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Un tercio de la planta hotelera canaria ya está en manos de mallorquines

Las cadenas baleares, con más de 92.000 habitaciones, destacan frente a las del archipiélago atlántico o las catalanas - Riu es la de mayor presencia - El desembarco en las Islas Afortunadas fue un salto previo a la internacionalización hacia el Caribe

El Riu Palmeras, en Gran Canaria, el primer hotel de la compañía en Canarias, que se reformó en 2019.. / RIU

Antes de hacer las Américas, los hoteleros mallorquines tomaron rumbo a las Islas Afortunadas. Una expansión que empezó tímidamente en los años setenta, cuando una década antes el boom del turismo de masas ya había triunfado en Mallorca. Para 1969 ya se habían superado el millar de hoteles, hito que celebraron por todo lo alto las autoridades de la dictadura. Entonces los pioneros del sector en la isla se expandieron a Canarias y allí siguen pisando fuerte: un tercio de la plana hotelera del archipiélago atlántico están en manos de las cadenas. Aproximadamente 29.300 habitaciones del total de 92.300 las gestionan empresarios baleares. 

«Por detrás» de las principales mallorquinas, como Riu, Barceló o Iberostar, «destacan importantes cadenas canarias y también algunas catalanas con presencia en las islas desde hace años», dice Francisco Albertí, socio responsable de la oficina de KPMG en Baleares, quien destaca el «peso del 31 %» de los empresarios baleares en Canarias. 

Para las grandes compañías de la isla su desembarco en el archipiélago canario ocupa un destacado lugar en su expansión fuera de Balears, donde testaron primero su modelo de éxito para replicarlo en un destino que les suponía alargar su actividad todo el año, lejos de la cortapisa que suponía, y sigue aunque diluida, la estacionalidad que caracterizaba a la industria turística en su lugar de origen. 

La hotelera de mayor presencia en Canarias es RIU. Por número de habitaciones suma 6.856, repartidas en 16 hoteles: 7 en Gran Canaria, 4 en Fuerteventura, 4 en Tenerife y 1 en Lanzarote. Las Islas Afortunadas «han sido siempre un destino estratégico e importante», subrayan desde la cadena, allí es donde más personal emplean en España. Fue el primero fuera de Balears donde se decidió abrir un hotel. Corría 1985. «El Riu Palmeras marcó un antes y un después para RIU y para mi vida profesional y personal», reza el título de una de las entradas del blog del consejero delegado de la hotelera publiada cuando la familia Riu comenzaba la reforma completa de dicho hotel, en Gran Canaria. «Puede que no sea el más impresionante de todos los (proyectos) que tenemos este año 2019» , señalaba Luis Riu para remachar que «echando la vista atrás, puedo decir sin exagerar que este hotel marcó un antes y un después en la historia de RIU, en mi trayectoria profesional y hasta en mi vida privada»— revela que fue en Gran Canaria donde conoció a su esposa, Isabel—. Aquel hotel también fue el primero de la cadena que no cerraba por temporada. «Allí aprendimos a operar y comercializar todo el año, como paso previo a la expansión en Caribe que vendría solo seis años después».

"En el Riu Palmeras, en Gran Canaria, aprendimos a operar y comercializar todo el año»

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Para Barceló su primer hotel en Canarias, abierto en 1974, no significó enrumbarse fuera del nicho de confort que suponía desarrollar la industria hotelera en territorio conocido. Ya había inaugurado un hotel en Benidorm en 1970. Sin embargo, la apertura del Barceló Margaritas, en el sur de Gran Canaria y su expansión a aquel archipiélago fue «un gran reto para la compañía del que nos sentimos muy orgullosos y después de casi cincuenta años nos ha permitido desarrollar una oferta hotelera de excepción en las islas», declaran desde el grupo de la familia Barceló. 

Barceló gestiona 16 hoteles y 6.000 habitaciones en Fuerteventura, Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife, en el que es su segundo destino de España tras Andalucía (con 25 hoteles y 6.400 habitaciones). En 2023 inaugurarán un nuevo establecimiento en Lanzarote, mientras siguen valorando otros proyectos para continuar creciendo en el que consideran un destino estratégico. 

La historia de Meliá en Canarias empezó en 1975, cuando Gabriel Escarrer Juliá compró el hotel Parque San Antonio a José Manuel Sotomayor, «un empresario que no sentía especial pasión por la hotelería», rememora el fundador de Meliá en Mi vida, su libro de memorias. Entonces la compañía se llamaba Hoteles Mallorquines S.A. y aquel establecimiento pasó a la historia como el primero en propiedad fuera de Mallorca. También esta cadena cuenta con 16 hoteles, con 4.849 habitaciones. En los años 80 y 90 se produjo «un crecimiento espectacular» de Canarias como destino turístico, «consecuencia del alto ritmo de construcción que hubo en tan corto periodo temporal», explican desde la hotelera de los Escarrer, que dio el salto al Caribe en 1989. 

Reposicionamientos

Meliá volverá a apostar por la hotelería urbana en Canarias con la apertura en el primer trimestre de 2023 del Innside by Meliá Santa Cruz, en el edificio que albergó los extintos almacenes Galerías Preciados en la capital tinerfeña. Y sigue invirtiendo en proyectos de reforma y reposicionamiento de diferentes activos. También para 2024 tiene previsto un proyecto, con Falcon’s Beyond. que combina hotelería y ocio. 

"El invierno de Canarias será un termómetro de la temporada 2023», dice Francisco Albertí"

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Mientras Iberostar puso en marcha su primer hotel canario en 1987 en Playa Blanca (Lanzarote) y la compañía de los Fluxá tuvo un crecimiento importante con la adquisición de Sungarden Hotels, en 2000, repasa Albertí. 

En 1979 el consultor turístico Toni Munar era el director de Ventas de la desaparecida Iberotel, compañía con sede en Mallorca, que fue una de las primeras en comenzar a operar en Canarias, en Fuerteventura, además de hoteleros individuales en Playa del Inglés, en Gran Canaria. Los hoteleros mallorquines «mamaron la cultura vacacional» en la isla y «buscaron destinos para operar doce meses» en Canarias. «RIU tuvo muy buen tino» en esa estrategia; «el gran impulso no fue de los primeros que llegaron, sino de los que lo hicieron después», observa Munar. 

Albertí resalta de los hoteleros mallorquines «el espíritu emprendedor de salir de Balears y exportar conocimiento y capacidad de desarrollar nuevos destinos», que vieron en Canarias «su salto más fácil previo a la internacionalización hacia el Caribe. Amén de que «la actividad de negocio» todo el año «supuso un descubrimiento y un salto exponencial en sus beneficios que facilitó sus desarrollos internacionales». 

Sus doce meses abiertos han permitido a Canarias iniciar antes la recuperación poscovid, con los «altibajos» de las sucesivas olas, señala el socio de KPMG. «Será interesante observar cómo va a ser el comportamiento del mercado este invierno frente a la incertidumbre económica en Europa que tanto se anuncia. Sin duda será un termómetro de la temporada 2023», considera Francisco Albertí.  

MÁS DESEMBARCOS DESDE BALEAES AL ATLÁNTICO

El goteo de desembarcos de hoteleros de BalearEs en Canarias ha sido una constante. Entre los más recientes, destaca la entrada de Grupotel, que a finales de 2021 adquirió 9 hoteles a TUI (7 en Gran Canaria y 2 en Lanzarote). Ya hace años que destaca la presencia de Hipotels y THB o Grupo Piñero, señala Francisco Albertí, además de BeLIve, BlueSea o Palladium con su Hard Rock en Tenerife, más «la reciente aparición» de Apple Leisure Group (ALG) y su cadena AM Resorts, ahora parte de Hyatt. Según Desarrollo, los grupos con mayor oferta en Canarias son RIU, H10, Barceló, Lopesan, Meliá, Princess, Iberostar, MP y ALG . 

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