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Homenaje

Homenaje a cuatro mujeres que han superado el siglo de vida: «He llegado a los cien años bebiendo Coca-Cola»

Las cuatro mujeres han logrado también superar las dificultades que provocó la pandemia en estas residencias de ancianos

Las cuatro ancianas estuvieron acompañadas de sus familiares. J.F.M.

La residencia de ancianos Fontsana de Son Armadans fue ayer el escenario de un emotivo homenaje a cuatro mujeres que ya han cumplido un siglo de vida. Todas son residentes del centro y cada una ha sido protagonista de una parte de la historia que ha transcurrido en este último siglo en Mallorca.

Una de las homenajeadas es Catalina Zaforteza, nieta de quien fuera alcalde de Palma a principios del siglo pasado. Fue una persona avanzada en su tiempo, hasta el extremo de que fue de las primeras mujeres que tuvo el carnet de conducir en Mallorca. Rodeada por varios de sus hijos (tuvo cuatro) afirma que mantiene una salud de hierro y ello lo atribuye a durante mucho tiempo «solo bebía Coca-Cola». Vivió muchos años en el extranjero, donde trabajaba su marido, pero después regresó con toda su familia a Mallorca. Volvió con otro estilo de vestir, hasta el extremo, según recuerdan sus hijos, que su propia madre la abroncó al verla bajar del avión vestida con unos pantalones. Aunque ya le cuesta caminar, sigue teniendo una salud de hierro. Ha superado dos veces la covid, sin ningún síntoma.

Margarita Frau es otra de las mujeres que mantiene esa energía vital que le ha permitido cumplir un siglo de vida. Desde pequeña se sintió atraída por los números y dedicó su vida a la contabilidad. Fue directiva de la antigua Casa Buades y gerente de Zapaterías Tascón. Tuvo tiempo de criar seis hijos y todavía afirma que sería capaz de rellenar un libro de contabilidad. Presume con orgullo de que los resultados de sus analíticas son mejores incluso que las de sus propios hijos. No sabe muy bien qué fórmula ha seguido para llegar a tan larga edad, pero lo que tiene muy claro es que el único propósito que le queda en la vida es estar tranquila y continuar siendo feliz.

Catalina Zaforteza fue una adelantada en su tiempo. | J.F.M.

María Borreguero es la mayor de todas las ancianas homenajeadas. Cumplió los cien años en plena pandemia y ahora ya tiene 103 años. No tuvo hijos y su vida la dedicó a cuidar a los hijos de su hermana. Sus sobrinos, presentes en el homenaje, la llaman «sa Nana» y le guardan el mismo cariño que a su propia madre. La edad ha pasado por encima de ella y ayer se mostró especialmente emocionada por el homenaje. Su familia afirma que de vez en cuando le vienen recuerdos de su juventud. La recuerdan por su buen carácter y por su afición a hacer ganchillo.

Margalida Campaner nació en Costitx y forma parte de una familia en la que es habitual que la mayoría de ellos supere el centenario. Su abuelo, por ejemplo, murió a los 103 años. Su padre, en cambio, se murió recién cumplido el centenario. Margalida no ha tenido hijos, pero sí cuenta con sobrinos que la visitan con frecuencia en la residencia en la que lleva tiempo residiendo. La edad ha hecho mella en ella y ya no puede caminar. Se aferra a sus lejanos recuerdos. Cuando le dijeron que sería la protagonista de un homenaje recordó una fiesta que se organizó para su abuelo poco antes de estallar la Guerra Civil. El organizador tuvo que ir al frente y murió sin cobrar la factura de la fiesta. Tenía que cobrar ocho pesetas. A Margalida lo que le ha preocupado estos días es si ahora le cobrarían este dinero. Sus sobrinos se encargaron de tranquilizarla.

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