquiler de embarcaciones, barcos o motos náuticas de combustión interna deberán de reducir su dependencia de los combustibles fósiles, sustituyendo progresivamente su flota y llegando a 2030 con una flota totalmente libre de emisiones», afirma el borrador para modificar la ley autonómica de cambio climático que impulsa la conselleria de Transición Energética que lidera Juan Pedro Yllanes, a lo que se añade que «a partir de la entrada en vigor de esta ley no se podrán conceder nuevas licencias sin cumplir los requisitos de cero emisiones». Además, se indica que «los planes de uso y gestión de cada puerto deberán de valorar una oferta de puntos de conexión para el suministro o la carga eléctrica de las embarcaciones», y que «sólo se podrán conceder nuevos amarres en los puertos de titularidad autonómica para las embarcaciones que sean de cero emisiones a partir de 2030».

El presidente de la asociación balear de chárter náutico, José María Jiménez, asegura que en cuanto se ha conocido este documento la reacción del sector ha sido de «pánico».

En primer lugar porque la oferta en el mercado de barcos eléctricos es reducida, y en segundo porque asegura que cuando una batería entra en contacto con agua salada, «explota». A ello suma el que la actual escasez de embarcaciones está provocando que haya encargos ya realizados pero cuya entrega puede tardar casi un año, lo que dejaría ya a estos nuevos yates fuera de esa normativa. Por todo ello, Jiménez pone de relieve que la pretensión del citado departamento autonómico resulta «totalmente inviable».

Incluso recuerda que las embarcaciones de vela deben disponer de un motor de gasóleo para su entrada y salida de los puertos y para las emergencias en el mar.

Estos textos aparecen como incorporación de un nuevo artículo 67 bis y la modificación del 37 en la actual ley de cambio climático, en un documento que está promoviendo el director general de Energía, Pep Malagrava.

El enfado del sector de alquiler de yates ha sido tal que se ha puesto inmediatamente en contacto con el director general de Transporte Marítimo, Xavier Ramis, al considerar que además se están invadiendo sus competencias.

En este sentido, se pone de relieve que la conselleria de Transición Energética está en manos de Unidas Podemos, mientras que la de la de Movilidad, a la que Ramis pertenece, es una de las que gestiona el PSOE.

José María Jiménez subraya que la explicación que se ha dado desde este último departamento es que el citado articulado solo es un «globo sonda» que no necesariamente se va a aprobar finalmente en esos términos, pero eso no ha tranquilizado al sector náutico, al considerar que lo que se ha puesto en sus manos no es un texto de intenciones, sino un articulado completo de los cambios que se pretenden desarrollar, alegando la necesidad de adoptar «medidas urgentes para afrontar las consecuencias derivadas de la emergencia climática, así como rebajar la dependencia energética exterior de Balears», según reza el documento elaborado por la Dirección General de Energía.

El presidente de la asociación balear de chárter náutico añade que hay empresas que han hecho «inversiones millonarias» para renovar su flota y que al no haber recibido todavía la embarcación ahora ven como ese capital se pone en riesgo.

Además, recuerda que se trata de un sector con unos 3.500 barcos y del que viven alrededor de 4.000 personas, y asegura que las medidas que se anuncian pueden acabar con esta actividad en el archipiélago.

Ingresos por encima de 2019

Por otro lado, el presidente de la asociación balear de chárter náutico, José María Jiménez, señala que para su sector la temporada turística ya se da por terminada, y pone en valor que la actividad que se ha conseguido este año supera ligeramente a la que se alcanzaba antes de la pandemia, con un alza de un 2%. Sin embargo, admite que la rentabilidad ha sido un 8% inferior debido al fuerte encarecimiento de los recambios para las embarcaciones, entre otros costes. En este sentido, recuerda que el gasóleo lo pagan los clientes, por lo que este capítulo no ha impactado en sus cuentas.

Jiménez pone en valor que este año se ha dado un notable aumento de la clientela centroeuropea, que ha permitido compensar el descenso registrado en la demanda británica, rusa y ucraniana.

Respecto a 2023, apunta que en este momento las reservas son un 14% inferiores a las de finales de 2021, y que se está a la espera del impacto de la crisis energética en Alemania.

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