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Diario de Mallorca

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OPINIÓN

La autopista de Campos persigue al Pacto

La autopista de Campos perseguirá al Pacto hasta enterrarlo bajo cemento y allanará el camino a una oposición que se limita a circular por el terreno asfaltado por sus sucesores, pagado todo ello con el dinero de todos, incluso el de los ecologistas. El conseller Sevillano habla sin ruborizarse de «megaproyectos de la derecha» y afirma que la nueva decisión «deja sin efecto planificaciones similares al desdoblamiento Llucmajor-Campos», cuando hace apenas unas semanas el líder de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, reconoció que su partido había aceptado la presidencia del Consell de Mallorca a cambio de cementar sus valores. Parece que todo se resuelve en un tuit ensalzando los Acuerdos de Raixa.

Nadie quiere hacerse cargo del zombie que retorna de las tumbas donde se depositaron los restos de otros políticos. Por si fuera poco, el nuevo Plan de Carreteras no estará listo hasta el próximo año y se asume la derrota antes incluso de que llegue. Eso sí: advirtiendo a los venideros que, en caso de equivocarse en el voto, los siguientes «deberán explicar a los ciudadanos por qué tiran 800.000 euros a la papelera». Si no te gustan mis principios, siempre podrás pagar.

La izquierda no entiende que, pese a todo, solo le queda el futuro, pero sigue inmersa en enmendar el pasado. Cuando se encuentren preparados para abandonar las puertas del cielo antaño asaltado, los dirigentes progresistas constatarán que todos los caminos —y destinos —asfaltados de la geografía mallorquina no llevan a Roma, sino a Campos.

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